Lo que tienes que recordar para no sufrir el regreso a la rutina - The Amaranta

Lo que tienes que recordar para no sufrir el regreso a la rutina

Sí, es posible.
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Volvimos a la rutina. Si estás leyendo esto es porque:

  1. La realidad ha tocado a tu puerta.
  2. Estás al borde de la desesperación porque han pasado meses desde que no tocas un lápiz y ya olvidaste cómo se siente madrugar sin una taza de café.

Si alguno de estos dos es tu caso: bienvenido al mundo real. Es horrible.

Pero que no panda el cúnico, en mi proceso de negación aprendí que no hay nada que podamos hacer para evitar hacerle cara a todas las responsabilidades que tenemos encima. En cambio, toca ponerse los pantalones de niña grande, comprar toda la cafeína que puedas y abastecerse de chocolate; porque...bueno, chocolate.

Ya sea que estés volviendo a la universidad, a tu trabajo o a cualquier actividad que requiera el mínimo de tu esfuerzo y ganas de vivir, necesitas mantener presente que una rutina no es precisamente una obligación o un horario, sino algo que hacer para no perder la cabeza mientras tratas de cumplir con todas las responsabilidades de tu vida.

A estas alturas, probablemente ya olvidaste qué es una rutina.

Y si no lo has olvidado, yo sí. Así que en vísperas de regreso a la vida productiva, decidí embarcarme en el proceso de establecer una rutina que no solo se limite a responsabilidades como el trabajo o la universidad; sino que se convierta en hábitos. Y ahí fue cuando me di cuenta deque en realidad no sabía siquiera qué era una rutina.

Así que primero tenemos que definir con qué estamos lidiando para luego intentar sobrevivirlo; para iluminarlos con mis nuevos conocimientos, una rutina es una

“Costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir”

Se adquiere; no naces con ella, te cuesta aprenderla y son únicamente producto de la costumbre. De aquí a mañana no serás la experta en rutinas, pero por algo se comienza. Antes de revolucionar tu vida y convertirla en un itinerario de 24 horas, debes aprenderte de memoria los mandamientos para que tu rutina tenga más probabilidades de vida que una semana al pie de la letra.

Tienes que encontrar una que se acomode a ti

Diseñar una rutina es lo más divertido del mundo, pero apegarse a ella es una historia completamente diferente. Nada funciona a ciencia cierta si no lo intentas primero y adaptas en el camino. En este aspecto, es como un experimento: averiguar lo que necesitas hacer y encontrar los mejores momentos hacerlo.

Existen los niveles de energía, recuérdalos

No siempre das el 100% de ti. Por lo cual, es importante que a la hora de diseñar tu rutina, tomes en cuenta el momento del día en el que hacer tu mejor trabajo.

Si eres una persona mañanera, agenda tus tareas productivas para las primeras horas; si eres un all nighter, modifica tu zona horaria y deja todo lo que requiere de tus células productivas para cuando baje el sol; y si no eres ni uno, ni otro, abraza la flexibilidad de tu rutina.

No existe la rutina perfecta

Probablemente la primera semana quieres ir al gimnasio, al trabajo, a la universidad y a comer con tus amigas en un lapso de 12 horas.

No te engañes: ya lo intenté y no funciona. Lo mejor que puedes hacer es diseñar una rutina semanal; además de organizarte diariamente. Piensa que tienes siete días para dejar todo listo; y si no lo cumples, tendrás otros siete días más para intentarlo. Las rutinas se aprenden con ensayo y error, y tienes que mantenerte flexible para que no la pierdas porque “no la puedes mantener”.

Todo se aprende; no te rindas a la primera.

Ni a la segunda, ni a la tercera.