No creo que tanto

Desde la era prehistórica, los hombres tienden a sentarse con las piernas más separadas que las mujeres. Es un hecho que, por cuestiones de anatomía humana, los hombres necesitan más espacio para no hacer presión ni sofocar sus partes íntimas. O al menos eso creímos por todos estos años. 

Esta verdad universal ahora tiene nombre, y se llama manspreading.

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Caricatura sobre el manspreading

Caricatura sobre el manspreading

¿Qué es ‘manspreading’?

Es la acción masculina de sentarse con las piernas muy abiertas en transportes públicos. El término existe gracias a la campaña anti-manspreading que se hizo viral en Tumblr en el 2013, provocando que el diccionario de Oxford lo hiciera oficial dos años después. 

Y por supuesto se volvió todo un tema, desatando escándalos sociales y protestas feministas alrededor del globo. 

Hubo debates públicos por toda la Web cuando se expuso este comportamiento. 

Hubo debates públicos por toda la Web cuando se expuso este comportamiento. 

Antes del 2013 también se hablaba de esto, solo que no causaba el mismo impacto. Se evidencia que desde hace cien años exactamente un periódico llamado The Elevated News hizo relucir el manspreading.

"Siéntese un poco más cerca, por favor". (1918)

"Siéntese un poco más cerca, por favor". (1918)

Un periódico llamado CityLab investigó y publicó lo que decía el panfleto original de esta caricatura, que dice:

"Los hombres entregarán a sus hijos al servicio de su país, se entregarán a la Cruz Roja y comprarán Liberty Bonds hasta que sientan que los pellizcan, pero ¿se molestarán y se sentarán un poco más cerca para darle un asiento a una pobre muchacha cansada? Se sientan allí complacientemente, ocupando el doble del espacio que realmente requieren, mientras que otro pasajero se ve privado de un asiento a través de su egoísmo".

¿Qué ha pasado con respecto al ‘manspreading’?

Desde denuncias en redes sociales hasta debates infinitos, la polémica causó el surgimiento de un nuevo término, llamado she-bagging, que es la acción femenina de ocupar más espacio en los transportes públicos gracias a sus bolsos. 

Twitter ha sido la red social dominante en esta situación, con los hashtags #manspreading y #shebagging. Consiste en denunciar ambas conductas. 

También ha escalado a niveles alarmantes, como por ejemplo, la protesta de una estudiante de Derecho rusa que supuestamente derramó blanqueador a los hombres que estaban cometiendo manspreading. 

La activista rusa Anna Dovgalyuk plantea: 

También informa que mezcló treinta litros de agua con seis de lejía, describiendo el líquido diciendo que la "concentración de esta mezcla es 30 veces mayor que la que usan las mujeres para lavar la ropa, se come el color en minutos".

Se dice que todo fue planeado y que incluso le pagaron a actores para la fabricación de la campaña, pero Dovgalyuk afirma que todo fue verdadero. Vale acotar que el blanqueador quema la piel.

Además de eso, se han denunciado casos en los que los hombres se toman a la defensiva las llamadas de atención, desde negar cambiar de posición, hasta insultar y recurrir a la violencia. Casos como los de una mujer que fue golpeada después de pedirle a un pasajero del metro que cerrara un poco las piernas. 

Además de golpearla, la insultó de muchas maneras y le dijo: "He violado a p*rras blancas como tú". No fue atendida apropiadamente por las autoridades, pero al publicar su historia llamó la atención de otras fuerzas policiales que la ayudaron. 

Además de golpearla, la insultó de muchas maneras y le dijo: "He violado a p*rras blancas como tú". No fue atendida apropiadamente por las autoridades, pero al publicar su historia llamó la atención de otras fuerzas policiales que la ayudaron. 

Otro pasajero documentó lo sucedido. 

Otro pasajero documentó lo sucedido. 

Las autoridades también se fueron involucrando poco a poco. Por ejemplo, Nueva York, Seattle y Madrid prohibieron el manspreading en sus sistemas de transporte. Las multas pueden variar, pero se ha llegado a pagar $100 por dicha infracción.

Esta imagen se encuentra en todos los trenes del metro en Nueva York a favor de la campaña contra el manspreading. 

Esta imagen se encuentra en todos los trenes del metro en Nueva York a favor de la campaña contra el manspreading. 

Esta es la imagen respectiva al sistema de transporte español.

Esta es la imagen respectiva al sistema de transporte español.

¿Fenómeno cultural o biología?

En cuestión de naturaleza, a todo el mundo le incomoda tener las piernas completamente cerradas. ¿Pero es absolutamente necesario que los hombres las tengan tan abiertas?

Es común ver a un hombre con las piernas abiertas. No fueron criados con el reglamento social antiguo de "las niñas se sientan como señoritas, ¡con las piernas juntitas o cruzadas, nunca abiertas!", pero está probado que no es esencial que las abran tanto.

Un biólogo sevillano lo explica:

El New York Times también consultó a investigadores que llegaron a la misma conclusión. Los expertos desmintieron la necesidad absoluta masculina de abrir las piernas, así que en caso de cualquier abuso que experimenten, he allí la explicación biológica. 

Pero si los hombres no abusan del espacio y simplemente buscan sentirse cómodos...

¿Es pertinente luchar contra ello?

Ambos sexos deben respetar el espacio personal, sin excepciones. Tomar conciencia del manspreading no significa que se debe recurrir a medidas violentas ni vivir en negación. 

La consideración no se obtiene lanzando blanqueador mezclado con agua, así como llamar la atención sobre ello no debe arriesgar la integridad física. Lo que es verdaderamente pertinente es enseñar valores, virtudes, y modales.  

Así que cierren las piernas un poco más, y no invadan el espacio con carteras o bolsos. La decencia es gratis.