Naces, creces y sufres un burnout en el trabajo

Todo tiene un ciclo de vida; las relaciones románticas, los amigos, la universidad, la vida misma, y si nos ponemos creativas (y decidimos robarle la idea a Jorg Stegemann, headhunter desde hace más de 10 años), nuestro trabajo también lo tiene.

Y es que, a pesar de los intentos por mantener un trabajo sin las complicaciones que este implica, no podemos evitar vivir los altos y bajos que vienen con una quincena y un fin de mes; lo que sí podemos hacer es identificarlos.

Por suerte para nosotras, una vez que el mito fabricado por las compañías de producción masiva de tasas y afiches con mensajes motivacionales de “solo haz lo que amas” comienza a asentarse y entendemos que no es más que un mito, las cosas pueden funcionar.

Porque amiga, que ames tu trabajo no equivale a que siempre será color rosa. De hecho, seguirás sufriendo, pero puede que a veces con una sonrisa. 

Para tranquilizar a todas las almas en pena que están a punto de renunciar porque nada es como se los pintaron las empresas de “ama lo que haces”; existe un ciclo de vida que identifica todas las fases que posiblemente vas a experimentar una vez que te estrenes en el mundo laboral.

Fase #1: La luna de miel

Tu jefe te cae bien, en realidad te gusta reunirte en la oficina, tus compañeros de trabajo son pacientes y te apoyan, estás motivada y todo parece nuevo y divertido.

Fase #2: El reality check

Empiezas a entender por qué te contrataron a ti y no a un perfil más digno de un puesto en el escritorio de la empresa más increíble del mundo, AKA la que pensabas que era tu empresa.

Ahora te das cuenta de que quizás no todo es perfecto, comienzas a sentirlo como una rutina y pasas más tiempo realmente haciendo el trabajo.

Fase #3: La aprendiz

Dile hola a la cueva de aprendizaje. Aquí es cuando aprendes a aceptar las imperfecciones de tu jefe y tu nuevo trabajo, mientras perfeccionas el arte de cumplir con los deadlines y no bostezar en las reuniones.

Ya sabes qué esperar de tu jefe y tu jefe ya sabe qué esperar de ti.

Fase #4: La experta

Ya tus esfuerzos están dando frutos y oficialmente puedes operar en piloto automático sin poner en riesgo a toda la compañía. Esto normalmente ocurre después del año, pero depende de la empresa, y no tiene un periodo límite establecido.

Fase #5: Comienzan las interrogantes

El tiempo pasa y tus motivaciones también; las preguntas sobre tu trabajo, el tiempo que le dedicas, los conflictos, tu relación con tus compañeros de trabajo y todo lo que esté ligeramente relacionado con el ambiente laboral empiezan a multiplicarse. Todo parece menos productivo en esta fase.

Fase #6: La entrada triunfal de la desmotivación

No te gusta ni representa su cultura de trabajo, tus resultados no son tan evidentes y “deadlines” es tu palabra menos favorita en el mundo.

Es una fase crucial para el ciclo de tu trabajo, o te pones las pilas y unes las piezas, o terminarás en la etapa número siete.

Fase #7: Burnout

Odias todo y a todos. Tu calendario tiene una fecha ideal y fantasiosa que te gustaría cumplir para poder renunciar. Los fines de semana son todo lo bueno que te ha pasado Todo es cuestión de tiempo antes de que huyas a otro trabajo y vuelvas a la fase #1.

Y así es como todo el ciclo vuelve a encontrar su camino, con la esperanza de que el número siete no se repita; mientras las libretas, los afiches y las tazas motivacionales nos preparan para el próximo breakdown laboral con sus “haz lo que te haga feliz”.