Lo radical de Venezuela - The Amaranta

Lo radical de Venezuela

Hambre, dólares e inflación
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Sasha Bograd

Sasha Bograd

Como cosa rara, vuelvo a hablar de Venezuela.

Al igual que en cada país de Latinoamérica, Venezuela se distingue por nacionalizar esas costumbres hispánicas que tanto nos caracterizan. El “pana” que sustituye al “parcero”; la arepa con relleno que supera a la colombiana; el único equipo de fútbol que no va al mundial; el Salto Ángel con Chyno en el borde; las dos mujeres más bellas del mundo en años consecutivos, y la lista continúa.

Son tantas las cosas que nos identifican que ni un australiano del otro lado del mundo podría entender por qué nos causa tanto descontento el llamar mozzarella stick a un sagrado tequeño.

Sin embargo, si hay algo que nos tiene en el foco últimamente es la pelazón.

Está de más repetir en qué situación se encuentra Venezuela y las razones de todos los conflictos sociales, económicos y políticos; pero para sorpresa de muchos, dentro de nuestro país existen una serie de radicalizaciones absurdas que ni los mismos venezolanos entendemos.

¿A qué me refiero con radicalizaciones?

Por ejemplo; en Venezuela actualmente, de treinta millones de habitantes, más del 80% vive en pobreza pero a la vez, somos el séptimo país del mundo con más jets privados.

También, en 2010 éramos el país con mayor consumo de whisky del mundo. ¡Del mundo! Evidentemente hoy día, si una botella cuesta dos salarios mínimos, hemos cambiado la ficha del whisky por jugadores menos añejos como el ron y el anís.

Como bien se sabe, Caracas encabeza la lista de ciudades más peligrosas, y a la vez tenemos más reservas de petróleo que Arabia Saudita.

Vivimos en un país ilegalmente dolarizado, pero el precio de ese dólar varía según tu estado de cercanía con el Gobierno. O sea, qué tan cercano sea el enchufe.

De 22 aerolíneas registradas el año pasado, ahora vuelan solo 12; mientras cada semana llegan a Miami 75 vuelos privados procedentes de Caracas.

Andar armado es tan común como llevar tus propios medicamentos e insumos a un hospital.

¿Se entiende la comparación?

El punto medio de normalidad y estabilidad económica se encuentra en peligro de extinción. O eres demasiado rico, o comes dos veces al día. La cuestión está en que el venezolano clase media tuvo y tiene las siguientes opciones: o ahogarse en la inflación, o irse del país, o buscar un trabajo en dólares tal cual La Búsqueda del Tesoro, o robar como profesión, o en su minoría: guizar con el Gobierno.

De eso se trata nuestro país. Pasar por las calles y ver colas kilométricas, personas buscando comida en la basura, miles de campañas para ayudar a gente en situación precaria; pero a la vez vallas publicitarias promocionando blindaje de carros y una comunidad de escoltas descansando en estacionamientos de restaurantes.

Son contrastes banales, pero a la vez inentendibles para cualquier persona de otra nacionalidad. Cuesta muchísimo explicar cómo se puede donar cinco millones de dólares a una catástrofe en EEUU, o de dónde salen diez millones de dólares para la Liga de Beisbol Venezolana si la deuda internacional es tan alta, y las condiciones de vida aquí son tan bajas.

¿Insólito? Sí.

¿Tiene respuesta? También.

Y se llama socialismo. Que se aprovechó en 18 años de un país para dejar al 90% de la población en un estado paupérrimo mientras el resto “se embolsilla” los falsos beneficios de fomentar esta corriente política.

Por cierto, hace unos años también éramos el país más feliz del mundo. ¿Cómo estará eso ahora?