Queremos igualdad, pero ¿estamos listas para pelear por ella? - The Amaranta

Queremos igualdad, pero ¿estamos listas para pelear por ella?

El qué, cómo y por qué arremangarse la camisa y get to work.
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Rosie the Riveter | Westinghouse Electric

Rosie the Riveter | Westinghouse Electric

Hace unas semanas y pre victoria de Trump, Michelle Obama dio uno de los discursos más renombrados en el Internet para la campaña presidencial de Hillary Clinton. Durante este discurso, la Primera Dama de Estados Unidos mencionó algo que tiene rondando mi mente hasta ahora:

Michelle: Now, we need to recover from our shock and depression and do what women have always done in this country. We need you to roll up your sleeves. We need to get to work. Because remember this: When they go low, we go …

Audiencia: High!

Michelle: Yes, we do.

Durante este discurso Michelle claramente quería enfocar el término “roll up your sleeves”, hacia los esfuerzos de los americanos de evitar a toda cuesta la victoria de Trump, lo que fracasó de todos modos pero a pesar de eso, el mensaje quedó conmigo.

Verán, al vivir en una sociedad profundamente machista como es la latinoamericana, no solo he convivido con un trato diferente a la mujer, sino que me he acostumbrado y hasta llegado a justificar una buena parte de ello. Por eso cuando escucho a la Primera Dama de Estados Unidos inspirando a la gente a arremangarse la camisa y ponerse a trabajar, pienso cómo ese mensaje se podría transpolar a una sociedad tan distinta a la americana.

Mi primera pregunta fue: ¿qué significa exactamente arremangarse la camisa, y cómo se hace?

Ya que la desigualdad de género se manifiesta de distintas maneras, las áreas para ponerse a trabajar son muchas. Según Sheryl Sandberg, la autora “Lean In”, el término en el área laboral significa atreverse a ensuciarse las manos y “negociar como un hombre”. Con esta frase, Sandberg se refiere a no aceptar lo que nos den de primero, sino tener en cuenta nuestros intereses y suficiente confianza en nuestro potencial como para pedir más.

Cuando Sheryl estaba discutiendo su posición en Facebook con Mark Zuckerberg, este le hizo una buena propuesta que pensaba aceptar, pero tomó el consejo de su pareja y decidió hacerle una contraoferta, la cual el CEO y fundador de Facebook aceptó y terminó beneficiando notablemente a la carrera y bolsillo de Sheryl.

La autora también dice que parte de “rolling up our sleeves”, para ponerlo en los términos de la Primera Dama de Estados Unidos, es sobrepasar la barrera interna entre nosotras y el éxito mayor. Aunque la motivación se debe examinar desde un punto más personal tomando en cuenta cultura, edad, madurez y área laboral, ser mujer es una gran parte de por qué tendemos a disminuir nuestro potencial para poder cumplir con las expectativas y estereotipos marcados por la sociedad.

En el libro, Sheryl da el ejemplo de un consejo personal de Mark Zuckerberg: Después de 6 meses en Facebook, Mark se acercó a ella y le dijo que sus ganas de caerle bien a todo el mundo eran una barrera para su trabajo, y agregó que si su meta era estar en gracias con todos en la oficina, nunca sería capaz de cambiar nada.

“Everyone needs to get more comfortable with female leaders, including female leaders themselves.”

En términos sociales, aunque no lo crean, la cosa se complica más, porque ahora no es cuestión de motivación o números en una oficina que pueden ser cambiados por un Bendel Test, sino son costumbres profundamente arraigadas a una cultura.

Uno de los puntos es exigir que las tareas domésticas se dividan equitativamente y superar de una vez por todas el mito de que la mujer simplemente “sabe qué hacer”. Por favor, ensúciense las manos (literalmente) y averigüen.

Otro punto es la educación. Si enseñamos a las niñas desde pequeñas que son mejores para trabajos en educación y cultura, estamos atrofiando el camino de una generación femenina estelar en carreras STEM, o de una nueva corriente artística llevada por la población masculina.

Aunque sí es cierto que existen otros puntos más específicos que tocar, uno de los más importantes es hablar del asunto, no de manera let’s talk about our feelings, sino tener una conversación seria con tanto hombres como mujeres sobre por qué esto es un problema y qué podemos hacer al respecto. Algunos te dirán “feminazi”, otros lo llevarán consigo y lo implementarán en casa. Nosotras optamos por la segunda opción.

Para ilustrar un poco mejor de lo que venimos hablando, a continuación están algunos ejemplos de mujeres que rolled up their sleeves, y gracias a ellas gozamos de derechos humanos fundamentales y un mejor mundo donde convivir.

The Suffragettes

The Culture Concept Circle

The Culture Concept Circle

Un grupo de mujeres, lideradas por Emmeline Pankhurst desde finales del siglo XIX hasta principios de siglo XX protestando para obtener el derecho al voto. Estas mujeres aguantaron tortura, muerte, represión, persecución, abuso y restricción hasta que lograron su cometido.

Margaret Sanger

The New Yorker

The New Yorker

A pesar de la mala reputación y métodos radicales para evitar la concepción, Margaret Sanger, en la conservadora Estados Unidos de 1921, fundó la Liga Americana de Control de Natalidad, con la finalidad de alentar a las mujeres de proteger ellas mismas su cuerpo.

Niñas Pakistaníes

OXFAM

OXFAM

Es difícil olvidar al grupo de niñas pakistaníes que se enfrentan todos los días con el miedo de ser reprimidas, asesinadas o apedradas solo por motivo a querer una educación.

Modelos en Fashion Week

Premier Modeling Management

Premier Modeling Management

Según una de sus agentes, Elizabeth Rose, algunas de las modelos de la agencia de modelaje para la que trabaja - Premier -, han accedido a bajar notablemente su sueldo como modelos (estamos hablando de 75%) para combatir la falta de pago de los modelos masculinos.

Los ejemplos anteriores son solo algunos de miles de mujeres que se han puesto a trabajar con este proyecto inmortal de mejorar nuestro mundo al hacer el trato un poco más equitativo cada día. Es cuestión de arremangarse la camisa y estar preparada, llevar críticas y controversia. Después de todo, nadie más lo va a hacer por nosotras.