El futuro de Elon Musk se parece a Los Supersónicos - The Amaranta
Sino, ¿cuánto falta?

Es posible que aún no nos hayamos dado cuenta de un hecho muy importante: vivimos en el 2018. Lo cual no solo implica que somos una sociedad que vive bajo los pies de personajes como las Kardashian, que podemos sacar un teléfono para no perdernos nunca en una calle o incluso que podemos hacer cientos de transacciones y órdenes sin mover nuestras nalgas de la cama. También se trata de que vivimos el futuro que nuestros abuelos y hasta nuestro papás no creían que llegaría algún día.

Cuando ellos tenían nuestra edad pensaban en el futuro como si se tratara de la película de Back to the Future. Solo nos faltaría tener cascos ridículos, una patineta voladora y vestirnos como unos anormales. ¿Qué otro producto de entretenimiento intentó adelantarse a su época y recrearnos casi como unos extraterrestres robóticos?

That’s right, Los Supersónicos. Nadie que conozca de mi edad ha visto más de un episodio de esa serie de los 60 (que se renovó para la televisión otra vez en 1985) que por cierto en inglés se llamaba The Jetsons. Pero todos saben de qué hablo cuando la menciono. Seguro imaginan un poco de muñequitos con naves espaciales, carros voladores, y accesorios de casa con mente propia.

Eso no está tan alejado de la realidad porque, si lo pensamos bien, ¿qué tan lejos estamos de convertirnos en ese ideal de “futuristas” que la cultura pop y nuestros papás imaginaban? La idea va más allá de vestir de plateado y tener cosas voladoras por todas partes, y capaz ya estamos cerca de vivirla.

¿Ya vivimos en el futuro?

Empresas como Apple, Google, Tesla y hasta la NASA han convertido a la posmodernidad en una feria sin fin de oportunidades de convertirnos en alguna de esas películas de los 80 y 90 obsesionadas con plantear un futuro distópico en el que la tecnología nos rodea como el oxígeno. Lo lograron de forma impresionante. Tanto así que pedimos a los científicos por la patineta de Marty McFly como un “qué ganas que no lo han hecho”.

Vivimos en un año en el que podemos guardar toda la información de nuestras vidas en una cajita del tamaño de nuestras manos, hablar y ver a nuestros amigos del otro lado del mundo en tiempo real y sin el más mínimo consumo de energía o dinero. Sin embargo, eso no es todo y todas estas empresas se están encargando de que haya aún más.

El ejemplo más visionario no es otro que Elon Musk, a quien muchos conocen como el Tony Stark de la vida real. El empresario fundador de PayPal, Tesla y SpaceX nos quiere convertir en Los Supersónicos y lo adoramos por eso.

Musk tiene una visión más allá de artículos como zapatos inteligentes, robots amas de casa, impresora 3D de comida y jetpacks (inventos que los mismos Jetsons predijeron). Él quiere que dejemos de manejar con gasolina, quiere que podamos tomar una siesta mientras nuestro carro se conduce solo y lo mejor: nos quiere mandar a Marte.

De acuerdo con BBC Mundo, este visionario multimillonario está trabajando hasta tarde para poder hacer nuestros sueños supersónicos realidad. Según sus cálculos, la compañía SpaceX podría enviar una tripulación a Marte en el 2022 y luego hacer viajes turísticos en 2024 hacia el planeta para colonizarlo. Pues si la familia futurista podía ir en una “autonave” a tomar vacaciones en Venus, ¿por qué no podemos nosotros?

Y eso no es todo. En febrero de este año, se lanzó el Tesla Roadster al espacio. Traducción: la empresa más prometedora del mundo, comprobando así que los viajes interplanetarios es más que posible. Otro artículo de BBC Mundo indica que el auto rojo que perteneció al mismo Elon Musk está orbitando en este mismo momento en el espacio. Tiene planes de llegar a Marte once meses después de su lanzamiento desde el Centro Espacial John F. Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida.

Feel futuristic yet?

¿A dónde nos llevará jugar a la Ciencia Ficción?

Es cierto que películas como Terminator, Demolition Man, Blade Runner, Back to the Future, Interstellar, The Martian, 2001: Space Odyssey y hasta Wall-E lanzaron una predicción de cómo sería nuestro futuro. Algunas acertaron en muchas cosas y otras...no tanto (o al menos no todavía). Muchos de estos futuros hipotéticos son distopías en la que la tecnología termina siendo nuestra perdición.

Por mucho que nos satisfaga el hecho de tener cada vez mayor alcance a nivel no solo mundial sino universal, nuestro ego incrementa. Este ego y necesidad de hacer lo mejor e inimaginable no siempre dirigirá a las compañías tecnológicas a la dirección correcta. Capaz todos terminamos gordos y solos como en Wall-E o capaz no, pero la opción sigue abierta y siempre lo estará porque no queremos reconocer límites en cuanto a tecnología.

Un artículo de opinión de David Brooks para The New York Times, expone cuáles son los principales miedos colectivos de la tecnología. Si llegamos a colonizar Marte, bien, pero es la dirección correcta. ¿Es por vanidad y dinero, o porque nos dirigirá a un destino sano y humano?, ¿cuál es la forma de luchar contra la malversación de inventos tipo Los Supersónicos?, ¿lo estamos haciendo? Y más importante, ¿cuándo nos comenzará a importar?

Todas son dudas válidas. La tecnología no es un juego de niños ni de una comiquita de ABC. Es un recurso que hay que utilizar con inteligencia. Porque si lo vemos bien, ¿por qué querríamos no tener control sobre el carro en el que estamos?, o ¿qué buscamos en Marte? Otra solución podría ser mejorar nosotros y cuidar de nuestro planeta en primer lugar, sin embargo no parece estar sobre la mesa.

La línea entre facilidad y aumento de eficiencia es delgada y la estamos difuminando mucho. Empresas como Google, Facebook, Tesla y Apple conocen estos peligros y aun así no hay ninguna concientización al respecto.

Entonces la pregunta es, ¿la tecnología nos acerca o nos aleja más de nuestra humanidad?