No vale… Imposible, m*rico

Estamos tan enfocados en nuestro mundo digital, Netflix y demás objetos primermundistas que ignoramos las cosas que suceden a nuestro alrededor, en nuestro día a día: incidentes de discriminación a simpatizantes a cierto partido, acoso sexual, crímenes y situaciones incómodas para minorías que pensamos que son aceptadas en nuestra sociedad.  

Hace unas semanas estaba hablando con mi mejor amiga y me mandó un link, uno de esos que te dejan asombrada y una hora reflexionando de lo que sientes… Del camino por el que vamos como país y de cuál será un futuro aquí que posiblemente no vea por las circunstancias. 

Así que para comenzar esto… Vamos con el detonante.

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El incidente de Pisko Bar

Los locales nocturnos son nuestra escapatoria en esta Venezuela que nos lastima y desangra: nos olvidamos de la realidad con nuestros amigos o con nuestra persona especial. Así lo vemos muchos, como: Andrea De Oliveira y su novia Clara, pero de una noche para salir de lo normal, terminaron agredidas y echadas de Pisko Bar solo por mostrar su cariño. 

Eso sucedió en septiembre de este año, pero no es la primera vez que pasa algo similar: en el 2016, Isabella Saturno y a su pareja tuvieron un incidente similar, en un Tony Roma’s de Chacao por hacer lo mismo… Y todo con el mismo modus operandi: les pidieron que pararan, no lo hicieron y al final, terminaron diciéndoles que se fueran del establecimiento.

Algunos dicen que los locales tienen ciertos códigos de comportamiento y que no es aceptado ni en héteros, ni homosexuales las expresiones de afecto “exageradas”, pero es nula la existencia de un caso en el que a una pareja heterosexual la hayan sacado de un local solo por abrazarse, y si ha sucedido, no existen registros… Y si existe alguno, por favor, mándenmelo.

Las muestras de afecto NO tienen porqué ser calificadas como acciones “inapropiadas en sitios públicos y van contra la moral y las buenas costumbres”, ni de parte de homosexuales como de hetero, con tal de que no estén teniendo sexo junto a ti o “metiéndose mano”, no deberían de ser juzgados y menos humillados de esa manera solo por tu preferencia sexual. 

Matrimonio gay en el país

Desde hace años, ha comenzado a comentarse la posibilidad de que se apruebe el matrimonio ente personas del mismo sexo, y el 15 de septiembre el diputado de la ANC, Herman Escarrá, dijo que en la nueva Constitución podría aparecer la ley que apruebe esto. 

Esta ley está guardada desde hace años y sigue sin ser seguro en este mismo momento, solo llenan de esperanza las suposiciones, pero en realidad no se ve muy viable que esto suceda porque algunos opinan que como somos un país “cristiano-católico” esta clase de relaciones no son bien vistas por unos cuantos venezolanos que piensan que "no es de Dios”.

Se preguntarán: “¿Qué es esto? ¿Vivimos en el siglo XIX todavía?”. Y aunque la respuesta sea obviamente no, tenemos que tomar en cuenta que los millennials y generación Z somos más abiertos con estas cosas, mientras que nuestros padres y abuelos se quedaron en la super vieja escuela.

Pero sigo con la interrogante: ¿en algún momento se dará? Y lo más importante es, ¿la sociedad lo aceptará en serio? 

La mentalidad del venezolano

La gran mayoría de los venezolanos poseen una mentalidad con la que dicen aceptar a todos con tal de que “ellos no interfieran en mi vida” y, terminan actuando con rechazo e ignorancia, a pesar de no golpearlos, sacarlos de locales o asesinarlos, siguen existiendo miradas horrendas y comentarios de mal gusto que hacen ver lo que de verdad pasa por su mente. 

Al fin y al cabo, no nos damos cuenta de que nuestra sociedad es homofóbica sin saberlo, con insultos como “m*rico” y “m*magüevo”, nos hacen ver que está mal ser así, y de cualquier cosa que diga cualquier hombre que la sociedad no considere de “macho” comienzan a decirle “aaayy” con algo acompañado que termina llamándole “afeminado”.

Así que sí, sí existe la discriminación y nosotros mismos muchas veces la propagamos sin querer. Aunque no lo queramos ver formamos parte de eso que criticamos con sutilezas, comentarios y con actitudes que tomamos hacia ellos, pero no solo hacia los gays o las lesbianas; no toleramos que sean diferentes ni que opinen distinto. Definitivamente nuestra generación no es tan liberal como creemos que somos.