Reapropiación lésbica: Katy Perry, Miley Cyrus, y Justin Bieber - The Amaranta

Reapropiación lésbica: Katy Perry, Miley Cyrus, y Justin Bieber

¿Qué tan fácil era reconocer a otras lesbianas hace 10 años vs. ahora?
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En su definición más sencilla la apropiación cultural es la adopción de elementos de una cultura por miembros de otra cultura. La diferencia entre la apropiación cultural y la asimilación o el resultado de la globalización es que no hay respeto de por medio. Te asimilas cuando agregas elementos de otra cultura respetando su origen, y apropias cuando tomas elementos de una manera irrespetuosa y equivalente a una colonización.

Antes de continuar, quiero hacer un disclaimer:

1. No lo estoy inventando yo en este momento. El concepto de apropiación cultural se ha utilizado durante años y ha sido estudiado por académicos a quienes estoy utilizando.

2. Aunque no hay una autoridad moral para decidir quién está apropiando y quién está asmilinado, hay un consenso sobre qué está mal, como por ejemplo black face o yellow face.

3. Las personas que deciden qué está mal normalmente pertenecen a las comunidades afectadas y son ellos los que están denunciando la apropiación. Si te parece una exageración y no perteneces a esa comunidad, well, dude, check your privilege.

4. Cualquier conversación sobre “Pero entonces, ¿qué? ¿tenemos que todos quedarnos separados siempre y segregarnos unos a otros?”, queda para otro momento (spoiler: la respuesta es no, no tenemos que segregarnos).

Julia Serano, una activista trans, definió tres elementos de la apropiación que ayudan bastante a identificarla. Toda apropiación cultural cumple con tres características: Borra la cultura original de la que salió, la explota convirtiéndola en un estereotipo vacío o un chiste, y la denigra.

Es decir, una mujer trans con un vestido es solo una mujer trans con un vestido. Una mujer heterosexual disfrazándose de lesbiana solo para parecer sexy (gay for the male gaze), es apropiación cultural lésbica.

Aunque no es algo que se piense demasiado, la comunidad LGBT+ tiene una cultura separada de la cultura heterosexual del mainstream. Y dentro de la comunidad hay subculturas, como la subcultura lésbica. Es lo que permite hacer chistes sobre cómo las lesbianas se mudan con sus novias incluso antes de conocerlas, por ejemplo. Pero principalmente es lo que les permite a las lesbianas reconocerse unas a otras abiertamente.

Es como si andaras por la vida con un collar de la trifuerza y tuvieras un protector de celular con el mapa de Hyrule. Eventualmente otro fan de Zelda se te acercará para empezar una conversación sobre Zelda con la seguridad de que sabrás de qué está hablando y no quedará como un demente nerd que le habla a desconocidos.

Todos usamos marcas culturales que sirven de señas a otras personas con respecto a quiénes somos. Yo siempre tengo cara de maldita que odia al mundo en señal de que no me gusta que nadie me hable, por ejemplo.

El hecho de usar estas señas no es lo que te hace apropiarte de la cultura. El borrarles la carga semántica histórica cultural, sí, y ahora es cada vez más común ver a mujeres heterosexuales usando marcas enteramente lésbicas. Busca a tu lesbiana de más de 30 años favorita y pregúntale qué tan fácil era reconocer a otras lesbianas hace 10 años vs. ahora. ¿Por qué esto es un problema? si eres heterosexual no lo es, y probablemente te parezca otra malcriadez de la “agenda gay”. El mundo no es un lugar seguro para ningún miembro de la comunidad LGBT+, incluidas las lesbianas, lo que hace peligroso que vayan a chancearle a una hétero disfrazada de lesbiana. Eso por el lado más superficial. Por el más denso, están perdiendo sus marcas identificables y sus identidades están siendo usadas como si solo fuesen tendencias vacías.

Justin Bieber ha pasado tanto tiempo viéndose como una mini lesbiana preadolescente que estoy segura que por eso fue que “leakearon” las fotos de su pene. Sin ellas, eventualmente hubiese salido una teoría conspirativa sobre cómo en realidad es una lesbiana.

Cuando Miley fue por su corte de butch 101, asimétrico con undercut y un copete, fue igualmente culpable. Con ella, vinieron un montón de mujeres cisgénero y heterosexuales que empezaron a tener una lectura cada vez más ambigua. De hecho, si estuviese soltera ahora, no sabría quién me está invitando a Netflix and chill y quién me está invitando a pintarnos las uñas, ver Clueless, y hablar del tipo que le gusta en la clase de yoga.

Ahora, una vez más, Katy Perry. Su carrera empezó con un show bisexual para complacer a los hombres heterosexuales con fantasías incoherentes de mujeres besándose. Y años después evolucionó al undercut. Claro que las heteroseuxales tienen derecho a raparse el cabello y a todos los cortes asimétricos que quieran tener. De hecho, a un nivel estético prefiero el corte lésbico que la de “mamá que quiere ser edgy”, pero no pretendamos que el corte de moda que escogieron no tiene una lectura claramente lésbica. Es una apropiación directa de la cultura lesbiana.

Hay muchísimos cortes de los cuales escoger para expresar el “cambio transcendental” por el que están pasando. Y espero que ninguna haga mi gran idea hippie de la semana pasada de pararse frente al espejo a las 12 de la noche con la luz de una vela, una tijera y una foto de Khloe Kardashian en la pantalla mínima del celular. Pero también espero que en esa necesidad de expresar quiénes son a través de su imagen, dejen de expresar que son otras personas totalmente distintas.