Por fin puedes manejar en absolutamente todo el mundo.

Distintos medios señalan que el decreto real emitido el martes, que le permite a las mujeres en Arabia Saudita manejar, es un “victoria”.

Esta oración recalca dos hechos importantes.

El primero, es que para quienes no lo sabían, en Arabia Saudita no le permitían a las mujeres ocupar el espacio de piloto en sus propios carros para hacer algo tan simple como ir al mercado, o algo tan crítico como acudir a la clínica en caso de una emergencia. Digamos que puedes tener todos los millones del universo para comprarte un Jaguar de oro, pero no era legal que estuvieses detrás del volante.

El segundo hecho, es que nos parece absurdo considerar esta noticia como una “victoria”. Realmente lo único que se logró es traer atención al hecho de que las mujeres en Arabia Saudita viven bajo una dictadura cultural machista. A pesar de que ahora pueden manejar, todavía no pueden casarse, trabajar fuera de casa o moverse libremente dentro o fuera del país sin autorización de un familiar hombre, entiéndase esposo, hermano, padre e incluso hijo. De no obedecer estas normas o criticarlas, estas mujeres podían terminar en la cárcel.

Las conversaciones de Whatsapp, imagino, podían ser algo así:

Mamá: Mohamed, necesito tampones, ¿Me puedes llevar a la farmacia?

Mohamed: Mira, no.  

Mamá: Pero tengo el periodo  

Mohmed: Sí pero no quiero.  

Mamá: K, Bye.

Las mujeres en Arabia Saudita están apenas en pañales cuando se trata de desligarse del yugo del patriarcado del Islam que rige este país con normas (como la que les prohibía manejar) que no se toman en cuenta en otros países musulmanes.

Como si fuera poco la cárcel abstracta en la que viven las mujeres en Arabia Saudita, las pobres recibieron el derecho al sufragio apenas en 2015.

Y aunque se pinta como una medida progresista, la razón detrás de esta decisión por parte del rey Salman responde a décadas de conflictos con tratados de relaciones públicas y al hecho de que manejando, las mujeres ahora van a poder contribuir a la economía del país.

Qué manera de descifrar ese enigma de crisis laboral ¿no?

Lo mejor de todo, es que a pesar del decreto de poder aplicar para las licencias de conducir por la vía legal, las mujeres no podrán realizar el proceso hasta junio de 2018, cuando toda la burocracia administrativa haya culminado.

Así que la “victoria” solo implica que se ganó un premio que va a llegar tarde cuando todavía falta una maratón entero por correr.

Mientras tanto, alabamos la postura del príncipe Alwaleed bin Talal, quien con una elocuencia excepcional literaria tuiteó hace un año: