La gestión de la oposición no fue la esperada.

El 5 de enero de 2016, Venezuela celebró una nueva Asamblea Nacional de mayoría opositora. 

En tiempos de Diosdado Cabello, ver el canal ANTV (Asamblea Nacional Televisión) era una decisión personal y de valientes. Las cámaras mostraban un Parlamento de mentira (sí, me expreso de esta manera porque todo lo que ocurría parecía una broma). ¿Cuántas veces no vimos a diputados lanzando objetos y golpeando a otros sin ninguna razón? ¿Se acuerdan de los largos discursos y censura al debate? No olvidemos el cuadro de Chávez y de Bolívar, le daba un toque único a la sala recordando que la máxima figura del chavismo todavía seguía presente.

Ni mencionemos el derecho de palabra en ese entonces para un sector, que casualmente se apagaba. Los tiempos donde el chavismo era la mayoría, fueron una vergüenza para la democracia.

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Ahora que la oposición cumplió un año en el poder, tenemos nuestra dudas sobre su gestión. Si criticamos a un bando, hay que hacerlo con el otro. Es simple, los errores no tienen color ni posición política.

Henry Ramos Allup fue el encargado de la presidencia y el vicepresidente fue Enrique Márquez durante el 2016. Algo que hay que aplaudirle y agradecerle a Allup es el derecho a la palabra y al debate, que luego de muchos años regresó. Siempre se mostró respetuoso y rescató las sesiones ordinarias.

Uno de los primeros movimientos de esta Asamblea opositora fue la salida de todos los presos políticos del país con la “Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional”, lo cual generó distintas opiniones al respecto. La inflación, el hambre y la inseguridad estaban acabando con la vida y es lo primero que debió entrar en discusión para tratar de solucionar el problema, pensaron muchos.

Misión Vivienda también ocupó un lugar en La Asamblea, queriendo crear la ley de “Otorgamiento de Títulos de Propiedad a beneficiarios de la Gran Misión Vivienda”, siendo declarada por el Tribunal de Justicia inconstitucional después. Otro error que no necesitaba atención en ese momento. Es verdad, las construcciones de la misión han generado dudas sobre los papeles de propiedad, de nuevo revisarlo quizás no era urgente.

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Por último, La Asamblea aprobó un acuerdo para evaluar la responsabilidad política del Presidente de la República, Nicolás Maduro, por violaciones a la Constitución. Aseguraron ese 25 de octubre que Maduro iría a comparecer en un juicio político en su contra. Un tema delicado debido al comportamiento y declaraciones del mismo desde que entró en el poder, asegurando que quiere destituir al Parlamento. Si ni siquiera se estaban aprobando leyes, ir a un paso tan importante y arriesgado logró que su credibilidad se pusiera en duda.

Se tiene la mayoría opositora y aún así no se obtienen resultados. Entonces, ¿qué está pasando? ¿qué va a cambiar para esta nueva gestión?

“El gobierno no envió el presupuesto, no le pagó a los diputados, nos quitaron los servicios públicos, negaron la comida de los niños a la guardería, hubo grandes esfuerzos para hacer un año exitosísimo”, expresó Allup en su discurso.

Decir o insinuar que fue un año bueno es no ver el otro lado de la historia. Los venezolanos esperaban un mayor impacto y medidas en esta gestión que, como podemos analizar, no fueron cumplidas.

Tampoco podemos criticar sin resaltar los esfuerzos de la bancada opositora por oficializar leyes como: Protección del salario del docente, Crisis del efectivo, Activar la producción, Acceso a la información pública, entre otras.

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A pesar de eso, el resultado fue pobre. En este período fueron sancionadas 15 leyes, pero sólo entró en vigencia una. Otras 11 fueron declaradas inconstitucionales por el Tribunal Supremo de Justicia.

Tener que esperar la última palabra del TSJ le ha complicado el proceso a la AN, casi no se aprobaron leyes y todo parece ser inconstitucional. Cuando los chavistas decidían una nueva ley no había límites, es igual que algunos ciudadanos en el país, que al estar con un bando pueden saltarse las reglas y leyes.

Tratar de llegar a un acuerdo con un bando que solo piensa en recordar a un fallecido, una época pasada y que vive en un país diferente ha sido el mayor reto político para Venezuela el año pasado.

Con la llegada de una nueva directiva con Julio Borges como Presidente, Freddy Guevara como vicepresidente y Dennis Fernández como vicepresidenta mis sensaciones al respecto fueron las mismas.

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No cambia nada, solo son nuevos diputados al mando. Lo único que pensé en ese momento es que La Asamblea Nacional de Venezuela me recuerda el mayor problema que están viviendo sus ciudadanos desde hace años. La polarización y tener que convivir en un mismo lugar opositores y chavistas, es un reflejo del país. Para demostrarlo, solo se necesita reflexionar sobre dos opiniones generadas ese día.

Héctor Rodríguez, jefe de la fracción oficialista, dijo que el Parlamento debe enmendar la situación de desacato o, de lo contrario, ninguna decisión que tome tendrá validez. “Esa directiva de la AN es ilegal e inconstitucional y cualquier manejo de recurso que hagan tendrá una responsabilidad legal. Llamamos a la reflexión a los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática a que no incurran en los mismos delitos de 2016 porque van a tener el mismo camino, van a tener al pueblo venezolano y al Estado defendiendo a la patria; corrijan sus errores y asúmanlo”.

Hector Rodríguez

Hector Rodríguez

"Está claro para nosotros que Nicolás Maduro al abandonar la Constitución abandonó el cargo (...) con esta decisión La Asamblea Nacional (AN) abre las puertas para que en Venezuela haya elecciones de gobernadores, alcaldes, presidente de la República ¿y por qué no? reelegir una nueva AN si ese fuera el caso", dijo Borges en su discurso como nuevo presidente de la AN.

Dos reflexiones distintas, dos funcionarios que no comparten bando, como cualquier derecho universal pueden pensar como quieran. Sin embargo, en Venezuela ese es un sacrificio difícil de cumplir, que los dos tomen acciones negociar para mejorar el Estado.

Ahora, en la primera sesión del año, se decidió el “abandono de cargo” del presidente Nicolás Maduro; lo cual, según los diputados de oposición, permitirá realizar elecciones próximamente en el país.

Dos horas de discusión para que el diputado Juan Pablo García pidiera una votación nominal.

Con una mayoría de 106 diputados, con la consigna “elecciones ya”, el Poder Legislativo votó por aprobar el nuevo decreto amparado en el artículo 233 de la Constitución, que busca una salida electoral a la crisis política, social y económica que afronta el país.

Como era de esperarse, el TSJ declaró nulas estas acciones. No es recomendable tomar movimientos políticos arriesgados en tan corto tiempo. Debieron ser más firmes con las acciones anteriores y no lo hicieron.

Se olvida que se perdió la oportunidad de realizar el Revocatorio, se sentaron como siempre con el gobierno, logrando no llegar a nada. Porque ese siempre es el resultado, solo mostrar por unos días que los dos bandos pueden sentarse juntos por lo menos un tiempo y tratar de convivir.

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El Hemiciclo es un reflejo de nuestro presente. Los venezolanos a la hora de hablar de política, somos igual o peor que los diputados. El respeto y el escuchar al otro no existe, se esfuman por algo más grande, querer tener la razón.

Durante el acto de posesión de la nueva directiva vi a ciudadanos con una posición de poder dar un mal ejemplo. No voy a perder tiempo señalando quién tiene la razón o actuó mejor. Lo que sí quiero recalcar es la lucha constante por demostrar quién tiene más poder, quién tiene la mayor influencia, o qué partido grita más fuerte sus ideales a ver si el otro escucha y los comparte. 

De dónde vienen los aplausos interminables, los comentarios de apoyo o las groserías. Una actuación para olvidar mientras el venezolano de a pie tiene que luchar por comida, pagar cuentas y sobrevivir.

Ese venezolano que está cansado del desastre político de un país, fatigado de tantos problemas que prefiere ignorar el hecho que todavía hay una pelea para ver quién tiene las riendas en el Palacio Legislativo.

Muere de hambre, no tiene dinero y no sale de su casa para evitar que lo roben y tiene que ver el mismo espectáculo de siempre, porque nada ha cambiado. A pesar de encontrarnos en una de las peores situaciones de nuestra historia, los políticos que nos representan prefieren gritar consignas y señalar los errores de los demás, no los propios. El único deber que tienen es trabajar y servir a todo una nación por igual.

Julio Borges, Freddy Guevara y Dennis Fernández

Julio Borges, Freddy Guevara y Dennis Fernández

Esta nueva Asamblea nos deja un sabor amargo, una incertidumbre y los mismos retos. No sabemos lo que irá a pasar, si algo va a cambiar pero de lo que estamos seguras, es que nuestros errores se pueden ver reflejados la sociedad, nadie se escapa.

Este artículo no necesariamente refleja la opinión de The Amaranta y sus creadores.