El historial abusivo de uno de los fotógrafos más importantes del medio

Desde que el caso de Harvey Weinstein conoció la luz pública, todos han caído como un dominó. Desde Bob Weinstein hasta los directores Lars Von Trier, James Woback y Roman Polanski han protagonizado titulares por la cantidad de denuncias por acoso sexual que tienen en su récord.

Y en la última serie de acusaciones: Terry Richardson.

El conglomerado de medios Condé Nast, propietarios de revistas como Vogue, GQ, Vanity Fair, Glamour, Teen Vogue y The New Yorker, entre otras, envió una comunicación a comienzos de esta semana a todos sus empleados notificándoles que a efectos inmediatos ya no trabajarían con Richardson, y que cualquier sesión de fotos programada o hecha con él sería sustituida por otro material. Inmediatamente.

El fotógrafo es uno de los más conocidos por aparecer en este tipo de publicaciones de moda; pero tras años de modelos acusándolo de abuso sexual, la empresa ha decidido escuchar la voz de las modelos y retirar a Richardson de su catálogo de colaboradores.

Entonces, ¿cuándo comenzó todo?

Desde el inicio de su carrera Terry ha sido uno de los pilares estéticos de algunas de las principales firmas de moda y publicaciones más reconocidas del mundo, convirtiendo su nombre en una marca en el mundo de las celebridades y personalidades.

Así como Uncle Terry, como se hace llamar desde que llegó a la industria, bautizó su identidad con éxito, también lo hizo con un montón de titulares que alegaban actividades que definitivamente no estaban incluidas en anuncios y campañas bajo su lente. A medida que su nombre se hizo más conocido en la moda y el arte, los titulares aumentaban: con un comportamiento más descarado, las modelos denunciaron situaciones extrañas y lascivas que inculpaban directamente a Richardson.

El primer registro de abuso fue en el año 2001, cuando Liskula Cohen se fue en plena sesión para Vogue luego de que las sugerencias de Terry le pidiera que simulara sexo oral con algunos de sus amigos para algunas fotografías mientras él estaba desnudo.

De igual manera, en el 2004 el fotógrafo incluyó en una de sus exhibiciones fotos de su asistente teniendo sexo en un container de basura, sin su consentimiento. Mientras era demandado por la modelo rumana Gabriela Johansson, quien admitió que Richardson la había fotografiado desnuda “a cambio de conseguirle un trabajo en la industria”.

Junto a 9 modelos más, Frank Lopera demandó a Terry por usar fotografías desnudas de ellas en su libro Terryworld; asegurando que habían sido tomadas cuando Lopera era menor de edad.

Coco Rocha también prometió no volver a trabajar con él porque se sintió humillada; y él en el 2007 dijo en una entrevista que para triunfar en el mundo de la moda era cuestión de saber “a quién se lo chupas”, y que “no llevaba un hueco en sus jeans por nada”.

La larga lista de denuncias también incluye a Sena Cech, Rie Rasmussen, Jamie Peck, Sarah Hilker, Felice Fawn, Scout Willis, Charlotte Waters y Emma Appleton.

Pero, ¿cuál es la respuesta de Richardson?

“Soy un pervertido”, justo antes de negar las acusaciones.

Sin embargo, después de que las acusaciones se hicieran públicas desde el año 2014, y el hashtag #NoMoreTerry llenara las redes sociales, Vogue fue el primero en decir que no trabajaría más con el fotógrafo.

Aunque esto realmente no hizo mucha diferencia, porque Terry siguió publicando en otros medios y marcas, ahora, luego de más de tres años de controversias, y el caso de Weinstein en el ojo público, una de las empresas más importantes de la industria prohibió a Richardson en sus revistas.

Las denuncias siguen llegando y las medidas aún están siendo tomadas; pero al menos las empresas le están cerrando las puertas (después de años y años de acusaciones) a los abusadores sexuales.

Bravo por las pequeñas victorias.