La selección femenina sub 17 hizo historia en el fútbol venezolano.

Fotografía: Panorama

Al venir de un país que se ha destacado por el béisbol durante muchos años, resulta difícil darle espacio al fútbol. Saber que en general a este deporte le falta por crecer en estas tierras, nos desanima a veces.

Las alegrías que nuestro equipo nacional nos ha brindado, son exclusivas. Muy pocas son las que podemos recordar gritar un “GOL” que celebra nuestras raíces. Un límite de jugadores que dan la talla en países extranjeros.

Nos faltaba recuperar esa energía, tener ese símbolo nacional que nos une como pueblo. Es aquí, donde las llamadas “guerreras” escriben su historia. Todo comenzó cuando ganaron por segunda vez, el sudamericano femenino sub 17 en Cabudare, Estado Lara. Ese día la capitana Deyna Castellanos cerró con broche de oro, ya logrando un récord de asistencia en el estadio al campeonato. Algo de que, hasta el día de hoy, estoy orgullosa.

Ganarle en casa a un país que es reconocido mundialmente por esta disciplina, no tiene palabras, el partido contra Brasil quedó 1-0. En ese preciso instante, Venezuela comenzó a apoyar a este equipo.

Un equipo estructurado, tienen buena táctica y están organizadas en la cancha. Buenos pases y una comunicación que a la hora de jugar, se nota. Es importante la relación de las jugadoras, eso permite una mayor soltura y mejor actuación. El director técnico, Kenneth Zseremeta, ha sido una pieza fundamental para el crecimiento del equipo. Fue el primero en creer en ellas, en darles ese soporte para convertirse en lo que son actualmente.

La más destacada ha sido la capitana Deyna Castellanos, que no para de asombrar con sus jugadas que la mayoría de las veces terminan en gol. Su nombre se ha repetido a nivel global, alabado por críticos y expertos. Está en la mira, su potencial es indiscutible. La comparan con Messi o con Ronaldo, pero para mí, es la próxima Deyna. No hay porque compararla, tiene a sus rivales que puede alcanzar si sigue jugando de esa manera. Estoy segura que, pronto será considerada como la mejor jugadora del mundo. Ha despertado pasiones, asegurando su puesto con el público.

Tanto es así que recuerdo ver en el trabajo como los hombres la elogiaban, quedándose estupefactos ante sus movimientos. A mi hermano, hablando de ella como cualquier jugador de fútbol todos los días, atento a cualquier dato que pueda descubrir. A mi padre, que ni siquiera sintoniza el deporte molesto porque la comparan con Messi, él dice: “Que Messi ni que nada, ella es Deyna y punto”. A mis amigos, discutir sobre el fútbol femenino, sintonizando el mundial.

A la gente en la calle, pronunciando su nombre con orgullo, llamándola heroína. Eso es lo que faltaba, alguien que pueda ocupar ese puesto y hacernos olvidar por un minuto que vivimos divididos, gracias a la polarización.

CMAS ATHLETES

CMAS ATHLETES

Los medios, pasando sus partidos y gritando sus golazos, por fin. Gritando “Que crack” o “que pase”, sí, periodistas deportivos. Logró que a través de su talento haya un espacio para el debate en grandes programas, donde sus anotaciones con el voto de los fanáticos se llevarán el primer puesto.

Es que, no solo hay que ver a Castellanos. Jugadoras como Verónica Herrera, Sandra Luzardo, Nayluisa Cáceres, Hilary Vergara, Yerlaine Moreno complementan el equipo y nos faltan por nombrar. A veces no son reconocidas, pero ellas también son indispensables.

La Vinotinto 

La Vinotinto 

Si algo se logró en Jordania fue un mayor reconocimiento, un respeto a las jugadores y a los equipos. El nivel demostrado ha dejado boquiabiertos a los fanáticos, con las máximas estrellas regalando alegrías.

Un deporte dominado por el hombre, ahora, comienza a cambiar. Poco a poco, la aceptación va creciendo. Deyna Castellanos ahora es un ejemplo para muchas niñas en el mundo que quieren dedicarse a ser futbolistas, que también pueden soñar ejercer una carrera como esa. Que una mujer puede ser muy querida y elogiada como un hombre, que pueden lograr lo mismo.

Ahora, podrán vestir la camiseta de su jugadora favorita, luciéndola con orgullo. Porque han encontrado a quien seguirle los pasos, a quien aspirar a ser algún día. Del mismo modo, hay un espacio en el balompié para las mujeres.

¿Qué me dejan las guerreras? 

Una lección. Una selección que seguiré apoyando, en las buenas y en las malas. Esperando su momento de brillar sin señalar ni quejarse, demostrando sus habilidades en pantalla. Luchando por un país, por una camiseta sin pedir nada a cambio. Jugadoras que provienen de familias muy nobles, dándolo todo a la selección.

El próximo paso, documentales y ser figuras públicas. Ninguna de ellas lo pide, la historia se escribe y se encarga de eso. El papel que cumplen, en un futuro al mirar atrás lo entenderán.

No me queda nada más que agradecerles cada alegría, cada grito y emoción que me regalaron. Cambiaron la perspectiva de un país entero, ahora distinto que se siente representado por la selección femenina sub 17. Dieron a conocer el deporte nacional, participaron en la discusión mujeres que trabajan en el medio. Tienen a una Venezuela a sus pies, expectante, sedienta de ver otro de sus partidos.

Impaciente por ver al 11 inicial, seguir logrando récords y ganando premios. Es un pequeño paso, todavía falta mucho por hacer, dejaré que las niñas sean las encargadas de agradecerles a cada una de ellas en un futuro. Para mí, una aficionada al fútbol, es un privilegio disfrutar esta época y este equipo. 

Yo no exijo que cada hombre y mujer las apoye, sin embargo, que las respete. El equipo que logró lo imposible, que son la definición del tricolor y no se cansó de luchar. Estoy orgullosa de ustedes, ya no les puedo seguir pidiendo cosas. Que su espíritu de dar batalla no se pierda. Si ganan o pierden, aquí tienen una fanática que no se cansa de presumir a esta inotinto, ya han hecho demasiado. ¡Gracias! 

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de The Amaranta y sus dueños.