En español simplificado, mejor dicho.

Si has visto redes sociales, has oído CNN esta semana, o has leído desde el domingo por encimita alguna noticia que trate sobre España, debes como mínimo tener alguna vaga idea de que Cataluña quiere independizarse y que hay gente que no quiere que esto suceda.

Es muy probable también que tengas un amigo con familia catalana que se ha dedicado a explicarte el tema, pero sinceramente te ha dado flojera y poca hambre de interés por pararle a lo que te quiere contar.

No te culpo, estas charlas fanáticas sobre la independencia de regiones españolas tienden a ser pesadas, muchas veces no tan serias y avaladas por comentarios poco legítimos como: “Es que Cataluña es mejor que el resto”.

Sin embargo, desde el “intento” de votar por la independencia de Cataluña y la represión el domingo pasado de los cuerpos policiales españoles para evitar este proceso, considerado por ellos como ilegal; el panorama español y europeo está bastante sacudido en términos económicos, sociales y sobretodo políticos.

Por tanto, sería bueno saber qué es lo que está pasando allí y cómo afecta esta revuelta al resto. Pero como dijimos, suele ser fastidioso prestarle atención al amiguito catalán y porque comprender un texto periodístico sobre el tema a veces exige esfuerzo y conocimiento de un poquito de historia; te vamos a explicar (bastante) brevemente cómo fue que llegaron a este problema, qué posición juega quién y dónde nos imaginamos que va a parar esta disputa. En español como el tuyo y sin mucho adorno.

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¿Qué pasó antes del domingo, primero de octubre?

Primero ubiquémonos. Cataluña es una región autónoma de España con su propia cultura, historia y lengua. Está conformada por las provincias de Gerona, Lérida, Tarragona y Barcelona, teniendo a esta última como su capital.

Allí como idioma oficial tienen el español y el catalán. Los catalanes se consideran bilingües, 80% de ellos hablan catalán y lo saben escribir. Pero para nosotros los no muy instruidos en el tema, el catalán puede sonar semi parecido al español si le quitaras la última letra a todas las palabras del castellano, más o menos.

Digamos vagamente que era parte de España pero gozaba de su cultura y costumbres hasta que llegó Franco. Con él la autonomía catalana fue suprimida, prohibiendo el habla del idioma y los catalanes fueron maltratados por decirlo sutilmente, entre otras cosas.

Fast forward a 1978 cuando se termina la dictadura franquista y se instaura una nueva Constitución que le devolvía a Cataluña su autonomía, con un sistema de gobierno un poco descentralizado pero no completamente federal.

Desde entonces, Cataluña ha ido cobrando fuerza económica, política y cultural. Poco a poco se establecieron fuertemente en España como uno de los sitios turísticos (sino el más turístico) y se posicionaron como un hito de cultura además de ser los anfitriones de las Olimpiadas en el 92’. Convirtiéndose así hoy en día, en la tercera potencia económica de España.

¿De dónde salió el mito de la independización?

Los catalanes no siempre fueron independentistas.

Oh sorpresa...

Hacemos double fast forward y nos encontramos en 2010 cuando la inminente crisis económica agarra a España. Como medida para solventar la situación, el gobierno hace una reducción de presupuesto de más de un 15% (mucho más severa que el resto de las provincias españolas) y esto automáticamente detona una ola de protestas con miles de personas en la calle.

Para lidiar con el pueblo, se recurrió a “el viejo truco de la patria” como lo señala Martín Caparrós en NY Times.es:

“Toda la culpa, dijeron, era de Madrid. Y allí el gobierno de la derecha española, también golpeado por la crisis, vio la oportunidad y saltó sobre ella: ¿qué mejor que imitar a sus correligionarios catalanes y agitar el mismo espantajo? Fue una curiosa coincidencia: Artur Mas en Barcelona y Mariano Rajoy en Madrid pensaron que los fantasmas patrios les servirían para disimular otros fantasmas, y los llamaron a los gritos. “El patriotismo es el último refugio de los canallas”, repite el doctor Samuel Johnson. A estos dos les convenía pelearse, revolear banderas: así empezó esta carrera de provocaciones, bravatas y tonterías que amenaza con crear nuevas fronteras”.

En otras palabras, para salirse de la presión de la calle vendieron a los catalanes la idea de que separarse era la forma de no recibir ajustes presupuestarios. El gobierno español hizo lo mismo señalando a los catalanes como enemigo y pensó zafarse de la ira de las masas.

En el tiempo caló la idea de una nación independiente y en 2015 una coalición política independentista prometió un Referéndum si ganaban las elecciones en Cataluña y ¡sorpresa! ganaron.

Desde entonces grandes esfuerzos por promover la campaña independentista se han hecho y el gobierno español se ha ubicado, lógicamente, contra esta postura.

Ahora, ¿qué pasó el domingo?

El domingo pasado tomó lugar el Referéndum prometido por la coalición. Una votación que por ser proclamada ilegal por el gobierno español, fue testigo de un despliegue policial con represión ciertamente desmedida, en la que usaron balas de goma (pero para compresión de ustedes venezolanos, no llegó al nivel de matón profesional de la GNB). El día culminó con 800 personas heridas, un país en llanto y amenazas de tanto el gobierno español como de la Generalitat.

El gobierno insiste que está en lo correcto porque quiso frenar un proceso anti Constitucional.

La Generalitat reclama la represión y exige el reconocimiento de los votos.

La verdad es que parcialmente están en lo correcto, pero también ambos están definitivamente equivocados.

Lo que no todo el mundo sabe:

1. Los intentos por frenar la votación ilegal iniciaron por parte del gobierno antes del domingo. Arrestando a los organizadores y confiscando materiales electorales.

2. Rajoy señaló que el Referéndum era un acto anticonstitucional, y eso pudo jugar como un factor que frenara la participación de los catalanes. 

3. En 2014 hubo una votación en la que participaron 2.2 millones de catalanes (de los 5.2 millones) en la que se concluyó que 80% sí quería la independencia.En estas votaciones Rajoy no desplegó fuerzas armadas pero sí las calificó de ilegales y de no ser cifras representativas de todo el pueblo.

4. En 2015 cuando ganó la coalición en Cataluña y así obtuvieron la mayoría de los asientos en el parlamento regional los separatistas, solo el 48% de los catalanes votaron, señalando que ni siquiera la mitad había expresado a través del sufragio que deseaban la independencia de Cataluña.

5. Una encuesta por parte del Centre d’Estudis d’Opinió señalaba que la mayoría de los catalanes sí deseaba votar el domingo para establecer el tema de la separación de una vez por todas. Lo que indica que posiblemente Rajoy se hubiese topado con un proceso que revelara que existe una gran cantidad de catalanes que no desean separarse.

6. El “Sí” obtuvo más votos que personas censadas en 71 municipios. Esto sucedió posiblemente porque la Generalitat permitió la votación en cualquier mesa, violando las propias normas establecidas por los separatistas en el Parlament. Además del posible escenario de que varias personas pudieron votar múltiples veces porque el sistema para prevenir este fraude, presentó un servicio intermitente. Todo esto frente a la cifra de tan solo un 40% de participación.

7. La Policía Nacional y La Guardia Civil, los cuerpos que reprimieron el domingo, han enfrentado la expulsión de hoteles, hostales y restaurantes además del maltrato de los locales como “castigo” por parte de los civiles, a pesar de que varios de ellos viven y son de la misma Cataluña.

¿Qué pasó hoy?

Bueno, hoy están en paro las escuelas y en huelga gran parte de los trabajadores públicos como protesta ante la represión del domingo.

También la CUP y Junts pel SÍ hicieron una petición en el Parlament para que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declare a Cataluña independiente el lunes, reconociendo los resultados de la votación ilegal que tomó lugar este primero de octubre.

¿Qué puede pasar en el futuro?

Por lo que he leído, nadie sabe a ciencia cierta. Sin embargo los economistas prevén un escenario en que tanto España como Cataluña sufran consecuencias económicas fuertes a corto plazo si sucede la separación además de que obligatoriamente se tendría que ver cómo se reparte la deuda del país además de establecer sanciones a Cataluña por separarse unilateralmente.

La Unión Europea todavía no está muy claro que apoye a Cataluña, de hecho no lo hace, pero Cataluña ha dicho que quiere formar parte de ella a pesar de que no quiere tener nada que ver con el euro. 🤔

Y para los que le importe el fútbol, tampoco está claro de en qué liga jugaría el Barça de darse la separación.

Realmente lo que debería suceder aquí para evitar tensión y que la gente sea la que salga perjudicada, es un diálogo coherente que lleve a beneficios para ambas partes, por más alergia y vómito mental que nos produzca el término.

Propongo a Zapatero como mediador. 😏