La típica respuesta de "mi mamá es mi modelo a seguir", explicada.

Sabemos que no es el día de la madre, y que aún faltan algunos meses para celebrarlo, pero en nuestro calendario editorial noviembre es el mes de las superwomen, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de compartir con el mundo cuánto las amamos.

Si hay algo que Halle Berry, Reese Witherspoon, Angelina Jolie y Kate Winslet tienen en común, es que todas mencionan a sus mamás en sus discursos de aceptación en los premios. Está de más decir que aún nos queda un largo camino antes de poder pararnos en los Pulitzer y enlistar todas las razones por las que nuestras progenitoras son las mejores. Así que mientras llegamos ahí, queremos practicar nuestro discurso de aceptación del galardón y darle protagonismo a nuestras mamás, porque después de todo lo que han hecho por nosotras; lo mínimo que se merecen es un artículo completamente dedicado a ellas.

Cindy González:

Mi mamá es lo máximo.

Ella es tan orgullosa como yo, nunca se conforma con menos, es perfeccionista y se ríe tan alto que es inevitable no reírse con ella. Y yo, al igual que la mitad del mundo, creo firmemente que mi mamá es la mejor. Quiero ser ella, no porque es lo máximo, sino porque aún cuando quema la comida, siempre encuentra la manera de que sepa como el cielo; cuando mi cuarto parecen los restos de la Primera Guerra Mundial, resiste su trastorno obsesivo-compulsivo por la limpieza y espera a que mi agenda se libere para ordenarlo (no sin antes quejarse mil veces por el desorden); y cuando las dos tenemos muchas cosas que hacer, se acuesta conmigo a descansar “5 minutos” viendo una película; pero más importante, quiero ser ella para tener superpoderes y encontrar las llaves cuando el universo parece que se las llevó a otra dimensión. Sin mencionar que se necesitan poderes sobrenaturales para soportarme aún en los días en los que ni yo me soporto a mi misma.

Sé que mi mamá no es perfecta: no siempre tiene la razón, cuando está estresada hace la mejor imitación de Hulk, se le olvida leer mis artículos y a veces quema la comida. Pero juntas somos el mejor ejemplo de “tal palo, tal astilla”: a excepción de la comida, mis habilidades culinarias no van más allá de preparar cereal. 

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Podría escribir un trabajo de grado solo sobre las razones por las que es mi role model, pero es justo y necesario que no acapare todo el protagonismo y le preste el micrófono a las demás escritoras de The Amaranta para que ganen puntos con sus mamás.

Federica Chacón:

Por ahí en Internet dicen que “no todos los héroes llevan capa”; la manera más explícita en la que se manifiesta esta cita casera es en mi mamá. Digo esto tan concisa y definitivamente porque para mí, un héroe no es solo una persona que te salva cuando estás en apuros, sino aquella que previene que te metas en problemas que no conocías. Mi mamá detecta a una amiga falsa desde kilómetros, una mala compañía y hasta un #fail de vestuario que no vi venir. No sólo eso, sino que siempre sabe qué decir: un cumplido en un momento de baja autoestima, o un poco de tough love necesario aunque sepa que la voy a resentir por un buen rato. Ella cargó conmigo 9 meses, con mis arranques adolescentes por unos 8 años y cargará toda la vida con el peso de que es mi modelo a seguir. Ella es cómica, trabajadora, honesta, y sobre todo, única. Todos dirán que su mamá es la mejor mamá del mundo, pero eso es porque no han conocido a la mía.

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Ainoa Lander González:

Es natural que de pequeñas veamos en nuestras madres una criatura casi mítica, mágica, poderosa. A los 7 años no hay mayor superheroína que “mi mamá” porque “mi mamá siempre será mejor que la tuya” ya sea por lo rico que cocina (no es mi caso), las Barbies que me compra, cómo me enseñó a usar pintura de boca o porque (en mi caso) te presentó a Pink Floyd y U2. Es brutal cómo su opinión nos parece tan seria como la furia de Hades, con un abrazo te hace sentir que todo está bien y con un semi regaño por robar los Max Steel de tu hermano parece que el universo se te derrumba.

Mejor que admirar a tu madre de niña, es verla como un modelo a seguir de grande. Llega un momento en la vida donde te das cuenta que los padres son simples personas y que “Gea”, esa imagen de madre del mundo y progenitora griega que teníamos, no existe porque igual que tú, ella se equivoca, insulta, se cae y la pasa mal. La magia está en ese momento en que aprendes a saber valorar la fortaleza como si fuese un principio de vida porque la figura de “mi mamá” pasó de ser una superheroína a una super mujer.

La relación entre una madre y una hija es de las cosas más complicadas y en casos problemáticas en la tierra, sin embargo, de ella (si se sabe aprovechar) sale la confianza que necesitas para salir al mundo sin miedo, a veces para escribir artículos de vaginas en internet.

Como mi mamá dice: “madre solo hay una, porque nadie se cala dos.”

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Lucia Estrada:

En mi familia han mandando mujeres fuertes. Desde pequeña lo sé, mi abuela materna me permitió saber qué clase de mamá tengo. Al ser criada por ella, mi mamá es la mujer más dura, elegante y cariñosa que conozco. Mi relación con ella ha crecido con los años. Además de que me parezco mucho (dicen que soy su gemela). Sin duda es uno de los mayores regalos en mi vida.

Trabajaba y nos cuidaba a mi hermano y a mi, hasta aprendió un idioma. Tuvo que comenzar a trabajar desde muy temprana edad y mantenerse sola, sin ayuda de nadie. Nunca se quejó por eso ni mucho menos bajó los brazos. Se formó sola, permitiendo que su ambición la llevara adelante. Aunque me preguntan cómo hizo para hacer todas esas cosas, desconozco la respuesta. Me ha enseñado que me puedo comer el mundo si yo quiero; su feminismo me ha permitido ver que ella se ha convertido en lo que quiere.

No le teme a nada, siempre educada, pero si le fallas, te lo recordará siempre. ¿Si quiero ser como ella? Por supuesto, en muchos aspectos. Es la reina de mi vida y la persona que día a día con su ejemplo me forma hacia la mejor mujer que puedo ser, gracias mamá.

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Nunca son suficientes razones para explicar cuánto amamos a nuestras mamás, pero por lo menos esperamos haberte inspirado a escribir tu próxima carta del día de las madres. Y si por alguna razón o circunstancia estás peleada con ella, sé la primera en alzar la banderita blanca, porque querámoslo o no, nuestras mamás siempre pensarán que tienen la razón, and there’s nothing we can do about it.