Porque no está bien ser la “jefa loca”

Aprender a delegar es uno de los componentes más importantes del starter pack para ser un “profesional eficiente y productivo”. Y también es lo más difícil de poner en práctica cuando tienes problemas de control, piensas que solo tú vas a “poder hacerlo de la manera correcta”, y empiezas a hiperventilar cuando ves a alguien haciendo las cosas a su propio modo.

El truco está en entender algo súper sencillo: no lo sabes todo en la vida y los seres humanos que te rodean, en teoría, también tienen cerebro y capacidad de razonar por sus cuentas.

Es como cuando estás tirando con tu novio y de repente hace algo que no te esperas y jamás en la vida se te hubiese ocurrido intentar. Puedes dirigirlo dándole instrucciones para tener el mismo orgasmo de siempre, o dejarte llevar y luego no poder hacer contacto visual más nunca. Todo depende de tu capacidad para confiar en que otra persona también puede tener ideas buenas.

#1 Empieza con lo más pequeño

Escoge algo que sabes que no afectará gran parte de tu trabajo si no se hace o se deja para más tarde.

#2 Escoge alguien en quien confíes

Si en toda tu oficina no hay nadie que sepas que puede hacer un trabajo bien, eres tú el problema o estás en un ministerio público.

#3 Explícate lo mejor posible

Específica cuáles son tus expectativas y los objetivos que dependen o se integran con la tarea que estás delegando. Asegúrate de que se entienda todo a la perfección y dejar fechas de entregas realistas y claras. Este no es el momento de ser místico y “poner a prueba” a la gente.

#4 Dedícate tú a cualquier otra cosa

No vayas a ser el típico micromanager que delega solo para luego revolotear al lado de la pobre persona a la que le asignó la tarea. Deja que la gente trabaje y resuelva por sus propios medios. Enfócate tú en usar el tiempo libre que te queda en otra tarea.

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#5 Maneja tus expectativas

Mientras esperas el resultado final, empieza a hacerte la idea de que es probable que no lo hayan hecho como tú lo hubieses hecho y que si el resultado es bueno, da igual. Hazte la idea de que así no lo hayas hecho tú, está bien.