El mandatario falleció a los 90 años de edad.

Fotografía: Univisión

Fidel Castro es conocido mundialmente como el hombre que a través de la política transformó a Cuba para dirigirse al socialismo. Su ideología (a pesar de los sucesos en nuestro continente y en el mundo) se sigue implementando y tiene a muchos seguidores fieles; y entre ellos, los mismos cubanos. 

Permítanme exponerles lo siguiente a través de una explicación sencilla: dividamos a Cuba en 2. 

El Periódico 

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De primero existe la Cuba que después de medio siglo bajo el mandato de Castro, aún venera y admira a su fallido Primer Ministro, a pesar de sus promesas vacías y revolución fallida. Esta parte agradece que a duras penas en las plazas públicas se puede acceder al internet, que puede comer y que tiene viviendas. Estos seguidores no logran ver su legado, porque se concentran en la doctrina y no en la realidad. Es esta la Cuba de 1959 que nunca se desarrolló y quedó estancada en la historia, integrada por hombres y mujeres que a buscan un cambio. 

Tampa Bay Times

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La otra parte del país vive en el exterior, luego de huir. Sueños, una balsa y buena suerte es lo único que se necesitó para llegar a la tierra de las promesas. Con los beneficios apenas pisarán los Estados Unidos, miles de cubanos no lo pensaron dos veces. Tras vivir en escasas situaciones, abrir un negocio y optar por una mejor vida parecía lo correcto. Estas personas decidieron abandonar la isla y no regresar jamás, algunos por evitar el dolor de seguir viendo a su país derrumbándose y otros por haber adquirido otra nacionalidad.

Por las razones que sean, esas dos visiones son impactantes. Castro es conocido a nivel mundial, se le podría dar el puesto de figura representativa en la historia latinoamericana.

En Venezuela, su nombre lleva años resonando. El 23 de enero de 1959 llegó a tierras venezolanas donde pronunció un discurso en el acto central de conmemoración del primer aniversario del derrocamiento de Pérez Jiménez, en la Plaza Área del Silencio. Fue recibido en el congreso venezolano y visitó la Universidad Central (con la presencia del poeta chileno Pablo Neruda).

Pasó un tiempo para que Hugo Chávez y Fidel se conocieran, pero eventualmente se fomentó una amistad y se generó polémica debido al carisma ambos líderes. Luego de la muerte de ambas personalidades, nos preguntamos si lo que realmente los unió fue su complot para el fin de la libertad en el mundo. 

NY Daily News

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Castro desde pequeño, tuvo problemas con el capitalismo y las clases sociales. Fue hijo de Lina Ruz y Ángel Castro, quienes se conocieron en la casa de los padres de él. Su concepción fue fruto de un amorío ya que su padre seguía casado, pero luego se concretó su matrimonio por la Iglesia. A medida que fue creciendo, no se llevaba bien con sus hermanastros, y fue allí donde comenzó su resentimiento hacia las clases altas.

Su padre participó en un conflicto que se resolvió con la entrada de EEUU en la guerra y la derrota española. En la guerra hispano-estadounidense Fidel se opuso rotundamente al capitalismo.

Varios autores señalan que fue recién después de su salida de prisión, en 1955 gracias a una Amnistía general en la Isla, que se aproximó a los textos clásicos del marxismo. El legado de Marx sería influir en mandatarios latinoamericanos más tarde.

En México, en el año 1956, mientras organizaba a su ejército guerrillero conoció a otro hombre que quedaría en lo más alto de la iconografía socialista latinoamericana: Ernesto "Che" Guevara. Una dupla de dos mentes sedientas de revolución en sus países.

El 22 de diciembre de 1961, en la emblemática Plaza de la Revolución y frente al Memorial José Martí, Fidel Castro pronunció uno de sus discursos más emblemáticos. Palabras que cambiarían la historia de Cuba.

"Esa capacidad de crear, ese sacrificio, esa generosidad de unos hacia otros, esa hermandad que hoy reina en nuestro pueblo, ¡eso es socialismo! (...) ¡Seremos siempre socialistas!, ¡por eso somos marxista-leninistas!, ¡y por eso seremos siempre marxista-leninistas! ¡Y por eso no son los dirigentes, es el pueblo, son las masas las que levantamos la mano y decimos y repetimos que somos y seremos marxista-leninistas!"

Fidel Castro llegó a ser el más antiguo gobernante en ejercicio en el mundo, con 47 años en el poder, siendo lo único que conocen muchos ciudadanos de edad contemporánea.

Un hombre que logró “nacionalizar a su país”, dividir, censurar y enjuiciar a sus detractores que los tildaba de traidores de la patria. Bajo su régimen, la única salida de los cubanos era emigrar. Un daño irreparable que no será perdonado por sus compatriotas.

Esperábamos una mayor reacción positiva ante su deceso por la gran cantidad de cubanos en distintas partes del mundo, celebrando con sus banderas el fin de una etapa difícil de su país. Lágrimas y sonrisas aparecieron en las reuniones en las calles de Miami, celebrando la muerte del Comandante.

Un contraste distinto a la Isla donde la cola para ver sus restos son multitudinarias, para estas personas representa el último adiós a su mártir. En el 2012 se vio la misma en escena en Caracas para despedir a Chávez. Parecidas, ¿aunque con el mismo significado? La respuesta es no, una muerte se esperaba y la otra nos tomó por sorpresa.

Alrededor del mundo los medios de comunicación y mandatarios de distintos países lo han catalogado como un líder. La palabra tiene un gran peso, no a cualquiera se le da ese puesto. Es cierto, en sus principios sí era una figura influenciadora, sin embargo, nunca buscó el bien común de su pueblo. No podemos llamar a alguien “líder” sin averiguar su historia y sus acciones antes.

NY Daily News

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Fidel Castro fue una figura importante en la historia del mundo no por ser un modelo a seguir con su doctrina, sino por dictador. Un mandatario con pensamientos marxistas y leninistas que los países esperan aprender de su legado y no repetir el error de votar por un político que se le asemeje. Héroe o no, se ha cumplido su peor pesadilla, qué mejor manera de morir que hacerlo en el día del “Viernes Negro”, siendo la mejor expresión del capitalismo. Sus restos serán cremados como así hubiera querido. Su legado quedará en la historia por ser contradictorio, un mandatario con carisma pero no lo suficiente como para ser recordado de la mejor manera.