Cosas que tienes que recordar cuando te estás acostumbrando a un trabajo

Cosas que tienes que recordar cuando te estás acostumbrando a un trabajo

Conocer un trabajo es como conocer una persona: puede salir totalmente bien, puede que olvides su nombre de vez en cuando, o quizás huyas al otro lado de la fiesta cuando apenas distingues su cara entrando por la puerta. 

Igual que cuando estás buscando una nueva experiencia laboral y le envías tu currículum hasta a tu tía más lejana; cualquier posible puesto es como una cita a ciegas que puede tenerte marcando el número de tu mejor amiga con un código rojo preacordado en cuestión de segundos.

La primera impresión del espacio en el que vas a desenvolverte en un horario, con una jerarquía, un protocolo y normas a las que apegarse es importante, pero no es, necesariamente, la que verdaderamente se sujeta a la realidad.

Antes de llamar a tu mejor amiga pidiendo rescate debes recordar, y repetirte a ti misma muchas cosas; ningún comienzo es fácil. Para tu próxima sesión de reflexión laboral, mantén estas cosas en mente.

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Si tu nuevo trabajo es un desastre

En el mundo ideal, iniciar en un nuevo espacio contaría con una inducción, la presentación adecuada a tu equipo de trabajo, la facilitación de los recursos y un recorrido por la oficina. Pero obviamente, no estamos en el mundo ideal.

Si llevas una semana en este nuevo trabajo y no has logrado dar con el baño, no tienes ni idea de cómo cumplir con todas las tareas atrasadas que dejó la persona que vino antes de ti y estás a cinco minutos de esconderte debajo de tu nuevo escritorio para escribir tu carta de renuncia; amiga mía, su nuevo trabajo está hecho un desastre y no hay más nadie que tú para enmendarlo.

Ya sabemos que la culpa la tiene la/él que estuvo antes

Porque lo digas cada cinco minutos, el hecho de que el talento pasado prendió en llamas tu puesto de trabajo y se fue no va a desaparecer. Ahora, aún cuando las cenizas no han sido barridas, es hora de contar tus recursos, la información que posees y la larga lista de tareas por hacer y señalar qué puedes y qué no puedes hacer con las herramientas con las que cuentas.

Sé honesta, siéntate frente a tu supervisor directo y enumera uno por uno lo que realísticamente está dentro de tus manos y lo que necesita de mucha creatividad, imaginación y tanteos para lograr.

Si tu trabajo no es un desastre

Puede serlo. Entrarle a un nuevo trabajo que es impecable, organizado y eficiente es una responsabilidad grande. Al contrario de lo que pasa con los que no cuentan con esta dicha, cuando estás recogiendo los restos de una guerra nuclear en el trabajo desordenado puedes establecer nuevos protocolos, organizar las cosas “a tu gusto” y estructura, mientras que en este, todo está escrito y depende de ti que siga así.

Si la c*gas, no tienes como maquillarlo, está ahí para el mundo. En el otro, nadie realmente se dará cuenta si actúas rápido.

Tus co-workers nunca serán tan horribles como parecen

O en el peor de los casos, nunca serán tan buenos como parecen.

Los equipos tienden a ser curiosos cuando se trata de nuevas personas, por lo que la opción de esconderte en el baño realmente no es una opción, por lo menos la primera semana.

Conocer uno por uno a los especímenes que compartirán oxígeno contigo semana tras semana es un tema delicado; puede que la primera impresión te haga dudar si vas a soportar sentarte en tu escritorio por los próximos años, como puede parecerte el grupo de personas más maravilloso del mundo.

La verdad es que esa impresión no dura mucho. Recuerda que si no los soportas, no debes cerrarte a ellos; puede ponerse mejor. Y si de hecho si quieres compartir su existencia, eso puede cambiar en cualquier momento.

Date la oportunidad de cambiar de opinión.

Respeta lo que no sabes, los cambios no surgen de la nada

No puedes cambiar el mundo de un día para otro. El error que normalmente cometemos es que no aprendemos suficiente sobre el proceso establecido antes de hacer cambios. Todo está así por algo; una revolución no empieza sin conocer realmente qué quieres cambiar.

Antes de hacer un makeover digno de reality show, infórmate, evalúa los puntos fuertes y los débiles, conoce cuánto tiempo llevan las cosas así y responde por qué tu nuevo modelo es más atractivo que el anterior. Si no, todo puede hacerse más confuso y desastroso que antes.

Controla la situación con el café

Aprender dónde está el café siempre será una buena estrategia para llegar al éxito. Además de coordinar tu taza de café y los horarios en los que puedes hacer refill, también es descubrir las reglas no escritas de la oficina que, si se violan, hacen que la gente se vuelva irracional. Si no sabes algo, pregunta antes de actuar.

Quizás tu supervivencia no esté garantizada, pero al menos unas semanas más de tranquilidad son probables, en la mayoría de los casos.

Y recuerda: café, eso siempre lo hará todo más fácil.