Después de 10 años tratando de probar lo contrario...

A finales de julio un juez ordenó la exhumación del cuerpo de Salvador Dalí para confirmar si María Pilar Abel Martínez, la mujer que ha asegurado ser la hija de Dalí por más de diez años frente a tribunales, es en efecto descendiente del pintor.

Con la mitad del mundo escéptico, y La Fundación Dalí temiendo tener que compartir sus tesoros con una posible heredera, los resultados de la prueba de ADN descartó que la experta en tarot de 61 años sea la hija de Salvador Dalí. 

Después de pasar diez años en campaña para que la corte ordenara una prueba de paternidad, porque según ella el artista había tenido un breve romance con su madre cuando trabajó de servicio en una de sus casas en Port Lligat, un juez español consintió su propuesta y un mes más tarde, los forenses desenterraron a Dalí para tomar muestras de su pelo, uñas y huesos.  

Pero la única buena noticia que recibió el mundo fue que el "bigote de Dalí sigue intacto"; esta semana La Fundación de Dalí descartó a Pilar Abel como hija del pintor. 

Además, aprovecharon para expresar su opinión al respecto: los resultados no fueron una sorpresa "ya que en ningún momento ha habido evidencia de la veracidad de una supuesta paternidad". Y que la fundación "se alegra de que este informe ponga fin a una controversia absurda y artificial".

Por el otro lado, la supuesta hija de Dalí, María Pilar, concordó con la Fundación con respecto a los "para nada sorprendentes" resultados, pero por razones diferentes: "según dice que es negativo, pero tengo que verificarlo. Es otra baza, voy a luchar". En primer lugar, por su desconfianza hacia el sistema judicial, que sospecha no siguió un protocolo adecuado. 

De todas maneras, dejando a un lado sus protestas, el juez ha aceptado las pruebas como válidas; la mujer no es hija de Dalí, y no recibirá ninguno de sus bienes, ni el apellido. 

Un final feliz para la fundación y otra oportunidad para que María Pilar siga luchando "contra el sistema".