La terminología de la protesta, y su importancia - The Amaranta
Llamemos a las cosas como son.

Hace un tiempo asistí a una clase abierta sobre los derechos civiles que tenemos cada uno. La finalidad de este pequeño curso era entender cuáles eran las formas legítimas en las que puedes ser detenido por la policía o la Guardia Nacional, qué pueden tocar y qué no, y qué debes saber al respecto, para de esta manera poder defendernos, por lo menos desde la teoría si esta situación llegase a presentarse.

Entre la lecciones de la clase salió la importancia del Artículo 49 de la Constitución, cosa que investigué después y entendí la magnitud de la importancia en las dentenciones arbitrarias durante y fuera de las protestas.

Con estos nuevos conocimientos empecé a discernir entre la fina pero muy importante línea entre reprimir y dispersar, entre otros conceptos. Esta línea de la que hablo, es una que caminamos y nos enfrentamos cada vez que salimos a la calle a protestar y un Guardia Nacional intenta arremeter contra tus derechos civiles. 

El primer concepto que hay que contrastar es dispersión y represión. Cuando hablamos de dispersión nos referimos al la "acción y efecto de dispersar", según la Real Academia Española. Es el contrario de concentración. Por ende, lo que busca la dispersión es separar o diseminar un área que está congestionada. Esta diáspora debería ser producto del amotinamiento de las masas durante la protesta, la cual interrumpe el orden público y por eso debe ser dispersada.

Por otro lado, cuando hablamos de represión es distinto, aunque puede ser confundido.

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Es decir que, si aplicamos esto a las protestas, cuando se reprime se busca detener desde el uso de actos violentos la manifestación que está ocurriendo. 

La diferencia aquí yace en que la dispersión trata de separar una concentración que empieza a alebrestarse, utilizando los implementos permitidos por la ley de la manera correcta (todo esto recordando que la manifestación pacífica es perfectamente legal). Si hablamos de represión ya se está afirmando que la manifestación no es pacífica y busca detener desde la violencia a los protestantes. 

Ahora bien, ¿quién es el juez de cuándo la protesta en pacífica y cuándo se torna violenta?

En este caso, creo que el jurado real no existe, uno imparcial y justo, porque todo eso se va por la ventana en el momento que varias tanquetas y ballenas bloquean el recorrido de una manifestación. Si el cuerpo que vemos frente a nosotros posee armas que pretende utilizar, todo uso de la razón para un juicio imparcial pierde prioridad ante la preservación de la vida. 

No se juzga si la manifestación es pacífica o no, porque los cuerpos de seguridad ya lo decidieron por nosotros. 

Existe un último término que definir, el cual no estaría dentro del diccionario de las manifestaciones en condiciones normales, pero las condiciones actuales lo han hecho relevante. Este es delincuencia, “el acto de delinquir”. 

Cuando un Guardia Nacional o policía asesina a un protestante por el mal uso de los implementos de dispersión, roba los insumos de la Cruz Verde, o los mismos celulares, máscaras y escudos de los que salen a la calle de ejercer su derecho constitucional de protestar, esto es delincuencia. No hay otro nombre para ello. 

Es muy probable que este artículo no sirva de escudo o que detenga bombas lacrimógenas y perdigones a la hora de salir a la calle, pero en este momento todo es importante: la organización, la resiliencia y sí, las palabras.