Cómo comunicarte con las cinco personalidades de la oficina

La comunicación es una de las cosas por las que prácticamente existimos. Nacimos para hablar, comer y respirar. Por lo que, una vez que te tropiezas con la necesidad de sacar las palabras de tu boca frente a tu jefe y no caer en un despido irreparable, o comentarle algo a tu compañera de trabajo sin iniciar una discusión sobre temas irrelevantes, las cosas se complican. Pero que no cunda el pánico, gracias a la psicóloga Claire Newton, hoy en día podemos conocer las cinco maneras en las que se comunican las personas.

Según ella, todos los seres humanos se guían por cinco estilos básicos: asertivo, agresivo, pasivo-agresivo, sumiso y manipulador.

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Pero ya que esas clasificaciones realmente no nos están diciendo cómo se supone que tenemos que abrirle campo a la conversación, te explicamos mejor.

Manipulador

Pros: puedes lograr que las personas se pongan de tu lado. Cons: solo funciona en las películas, y si te descubren te van a tachar en la oficina. Ah, y no es ético.

Cómo reconocerlo: siempre suena como que está buscando algo; además, mientras da la actuación de su vida, todo su discurso se orienta a buscar tu afirmación, no realmente una respuesta elaborada.

Si hablas con un manipulador: lo mejor que puedes hacer es ser honesta y no comprometerte demasiado, mientras menos participes en su monólogo dramático, mejor.

Por ejemplo, si tiene una crisis porque su trabajo no está siendo reconocido, en vez de intentar sanarle las heridas y limpiar sus lágrimas laborales mientras lo abanicas y le das palmaditas, dale una respuesta genérica como: “sigue haciendo exactamente lo que estás haciendo. La gente lo notará”, y huye por un café.

Pasivo-agresivo

Pros: puedes descargarte un poco más y juntar lo sarcástico con tu lado dulce, porque estás resentida. Cons: tampoco queremos que piensen que eres un mamag*evo.

Cómo reconocerlo: tiene una daga dispuesta a apuñalar a quién sea que se le atraviese mientras sonríe y lo ofrece una taza de café.

Bueno, quizás no tan drástico; pero sí son fáciles de identificar porque pueden pasar de ser súper dulces a cortarte en pedacitos en el mismo tiempo que lleva decir “resentimiento y procrastinación”.

Si hablas con un pasivo-agresivo: si está comenzando a actuar detrás de escenas, porque probablemente se sienten poco valorados, e incluso menospreciados, pregúntales qué necesitan, ofréceles oportunidades así los resentimientos no se agravan.

Agresivo

Pros: todos te odian. Cons: todos te odian. Y piensan que eres una presumida.

Cómo reconocerlo: al contrario de los pasivo-agresivos, los agresivos no tienen ningún interés en disimular sus ganas de clavarte la daga.

Además, creen que tienen poder de gobernar cualquier cosa en un radio de dos kilómetros y pueden presumir hasta de sus habilidades para respirar.

Si hablas con un agresivo: no caigas en la batalla de cejas para demostrar poder o respondas con la voz alzada para hacerte escuchar sobre él/ella. Tomate el intercambio como una prueba de capacidades para ver quién aparenta ser más tranquilo.

Deja tiempo de espera antes de responder algo, respira, reflexiona brevemente y formula una respuesta relajada que no pueda ser interpretada de ninguna manera como una mentada de madre.

Sumiso

Justamente lo que no tienes que ser frente al agresor.

Pros: a lo mejor tengas la suerte de que no se metan contigo. Cons: no haces más nada que decir que sí.

Cómo reconocerlo: evita la toma de decisiones, la confrontación y la mayoría del tiempo se siente la víctima. Como resultado, cuando las cosas salgan mal, es muy probable que culpe a los demás de lo que ocurrió o solo se disculpe.

Si hablas con un sumiso: intenta modular tus gestos y tono hasta que él/ella parezca receptivo. Las opiniones fuertes probablemente lo abrumen, así que muéstrate chill pero no lo suficiente condescendiente como para hacerlo sentir un perro callejero en busca de comida.

Asertivos

Pros: son asertivos. Cons: no somos nosotras.

Cómo reconocerlos: están orientados siempre, mantienen una conversación fluida, tienen metas, son perfectos y deseamos ser ellos.

Si hablas con un asertivo: no le mientas, no seas agresiva ni pasivo-agresiva, expón todo sobre la mesa y espera a que él/ella te de su punto de vista. Total, en sus manos está encontrar la paz mundial.

Sin embargo, si a estas alturas no tienen ni idea en que tono, idioma o lenguaje de señas se comunica tu equipo de trabajo, siempre puedes ofrecerle una taza de café a todos e intentar obtener lo que quieres. 

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