Quedan tres semanas para vacaciones y ya yo estoy desconectada

Las próximas celebraciones vienen con todo. Llegan las hallacas, las gaitas, los regalos, el lema “nuevo año nueva yo” que solo sirve para recibir regalos interesantes y por supuesto, el abandono total de cualquier tipo de responsabilidad laboral, académica, social y hasta moral.

Pero solo hay un problema: ¡faltan semanas todavía para eso! Entre ellas, entregas pendientes, trabajos, compromisos y más que necesitan aún de tu máxima concentración. Lo único malo que es tu no cerebro entiende esta última parte. Él ya está emborrachándose con ponche crema y sangría con un gorrito de navidad sobre los genitales durante Nochebuena.

Y es imposible convencerlo de lo contrario. Así que no pierdas tu tiempo.

Lo que sí puedes hacer es estar consciente de tu incapacidad de llevar a cabo muchas actividades y dártelas de workaholic cuando estás en modo “nothingholic”. Eso incluye:

Adelantar todo tu calendario

Esto sirve para 1. No atrasarte con nada y 2. Organizarte para que tengas que hacer lo menos posible en un día. Es decir, en lugar de cumplir con tus cuatro entregas del lunes, haz una todos los días para que tengas tus noches libres para dormir, morsear, comer y beber todo lo que quieras sin remordimientos ni regaños.

Pase lo que pase, NO FALTES A NINGÚN COMPROMISO

Entiendo que ya estás mentalmente preparada para estar libre de las cadenas del trabajo y la universidad, sin embargo al faltar a una clase (importante) o a una reunión de trabajo, te sobrecargas de confusión y te pierdes innecesariamente. Esto producirá más trabajo eventualmente y bueno, qué lad*lla.

El objetivo es: trabajar lo menos posible.

Mantente activa con alguna rutina

Y no, no te voy a pedir que hagas algo parecido a lo que hizo la pobre Ainoa, que hizo ejercicios obligados por dos semanas. Sino que no te quedes encerrada en tu casa todos los días, ni te limites a trabajo-universidad-casa. Ten una rutina de paseo, tomar café, tomar birra, salir a leer o literal cualquier cosa que expanda la hamaca mental que probablemente tu cabeza ya hizo en tu casa.

Consiéntete TODOS LOS DÍAS

Olvídate de premiarte cada vez que seas estrictamente efectiva en tu trabajo y cumplas con todas tus obligaciones; no. Tu cerebro no quiere trabajar, entiende, tú no quieres trabajar. Pero como tienes que, lo mínimo que puedes darte todos los días es un momento para ti de ver series, comer chucherías o sentir que no estás entregando tu alma por seguir esclavizada a tu laptop y a los deadlines.

Es tu premio diario por simplemente, seguir ahí.

Deja de comprometerte o responderle a gente que no te importa

No te sobrecargues de cosas. Mientras menos hagas, y prácticamente menos de comuniques con el amigo que hace tiempo no veías porque estaba saliendo con alguien y ahora quiere ponerse al día. Por favor, no. Eso guárdalo para cuando salgas de vacaciones. Por ahora concéntrate en las cosas que tienes que hacer y en cómo reducirlas al mínimo.

Quiérete un poco y a tu tiempo también.

Así que si tu mente ya está de vacaciones, no intentes convencerlo de lo contrario. Solo trabaja al ritmo de él, pues si lo que quieres es sentir que ya estás de vacaciones aunque no lo estás, Cindy ya escribió de eso hace rato.