Qué, cómo y por qué Zimbabue es noticia - The Amaranta
(for dummies)

Culminando uno de los años más estrepitosos y complicados de nuestras mortalmente simples vidas, siguen sucediendo fenómenos que nos demuestran que a pesar de estar en el penúltimo mes del año, mientras quede tiempo para posicionar al 2017 como uno bizarro y de ciencia ficción, el destino hará de las suyas.

Terremotos, huracanes, dos iPhones nuevos que no puedes pagar, un año de presidencia de Trump, una guerra nuclear en potencia a la que nadie le para, Brad Pitt y Angelina se odian, Lele Pons como jueza del Miss Universo, la cuasi independencia de Cataluña y ahora, el derrocamiento de uno de los sistemas dictatoriales más largos de la historia contemporánea.

Aunque me encantaría estar refiriéndome a la ribera del arauca vibrador, el cerdo ególatra y vil demonio aferrado al poder que destituyeron de la presidencia se llama Robert Mugabe, y fue hasta hace nada el gobernante de Zimbabue.

¿Qué c*ño me importa a mi lo que pase en Zimbabwe?

Bueno, primero que nada, en español se escribe Zimbabue. Por otro lado pensar que tu mundo solo son las cuatro paredes de tu cuarto maloliente a Doritos y media húmeda es limitante, y en una nota menos agresiva: es muestra que los gobiernos aparentemente perpetuos y malignos, pueden llegar a su fin.

Ahora, ¿Qué es Zimbabue?

Como te debes imaginar, es un país africano. Queda específicamente aquí:

Es rico en minerales y diamantes, por lo que la minería es una de las actividades económicas más importantes para el país. China y Rusia, son los países con los que se tiene más contratos de explotación. (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

Zimbabue fue colonia Británica y como muchos otros países africanos, terminó siendo gobernada por una minoría blanca, caracterizada por su trato digamos “poco sutil” a sus compatriotas negros.

En 1980 una lucha por la independencia terminó por separar la corona inglesa del país africano y entre celebraciones y aires de esperanza se inauguró una democracia con Robert Mugabe como su principal partícipe.

¿Quién es este Mugbubu?

Mu-ga-be, y apréndetelo porque se va a repetir bastante desde ahora.

Robert Mugabe es el Nelson Mandela de Zimbabue, el que militó en primera fila en la independencia del país y el que asumió, bajo la promesa de establecer un país digno y libre, la presidencia del país.

Pero como la bruja de Blanca Nieves que al principio se muestra toda sensual y atractiva, Mugabe con el paso de la película que es la historia de Zimbabue, se reveló como una bruja pestilenta, arrugada y con verrugas e intenciones malvadas.

Mugabe y todo su séquito aferrado al poder dentro de su partido político llamado Zanu PF, se encargaron de establecer una tiranía de terror en el país. Despojaron a los blancos de sus granjas, persiguieron y torturaron a quienes se les oponía, desaparecieron minorías étnicas, alteraron los resultados de todas las votaciones, fueron calificados como uno de los países más corruptos del mundo, considerando el billón de dólares anuales que se pierde en los ingresos del país, censuraron todos los medios de comunicación y como si fuera poco ahogaron el país en hiperinflación, hambruna y una tasa de pobreza extrema del 71%.

Estamos hablando de Zimbabue, vamos no te pierdas.

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Zimbabue era de las dictaduras más públicas y horribles del mundo, y con los militares a su lado, Mugabe logró gobernar por casi 40 años, convirtiéndolo en el líder con más tiempo en el poder del mundo.

Tipo normal.

Durante los últimos 39 años no solo destrozaron la economía y dejaron el país en ruinas, sino que los altos funcionarios del gobierno se aprovecharon de las riquezas mineras y las gastaron en objetos de lujo y viajes, en especial la joven esposa del Mugabe, Grace Mugabe, quien no es muy popular entre el pueblo por sus conductas de shopaholic.

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Ajá pero ¿por qué es noticia Zimbabue?

Pues porque durante el mes de noviembre una serie de eventos se desencadenaron en la escena política del país y como dije antes, Robert Mugabe de 92 años renunció a su puesto.

Lo que sucedió es que el viejo verde este aparentemente lleva tiempo enfermo y se sospecha que anda con una pata del lado de Hades (obvio, tiene casi 100 años). Entonces, el tema de la sucesión del poder ha estado en boca de muchos desde hace un tiempo.

Se sospechaba que naturalmente el que iba a proceder a Mugabe en el poder era este tipo:

Emmerson Mnangagwa. Antiguo militante mano derecha de Mugabe desde la era independentista y reconocido sanguinario que estaba funcionando como vicepresidente desde 2014.

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El problema es que Mugabe quería posicionar a su igualmente vil esposa como su sucesora en vez de a Mnangagwa. Grace, quien ha recibido el nombre coloquial de Gucci Grace por sus conductas adquisitivas, ha sido una ávida perseguidora de opositores e implementadora de leyes de censura.

En resumen, los tres personajes una joyita.

Se dice que Grace amenazada por la figura de Mnangagwa, su influencia en los militares y sus aspiraciones al poder, persuade al presidente de destituirlo como vicepresidente y ordenar su arresto por conspiración.

Y así fue, el 6 de noviembre destituyen a Mnangagwa de su puesto bajo la acusación de brujería (sí, brujería) y este escapa a China.

Ahora hablemos del golpe de estado que no fue golpe de estado.

Desde China, Mnangagwa se pone de acuerdo con los altos mandos militares y estos acuerdan tomar la capital del país, Harare.

Así a mitad de la noche se desplegaron miles de militares en las calles de Harare, acorralaron a la familia presidencial en su casa, persiguieron al ministro de finanzas y otras brujas con poder que apoyaban al presidente y tomaron los medios de comunicación del Estado para hacer público el comunicado de un golpe.

El mensaje de Chiwenga (el chivo de los militares) fue que el golpe que le estaban dando a Mugabe no era militar (curioso, tomando en cuenta que se dispararon armas y habían tanques de guerra en la calle) y que lo hacían por velar por el bienestar de la gente de Zimbabue.

Mugabe a todas estas, se negaba a renunciar rotundamente hasta que el parlamento empezó los procesos para quitarle la impunidad política y así, el 21 de noviembre por fin hizo pública su renuncia.

¡YEI! DEMOCRACIA, PAZ, BONANZA, ALIMENTO Y TRABAJO!!!!! TRAIGAN EL COCUY ZIMBABUENSE!

Pues no.

El tema es que si nos abstraemos del panorama, la gente de Zimbabue nunca ha sido el foco en estos problemas políticos. Y es que seamos honestos, en las transiciones de poder, el pueblo nunca es el protagonista.

Los actores siempre son los mismos e irónicamente los que destituyen a Mugabe (los militares y Mnangagwa) y la ex familia presidencial, pertenecen todos al mismo corral de cerdos que ha vuelto a Zimbabue en el infierno desesperanzado que es hoy.

Mnangagwa ya asumió el poder del país con el apoyo de las armas y los Mugabe se encuentran fuera de la foto. Las personas en la calle sienten aires de esperanza por la oportunidad de un país nuevo y por eso bailan y celebran.

Pero hay muchos que entienden que la transición de presidentes tan solo es un cambio de actor y no de película.