Nada de mujeres en bikini o en la cocina.

Si pensamos en una propuesta rápida y efectiva de publicidad para un autolavado, automáticamente recurriremos a la idea del típico comercial que pone a una mujer con poca y transparentosa ropa que con una manguera, intenta limpiar un auto deportivo mientras enjabona el capó del auto con sus tetas.

La publicidad se ha alimentado desde su explotación en los años 50, a la explotación de todo aquello que quepa en la palabra “estereotipo”, y si no existía, lo creaban.

El sexo vende y detrás de este mantra, una infinidad absurda de productos nos son vendidos. Nosotros por nuestra parte, como consumidores, los aceptábamos resignados porque habíamos cedido a la imagen de la mujer como objeto sexual en la publicidad.

O eso pensábamos.

Sin lugar a dudas, las redes sociales y la comunicación interpersonal y global que permite el internet, está creando un cambio enormemente positivo para la lucha en contra de los estereotipos. El rechazo a la sexualización y el rol de segundo plano que se le da a la mujer en la publicidad ha sido condenado a tal nivel que las compañías de publicidad se han visto forzadas a cambiar sus estrategias de venta para mantener sus números.

Esta semana en Cannes Lions, una conferencia de publicidad en Francia, se puso en movimiento The Unestereotype Alliance que de la mano de ONU Mueres unieron a grandes compañías de publicidad, empresas multinacionales y redes sociales para cambiar la realidad estereotípica de los comerciales y las propagandas.

Unilever, Johnson & Johnson, Procter & Gamble, Diaego, Facebook, Google, Twitter y las titánicas compañías de publicidad WPP y IPG son las fuerzas que se unieron en esta alianza.

“Todos los días, millones de personas se ven expuestas a la publicidad que crea nuestra compañía. Esa influencia puede ser utilizada tanto para reforzar estereotipos negativos, o para establecer nuevos estándares de empoderamiento e igualdad”.

Dijo Martin Sorrell, el presidente de WPP.

Unilever es el papá de este nuevo ideal de publicidad, y hace más de 10 años dio el primer paso para crear una campaña que no objetizara a la mujer, sino que la demostrara como un pilar fuerte e indispensable de la sociedad con los comerciales de Dove.

Más recientemente Unilever, en oda a The Unestereotype Alliance, reformó el mercadeo de su producto que más se aprovechaba de estereotipar a la mujer. Axe, la fragancia-desodorante masculino, es conocido por basar sus guiones de comerciales en un hombre que se rocía con el producto y una horda de mujeres sexualmente hambrientas persiguiendo al “desafortunado" comprador de Axe. Ahora, con una nueva óptica, la invitación es a que los hombres encuentren su propia “magia” mientras usan Axe, y la idea ha recibido excelentes respuestas.

Unilever consciente de que produce millones de avisos, está dispuesto a cambiar todos aquellos que sucumban a los estereotipos. Always’ con su campaña “Like A Girl” también se une a la ola y Carl’s Jr. (conocido por vender hamburguesas por colocar a mujeres en traje de baño devorándolas en sus comerciales) comunicó que se alejará de sus antiguas propuestas de publicidad.

Solo el 3% de las mujeres que utilizan en el mundo de la publicidad, representan un rol positivo, de fuerza o de importancia en los comerciales, y 1 de cada 2 es sexualizada para vender un producto alrededor del mundo, según estadísticas de Unilever en un estudio realizado en 2015.