La razón por la que un venezolano se tarda el triple para llegar a cualquier sitio en transporte público.

No es un secreto para nadie, al menos de que vivas bajo una piedra, o que seas chavista, que la corrupción en Venezuela está tan presente como el comunismo en China.

Son miles las noticias, casos, compañías y ladrones, que en 17 años de Revolución han hecho del país petrolero más rico del mundo, una nación donde el orden alimenticio de una gran parte de la población depende de lo que se encuentre en la basura.

Empezando por la exclusividad del gremio chavista, aka los que desde un principio entendieron que la logística del “Socialismo del siglo XXI” era persuadir a un pueblo para después robarlo, son ellos los primeros responsables de que hoy día vivamos en la ciudad más peligrosa del mundo y ganemos en una moneda que vale literalmente “nada”.

A partir de ese inicio revolucionario, se han ido agregando personas allegadas o interesadas a los negocios fáciles, donde por medio de contratos ilegales o incluso inexistentes con el gobierno venezolano, ellos se embolsillan cifras absurdas de un día para otro.

O sea, los enchufados.

Juan Planchard, o el tío de la prima del sobrino del ministro de “cualquier cosa que suene complicada”, son los mejores ejemplos para demostrar cómo se puede ser millonario mediante un simple contacto y además a sabiendas de que un país entero empobrece por detrás.

Y como la corrupción no es un término exclusivo de Venezuela, países de Latinoamérica por medio de convenios, alianzas e intereses, también se han beneficiado de los recursos millonarios de nuestro país y la pésima administración de los mismos.

Y aquí es a donde quiero llegar.

Odebrecht es una constructora brasileña que ha tenido participación en toda América Latina. A principios del gobierno del presidente Chávez, se acordaron contrataciones con la constructora de proyectos en todo el país. Proyectos que tienen años paralizados o que simplemente nunca empezaron. Y bueno, como dos más dos es cuatro, salió a la luz una Declaración del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en 2016 donde se acusaba a Odebrecht por casos de soborno por contratos con funcionarios de gobierno de muchos países. Obviamente Venezuela es uno de ellos.

La Radio Del Sur

El caso de Venezuela en la demanda es, que luego de estudiar las obras pendientes y descuidadas en todo el país, se deslizó por debajo de la mesa la delicada cifra de 98 millones de dólares pagados por la constructora para hacer convenios de cimentación con nuestro país.

Una delicada cifra que claramente no se ve en la infraestructura de las obras brasileñas en territorio Venezolano; y está un poco más reflejada en la calidad de vida internacional de nuestros estimados funcionarios chavistas.

Además de estar al tanto de cómo un porcentaje minúsculo de corruptos se ha robado las reservas de un país y por lo tanto el futuro de toda una generación, es de suma importancia resaltar las repercusiones, todas negativas, que afectan a ese inmenso porcentaje restante, y que no entiende lo que 98 millones de dólares robados significan.

98 millones de dólares robados significan las instalaciones vandalizadas del metro de Caracas, las líneas que faltan por construir y las millones de fallas que presenta diariamente. Implica también los retrasos del venezolano porque el transporte público no funciona, la incomodidad ya que la población triplica el soporte del sistema y sobretodo el hecho de que un vagón de metro sea zona fosforescente en cuestión de robos.

98 millones de dólares robados significan obras de construcción a mayor escala como la remodelación del Aeropuerto Simón Bolívar, la construcción del segundo puente sobre el Lago de Maracaibo o la represa de Tocoma, que están completamente paralizadas. Asimismo suponen millones de trabajos desperdiciados y el simple hecho de tener las estructuras ferroviarias y de circulación más arcaicas de todo el continente.

El Nuevo Herald

Y lo más insólito; 98 millones de dólares robados significan un grupo de personas que se escuda con el discurso del socialismo para vivir como reyes en el extranjero, pero que hoy en día son perseguidos por los venezolanos afuera que, gracias a ellos, tuvieron que dejarlo todo para tener vida en otro país.

Odebrecht es solo una página del diccionario interminable que abarca los casos de corrupción en Venezuela; y ya que los culpables están saliendo a flote, es importantísimo saber que casi cien millones de dólares es una miseria comparado con el total acumulado del robo más atroz y más descarado en la historia de Venezuela.