Por qué "Millennials: The Musical" es la peor sátira de nuestra generación - The Amaranta

Por qué "Millennials: The Musical" es la peor sátira de nuestra generación

A propósito repetí la palabra millennial más de ocho veces para probar mi punto.
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Si me preguntan por mi top 10 de personas favoritas en el mundo, Lin-Manuel Miranda probablemente esté entre las cinco primeras. Sus frases en In the Heights, los statements en Hamilton y la producción de Moana; cada uno de sus proyectos es más inteligente que el anterior. Por eso cuando Dwayne Johnson y él anunciaron que harían una colaboración sobre la cultura Millennial, mi calendario quedó a la espera del gran día casi como una niña en Navidad.

Hasta que se estrenó. Ahí sí personifiqué a una niña que se entera que Santa no es real justo en Nochebuena.

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Para empezar, vi el video que explicaba “el proceso creativo” del proyecto. Mi emoción iba en caída libre con cada minuto que pasaba del “mokumentary”, una especie de making off actuado que me hizo dudar qué tan bueno sería el musical verdadero.

Pues resultó que mis dudas estaban en lo correcto. Cuando Dwayne Johnson publicó toda la obra en su canal oficial de YouTube cada expectativa que tenía voló por la ventana. Desde el primer momento en el que la niña anuncia que ama su vida millennial mis ojos comenzaron a contraerse.

Yo sé que crees que exagero, pero la culpa de mi extrema subjetividad la tiene el fenómeno de las altas expectativas. Si de por sí el musical es pésimo, imagínense cómo fue verlo pensando que iba a ser la mejor obra del Siglo XXI.

Desde sus insinuaciones de que los trabajos no convencionales no son realmente trabajos hasta la burla del “suicidio millennial”, yo solo esperaba que al final dijeran que todo fue mentira y que su versión de “parodia” solo era para engañarnos.

Se supone que Millennials: The Musical trata sobre Crystal, una mujer de 22 años que pierde su celular (y sentido común) y decide ir, junto a su vecino, a buscarlo en todos los lugares a los que frecuenta. Obviamente, al final de la noche se enamoran y se juran amor eterno.

Les prometo que cuando presumieron haber “cambiado” el uno por el otro temí que mis ojos se quedaran del otro lado por rodarlos tan fuerte. Y si tomamos en cuenta el lip sync...no comments.

¿Cómo pretenden que sea humorístico cuando toda la pieza trata sobre millennials pero realmente no está hecha para millennials? Es decir, somos jóvenes, no estúpidos.

Entiendo, es una “sátira”, pretende burlarse de nuestras costumbres y ridiculizar las situaciones a las que nos enfrentamos. Pero desde mi punto de vista, solo está tratando de ser una sátira, porque el principal propósito de este género es criticar la realidad y lo único que este musical crítica es un estereotipo.

No es original, no son ideas nuevas, todo lo que está en pantalla ya lo hemos escuchado. “Estamos obsesionados con la tecnología”, “somos superficiales”, “absortos en nosotros mismos”. Es como si le hubiesen preguntado a un grupo de papás qué define a los adolescentes y todas las respuestas las hayan transformado en una obra de 15 minutos. Es decir, somos millennials, hasta nosotros mismos nos burlamos de nuestra generación. Danos 15 minutos para ridiculizarnos y lo hubiésemos hecho mucho más inteligente.

En un acto desesperado para entender cómo Lin-Manuel Miranda, un artista con ideas más progresivas que una canción sobre hashtags, participó en esta colaboración, investigué sobre la producción y para mi alivio, la obra no está escrita por él. Los encargados de plasmar la idea que, según Johnson se escribió en 140 caracteres, fueron Scott Brown, Troy Guthrie, Erin Lardy y Dylan Sachse. Mientra que las letras y música estuvieron a manos de Sonya Belousova, Giona Ostinelli y Scott Brown. Así que como premio de consolación, me gusta pensar que Dwayne Johnson y Lin no estuvieron tan involucrados en el desastre.

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Quizá estoy siendo exagerada, pero es agotador que las personas no vean más allá de nuestros celulares o inexperiencia. Sí, tenemos defectos y hay algo de cierto en algunas de las afirmaciones de la obra, pero hemos tratado tanto de eliminar el estereotipo “millennial” y lo único que “homenajea” este proyecto es esa versión.

Somos jóvenes, vivimos por el internet, creamos nuevas reglas, aún estamos aprendiendo y somos inteligentes. Deal with it.

Además, Si escucho a Dwayne Johnson decir “O-M-G, Lin, that was lit as AF” una vez más perderé toda mi racionalidad.