Apliqué los consejos de una página clickbait sobre qué hacer en tu break de trabajo

Mi problema con la procrastinación me llevó a esos límites.
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En una de mis infinitas huidas por enfrentar mis responsabilidades, me encontré con un muy pretencioso y dudoso artículo clickbait sobre “Cómo aprovechar al máximo tu break de trabajo”. Considerando que mi responsabilidad del momento era buscar ideas para mis artículos de la semana, pensé en dos opciones:

1. Algo puedo sacar de ese artículo y escribir de eso.

2. Ignorarlo como siempre lo hago y continuar con mi búsqueda.

Elegí la segunda porque como escritora en formación, tengo la fiel creencia de que se puede sacar una buena historia de todo...también en parte porque tenía hambre y quería terminar ya.

Entonces llevé mi idea por pulir al Concejo Editorial y después de unas cuantas propuestas, quedó en definitivo la de poner a prueba estos consejos de una página súper clickbait. Sin embargo, no les pondré cuál porque gracias a nuestra experta en la deep web, Beatriz, todas creemos que con abrir algún artículo de esta índole nos robarán nuestra dirección, nuestro historial de búsqueda, nuestras nudes, nuestra lista de supermercado y hasta nuestras fotos del 2009. Cosa que les prefiero ahorrar.

Aplicaría cinco tips para “aprovechar al máximo mis breaks y ser más productiva”, conociéndome sabría que iba a ser difícil pero de eso se trataba el reto. Durante dos días los apliqué para ver cuál es en verdad el más eficiente o si esto de tips para tu break es una mentira formulada por los malvados expertos en publicidad de la Internet.

Sentarme recta

Clickbait says: Al parecer parte de la razón por la que necesito un break en primer lugar es porque mi postura de jorobado de Notre Dame freelancer no contribuye a tener los niveles de ánimo y energía necesarios. Porque además de darme dolores de espalda, de cuello y de la cervical, no sentarme derecha también afecta mis ganas de seguir trabajando.

Esto me llevó a mudarme de mi cama (mi mala elección de mesa de trabajo) a una pequeña oficina que tengo en mi casa, lejos de mi cuarto, mi televisión y cualquier otra distracción. Entonces me senté en mi silla con respaldar y al frente de una mesa como cualquier otro mortal.

Resultado: 5 de 5

Debo admitir que me ahorré esos constantes cambios de posición y me ayudó a concentrarme un poquito mejor, repito: poquito. No tuve que forzar mi cuello ni pretender que soy una chica elástica ficticia que puede trabajar en cualquier parte. Lo malo: estuve lejos de mi cuarto y mi espacio zen.

Hacer una lista

Clickbait says: Es posible que a la mitad de una jornada laboral me sienta cansada y hasta estresada de todas las cosas que he hecho y que me quedan por hacer. Sin embargo puede ser una consecuencia de la falta clara y objetiva de metas en el día. Así que la mejor forma de sentirme más en mi camino a la productividad es dedicar unos minutos a la mitad del día para anotar esas cositas que me faltan por hacer.

Y así lo hice.

Resultado: 4 de 5.

Después de casi terminar una guía para la universidad de como 50 páginas, definitivamente necesitaba un break...o eso decía una parte de mi cabeza. La otra parte me recordaba que aún tenía dos artículos por escribir y otros pendientes por hacer en un tiempo de dos horas. Lo malo: estrés. Lo bueno fue que puse en orden todo lo que me faltaba por cumplir, dependiendo del tiempo y la dificultad que me tomaría. Y debo admitir que me sirvió, mi lado neurótico perfeccionista se emocionó de tener por fin algo organizado y me quise sentir como en esos post perfectos de Pinterest donde todos cumplen sus quehaceres en el tiempo exacto porque la vida es perfecta ahí.

Mascar chicle

Volví a tener diez años y a querer ser esa niña fastidiosa y morada de Charlie en la Fábrica de Chocolate, la que no dejaba de comer chicle y hacer bombas en su conjunto deportivo a lo Paris Hilton.

Clickbait says: Mascar chicle contribuye a un efecto positivo en nuestra concentración, flujo de sangre y supuestamente nos hace estar más alerta. Solo lo debía mascar 15 minutos y los niveles de “la hormona del estrés”, cortisol, disminuirían considerablemente para sentirme recargada en mi próximo bloque de trabajo.

Resultado: 2 de 5.

Fue medio desagradable porque aunque disfruté de mi chicle sabor a cereza, no me sentí demasiado diferente. Pero como era dulce, lo consideré mi snack y me sentí un poco más activa luego.

Salir a la calle

Clickbait says: Si te sientes cansada, los expertos afirman que una buena cura es salir a la calle, respirar aire fresco aunque sea desde tu balcón. Y si es posible recibir un poco de sol para incrementar mis niveles de vitamina D, así disminuir mis niveles de fatiga y cansancio.

En mi segundo día de probar estas cosas súper cliché y clickbait, me tomé un break de 15 minutos en el que salí a mi balcón a ver matas, carros y a señoras mayores asomarse también. Eran las tres de la tarde así que el sol pegó perfecto a mi balcón.

Resultado: 3 de 5.

Me sentí considerablemente más relajada y aunque mi mamá me miró raro porque no costumbre utilizar mi balcón para algo más que beber sangría con mis amigos un viernes en la noche, fue algo efectivo. Me hizo dar cuenta que después de estar encerrada en un cuarto de mi casa trabajando y estudiando, seguía existiendo un mundo allá fuera al que no le importa un bledo. Fue kinda nice.

Tomar café y una siesta de 20 minutos

Clickbait says: Si trabajas en casa y te estés muriendo del sueño, del cansancio o de la vida, una buena opción es tomar café, serio, no que parezca un tetero ni descafeinado. Y la siesta es porque descansas mientras esperas que la cafeína haga efecto. Supuestamente se tarda 20 minutos y las siguientes horas verás tu productivo resultado. Al parecer perfecto para los que prefieren trabajar de noche.

Resultado: 10 de 5.

Amo el café y amo tomar siestas. Honestamente tenía mucho miedo a que esos 20 minutos se convirtieran en 8 horas, pero me quedaban un par de cosas por hacer y no podía posponerlos porque sino al día siguiente serían un martirio. Eran las 6 de la tarde, me hice un café algo fuerte y me acosté con la seguridad de que una alarma me despertaría en 20 minutos. Al despertar estuve cinco minutos dudando de mi existencia pero luego estuve corrido hasta las once.

Como somos demasiado panas, pusimos a prueba todas esas cosas tan simples que te cuestan creer que funcionan. Solo recuerda que un break es necesario, para ti y todos los que te rodean y con tal de que no dure cinco horas no vas en mal camino de ser alguien ligeramente productivo.

Nada mal, publicistas clickbait malvados.