¿Merecen el escrache?

Hablemos de una de las derivaciones del “escrache”, la forma de protesta que implica increpar -o más comúnmente gritarle- a personas para denunciar su relación con hechos condenables.

Era obvio que el escrache tradicional iba a hacerse popular en la diáspora venezolana en algún momento. Nunca fue una cuestión de “¿pasará?” sino “¿por qué no ha pasado aún?”. Cuando no hay consecuencias legales para ladrones que después de matar de hambre a un pueblo se van a pasear por Alemania, cualquier persona con un ápice de moral va a querer cobrárselas haciéndolo pasar mínimo un mal rato.

Lo que es más difícil de justificar es el escrache dirigido hacia los hijos de las personas que han hecho los crímenes. El convertirnos en autoridades morales nos hace exigirles ciertas condiciones para no hacerlos parte del castigo. Hay hijos de monstruos que son lo suficientemente adultos como para tomar sus propias decisiones y desasociarse de cualquier aberración que hayan hecho sus padres

Lo que buscamos para salvarlos del escrache, es que se vuelvan huérfanos ejemplares. Que renuncien a sus padres y al nivel de privilegio mal habido con el que sostienen sus estilos de vida. Pero, así como no hay víctimas perfectas, mi mártires perfectos, no todos estos huérfanos pueden ser perfectos y no todas las justificaciones son blanco y negro.

The good: Derek Black

Linaje: su papá es Don Black, fundador de Stormfront, una página neonazi bastante popular. Además fue integrante de alto rango del Ku Klux Klan.

El padrino de Derek es David Duke, también miembro súper alto del KKK, y además fiel creyente de un montón de cosas que una persona normal estaría avergonzada de decir en público, como (pero no solamente) que el holocausto nunca pasó y que los negros quieren matar a los blancos.

Derek no ha sido mejor que su padre por demasiado tiempo. Hasta hace un año, él también creía en la supremacía blanca… aunque como todos los neonazis usa palabras nuevas como “nacionalismo blanco”. De hecho, Derek era una figura prometedora dentro de su comunidad. Hizo una versión infantil de Stormfront para el racista joven, tenía un programa de radio para hablar de lo geniales que son los blancos, y además hacía una conferencia anual con otros líderes supremacistas para hablar de técnicas para infiltrar la política americana.

Si algo bueno se puede decir es que Derek es bastante eficiente, su plan hace 6 años, cuando apenas tenía 22, era que alguien como Donald Trump llegara al gobierno. (Mi sueño a los 22 era conseguir suficientes monedas para comprar ron. We both made it.)

Cuando fue momento de entrar a la universidad, decidió entrar a una facultad de humanidades y se volvió un hippie comunistoide como todos los estudiantes de historia del universo. Pero, antes de que eso pasara, siguió bastante involucrado con la supremacía blanca.

El momento decisivo: durante un tiempo mantuvo una doble vida. Racista en casa, vagabundo de historia en el campus. Pero como en la era del internet nada está oculto, eventualmente alguien lo descubrió y publicó sus datos en el foro de la universidad.

La comunidad universitaria se cuestionó cómo enfrentarlo. El escrache era la respuesta más obvia y fácil. Además hubiese estado totalmente justificada ¿no?, Derek no era solamente el hijo de un supremacista peligroso, él mismo seguía apoyando movimientos de supremacía blanca sin remordimiento alguno.

Afortunadamente no todo el mundo estuvo de acuerdo en irse por la salida más fácil. Matthew Stevenson, un judío ortodoxo, tuvo un poco más de perspectiva, y se dio cuenta que la única manera de sacar algo productivo de esto era mostrarle la realidad más allá de las falacias de la supremacía blanca.

Stevenson, quien sostenía cenas de Shabat en su dormitorio con varios estudiantes (entre ellos afroamericanos, ateos e inmigrantes latinos), invitó a Derek a asistir a una. Muchos de los otros asistentes regulares decidieron saltarse la cena porque no se sentían cómodos con Derek.

La reivindicación: poco a poco, Matthew Stevenson y otras personas empezaron a debatir sanamente con Derek. Le mostraron estadísticas reales y lo invitaron a argumentar sus ideas fuera de la burbuja demencial de la supremacía blanca. Eventualmente Derek se dio cuenta por sí mismo de que estaba equivocado. Suficiente para salvarse del escrache. Lo más fácil que podría haber hecho es haber culpado a sus padres y su entorno y haber seguido adelante con su vida. El jurado moral lo hubiese perdonado.

Pero, afortunadamente Derek no es el huérfano flojo standard que sólo lanza un comunicado y se desentiende. También asumió responsabilidad por el daño que causó como embajador de grupos racistas, xenofóbicos, homofóbicos, antisemitas y misóginos. Se pronuncia públicamente cada vez que puede, en contra de lo que hizo toda su vida. Creó empatía con las personas que perjudicó.

Ahora trabaja activamente para deshacer el daño que hizo. Básicamente todo lo que podría reivindicarlo ante cualquier persona lista para hacer escrache. Reivindicación a la que jamás hubiésemos llegado si la primera opción hubiese sido el escarnio público.

The bad: Rosinés Chávez

Linaje: Hija de Chávez. Antecesor y creador intergaláctico de la crisis terrenal que vive Venezuela hoy en día.

Voy a hacer esto lo más sencillo posible porque podría gastar 2000 palabras más en hablar solo del papá de Rosinés. El gabinete de politiqueros de tasca que dejó Chávez después de su siembra, esta acusado de millones de delitos asquerosos. Desde narcotráfico hasta hacerse los ciegos antes violaciones de derechos humanos y agresiones sexuales que ocurren dentro de entidades del estado.

El momento decisivo: durante su adolescencia Rosinés hizo cosas relativamente estúpidas como cualquier adolescente, la cosa es que las de ella además eran prepotentes, llenas de privilegio y además bastante chocantes para un país que estaba a punto de colapsar. Primero está la foto de los dólares, luego hizo que su papá le pagara a Justin Bieber un viaje a Caracas para conocerla. Y finalmente, en algún momento de este año se hizo público que en el 2016 se fue a estudiar a La Sorbona en París y vive en un apartamento absurdamente lujoso.

La explicación de su madre es que se fue por “acoso”. Basta pasar 3 minutos en el Instagram público de Rosinés para darse cuenta que aunque es una excusa absurda, sí le han hecho bullying, y no es de ahora, ha sido a lo largo de su vida. Hace 10 años, cuando Rosinés era una niña, era común escuchar comentarios innecesariamente despectivos sobre su aspecto. Lo cual no es escrache, pero tampoco es exactamente darle la bienvenida a alguien para que se aleje del bando al que pertenece.

Rosinés no se ha pronunciado en cuanto a tendencias ideológicas. Tiene posts públicos hablando de su padre, pero solo como padre. Ahora que es mayor de edad y beneficiándose de todo lo que hizo su padre a costas de una nación, lo mínimo que se esperaría es un comentario demostrando que tiene una semblanza de consciencia. Su silencio no es una prueba de nada, pero es tan de mal gusto como su foto con los dólares.

¿Es el blanco perfecto? Nadie nunca esperó para ver si podía ser algo más que eso. Desde siempre han estado atacándola y haciéndola pagar por lo que hizo su padre. A mi me costaría sentarme con un café a dialogar con ella y entender su punto de vista, principalmente porque gracias a su padre tendría que ahorrar cada sueldo de aquí a 140 años para pagarme un pasaje a París. Pero yo no estoy fingiendo ser una autoridad moral.

The ugly: Ivanka Trump

Linaje: hija del tipo que dijo “grab them by the pussy”, que su hija era “a fine piece of ass”, y que todas las agencias de noticias que no hablan bien de él, están sacando noticias falsas.

Además Ivanka se convirtió al judaísmo para casarse con Jared Kushner, su esposo judío. Con quien tiene tres hijos que están siendo criados como judíos. ¿Por qué eso es importante? porque el abuelo de esos niños, el papá de Ivanka, defendió a tipos que gritaron slogans nazis en Charlottesville.

El momento decisivo: básicamente durante toda la campaña de Trump en el 2016, Ivanka tuvo millones de oportunidades para llamar a su padre lo que es, un racista, misógino asqueroso y repulsivo. Nunca lo ha hecho. Ha dicho millones de comentarios comedidos en los que está diciendo nada.

Entonces, ¿perfecta para el escrache, no? No. Porque Ivanka es un ángel neutral aparentemente. Ivanka ha estado en completo silencio en el mejor de los casos. Pero la opinión pública decidió que su silencio es debido a que es más equilibrada y racional que su padre. Nunca ha dicho estar en desacuerdo con el famoso muro de México, pero mucha gente pensó que iba a ser la voz de la razón del gabinete de Trump.

Ivanka ha sido, en síntesis, la racista de clóset que el mundo estaba esperando para otorgarle un pase libre. No considera que está haciendo nada malo y aparenta ser lo suficientemente neutral como para que nadie esté interesado en debatirle nada. Se niega a volverse la huérfana perfecta que exige la salvación del escrache, porque su silencio permitió que la sociedad proyectara en ella la figura de la salvadora. No podemos exigirle que renuncie a su padre porque confiamos ciegamente y a pesar de las pruebas en que será una buena influencia en él.

Ser jurado moral aparentemente implica llegar a conclusiones por medio de una combinación de prejuicios y proyecciones.