Algunas personas nacieron para convertirse en leyendas

Dicen por ahí que “nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo”, pero siempre existirán personajes que mantendrán dividida la opinión pública, al punto de que generarán un ferviente amor o un profundo odio hacia sus personas, este es el caso de Mata Hari. 

Margaretha Zelle, mejor conocida como Mata Hari (“Ojo de la mañana”), fue una bailarina holandesa que logró tener a Europa a sus pies, no solo por utilizar los bailes que aprendió en Java; sino también porque algunos la consideraban la viva imagen de una femme fatale.

Además de sus sensuales bailes orientales y ser básicamente la responsable de popularizar el strip-tease, al parecer Mata Hari también trabajó como espía para los alemanes y los franceses, lo cual sellaría su trágico destino el 15 de octubre de 1917 cuando fue condenada a muerte. 

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La vida de Margaretha Zelle

La vida de esta mujer fue bastante trágica al principio, pues esta holandesa antes de ser considerada como una “inmoral ramera” por la sociedad europea del siglo XX primero fue una mujer como cualquier otra que se dedicó a ser madre y esposa, pero todo esto cambió cuando ella decidió divorciarse de su esposo, el general Rudolf McLeod, debido a que además de tener un pésimo carácter, beber demasiado, también fue un mujeriego y básicamente la contagió de sífilis a ella y a su hijo, que falleció debido al mercurio que consumía para tratar la dolencia producto de la enfermedad. 

Destrozada por la muerte de su hijo y los constantes maltratos psicológicos y físicos de su esposo, Zelle se divorciaría a su regreso a Holanda el 30 de agosto de 1902. 

De acuerdo con un artículo del diario La Vanguardia, su otra hija quedó en manos de su esposo y su desesperación por esto y la falta de dinero, tomando en cuenta que no era común en dicha época que las mujeres tuvieran independencia económica, la llevaron incluso a contemplar el suicidio; según reveló en sus cartas. 

Más tarde se mudaría a París donde intentó ganarse la vida dando clases de piano y alemán, pero le salía mejor ser modelo para artistas, lo cual le proporcionó contactos en el mundo de la farándula. 

Mata Hari y los movimientos javaneses que fascinaron a Europa

Margaretha ofrecería espectáculos en todos los escenarios, de la Ópera de París a La Scala de Milán, y en los salones privados de toda Europa.

Es por esa razón que Hans Groeneweg, curador del Museo Fries aseguraría en un artículo de la BBC que “incluso sin el espionaje, Mata Hari sería recordada hoy por lo que hizo en las capitales de Europa en la primera parte del siglo pasado".

"De una u otra manera ella inventó el strip-tease como forma de danza. Tenemos su álbum en la exhibición y hay montones de recortes de periódicos y fotografías. Era una celebridad", añadió Groeneweg.

Por supuesto que su vida tan liberal y llena de amantes, así como su independencia económica, la convertirían en el blanco de la crítica de los más conservadores de esta sociedad y tal vez sería esto la que la haría sospechosa de espionaje.

¿Traidora de los franceses o su chivo expiatorio?

Esta sería la gran interrogante que gira en torno a Mata Hari porque a pesar de defenderse con la famosa frase: “Una ramera, sí, pero una traidora, ¡jamás!”, sería condenada por los franceses, pese a que muchos aseguran que sus labores como espía no fueron determinantes en que Francia casi perdiera la guerra, pero su “escandalosa vida” sería suficiente para sacrificarla.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Mata Hari quedó atrapada en Alemania, esto la llevaría a aceptar convertirse en la agente H-21, pues al ser una conocida amante de los militares sería utilizada para sonsacar a los oficiales franceses. Sin embargo, estando en Francia se convertiría en agente doble, debido a que también ofrecería sus servicios a estos.

En aquel momento también conocería el amor en un militar ruso mucho más joven que ella, Vladimir Maslov, lo cual no es de extrañar tomando en cuenta su amor declarado por los uniformados. "Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico", aseguraría en un juicio, claro que ella seguramente no pensaría igual si hubiera vivido en la Venezuela del chavismo.

Este amor sería su perdición, pues para muchos resultaron sospechosos sus numerosos encuentros y contactos con la milicia, por lo que según El Mundo, un tribunal francés la acusó de alta traición y la condenó a muerte sin pruebas concluyentes. En parte, para subir los ánimos de un país en guerra, al que se le ofrecía una sensacional ejecución con intenciones edificantes.

El punto es que a los 41 años moriría fusilada por los franceses y pese a la fascinación que despertó en su tiempo, nadie reclamó el cuerpo de Mata Hari. Fue entregado a la escuela de medicina de París donde se usó en clases de disección. Sin embargo; su cabeza, que se preservó en el Museo de Anatomía, se reportó que había desaparecido durante un inventario hace unos 20 años.

Mata Hari en la ficción

Además de haber sido la protagonista de numerosas películas, su vida sería lo suficientemente atractiva como para que en el 2016 inspirara una miniserie ruso-ucraniana, Mata Hari, con un elenco internacional protagonizada por la actriz francesa Vahina Giocante.

Este drama ofrece una perspectiva más feminista del personaje rompiendo con su imagen de villana, pues la muestra como una víctima de las circunstancias y de una sociedad en donde las mujeres no tenían protección y eran duramente criticadas si rompían con su papel tradicional.

Mata Hari (2016)

Mata Hari (2016)

Sobre su personaje, la misma Giocante aseguró que lo que la atrajo del papel fue el hecho de convertirse en una mujer en ese siglo y cómo asumiría su sensualidad, su cuerpo y su placer en aquel tiempo.

"Era muy novedoso. Creo que en ese sentido Mata Hari era una feminista, y que de alguna forma fue una de las primeras feministas, y eso era lo que me parecía interesante del papel", dijo Giocante.

Vahina Giocante como Mata Hari

Vahina Giocante como Mata Hari

Más allá de su vida marcada por la tragedia, la aventura y la pasión; tal vez Mata Hari sí pudo haber sido víctima de una época que la condenó por estar adelantada a su tiempo y por haberse visto obligada a convertirse en la querida de muchos para sobrevivir.