La tecnología no es la solución a la violación - The Amaranta
“Si no lo querías ¿por qué te vestiste como una zorra?”

Hemos avanzado bastante desde los días en los que la única herramienta disponible para prevenir ataques sexuales eran los cinturones de castidad, pero, irónicamente, estamos igual de lejos de lograr una prevención realmente efectiva.

En los últimos años se ha creado de todo. Está el Invi bracelet que emite un olor tan fuerte que supuestamente aleja a cualquier persona que intente atacarte. Athena, uno de los muchos dispositivos, que le manda una alerta a los contactos que elijas previamente. Y la que ha sonado más, Undercover Colors (aún en etapa de desarrollo y con resultados dudosos), la pintura de uñas que te permite detectar si tu trago tiene una de las drogas más comúnmente utilizadas en ataque sexuales en Estados Unidos. El elemento común en todas ellas es la defensa propia. Ninguno de estos aparatos ponen la responsabilidad en las personas que hacen el ataque. A nivel de prevención, la diferencia entre estas apps y un spray de pimienta es casi nula.

La dinámica que siempre se ha manejado en cuantoa a ataques sexuales es: los hombres no saben cómo controlar sus impulsos, y las mujeres tienen la capacidad de evitar ser atacadas si moderan su comportamiento, se visten modestamente, no salen de noche, no beben, y no se ponen en situaciones en las que puedan ser violadas. El discurso que todos conocemos de “¿por qué estabas sola?” o “si no lo querías ¿por qué te vestiste como una zorra?”.

Lo que hemos logrado hacer con la tecnología no parece tener esa intención de culpar a la víctima, pero sí sigue enfocando en ella y dejándole la responsabilidad de evitar un evento traumático. Aunque la intención sea buena, lo que están mostrando es una completa falta de entendimiento en cuanto a violencia sexual.

Primero, son alertas de que algo está sucediendo. La situación traumática no es prevenida. Por ejemplo, los famosos condones con púas que se han fabricado como el producto milagroso para evitar un asalto sexual. ¿Qué puedes hacer si tienes que usarlos? Vas a estar en la mitad de un ataque sexual con un pene que no querías atrapado en tu vagina y, ¿después qué? ¿que la penetración no haya sido completa lo hace menos traumático? ¿dejas de estar en peligro? La idea es noble, pero la implementación no es muy considerada con respecto a las víctimas.

Segundo, están ignorando información clave que ya tenemos sobre prevención del acto. Los datos que se han recogido durante los últimos años demuestran que para evitar violaciones y violencia sexual en general, lo más efectivo no son solo programas de defensa personal, sino unos más integrales que tengan tres focos: reconocimiento de señales de abuso, conversatorios con respecto a qué es consentimiento y qué no, y responsabilidad de espectadores. Este último de hecho entrena a hombres y mujeres a reconocer situaciones potencialmente peligrosas y detenerlas.

Esta bien que nos podamos defender, pero hasta que la tecnología no involucre otras etapas aparte de la defensa en medio del acto, está fallando.