Y los de ella misma.

La familia Trump es un universo de contradicciones; su amor/odio por las mujeres, su empeño en impulsar el “made in America” aun cuando Trump basó toda su marca en la clase trabajadora de otros países, su ambigua relación con el gobierno ruso y sus declaraciones inconsistentes que después son contradecidas por él mismo con un par de tuits en plena madrugada. 

Y es que su gobierno se ha caracterizado por no darle ninguna validez a la consistencia. Su discurso no tiene nada que ver con sus acciones, y por ende, las de su familia tampoco. Para comprobarlo, solo es necesario seguir de cerca la marca de Ivanka Trump.

Su línea de moda contradice los valores que los Trump han expresado en diferentes ocasiones, incluso, contradice valores que ella misma ha promovido; como si en el 2017 no todo quedase inmortalizado en Internet.

Ya que no es un trabajo difícil, reunimos las inconsistencias más evidentes de la marca de Ivanka y las comparamos con la “línea de pensamiento” que se supone que su papá tiene, pero que igualmente no aplica. Porque así son los Trump.

“Contratar y comprar americano”

Donald Trump ha enfatizado, prácticamente durante toda su campaña y lo que lleva de gobierno, en que las empresas contraten estadounidenses y los clientes solo compren cosas hechas en el país; llevando el lema de “America first” como una bandera para que los inmigrantes dejaran de “destruir sus trabajos y robarse sus compañías”. Sin embargo, Ivanka prefiere construir su marca personal a costa de fábricas fuera del país que cobran mucho menos que la mano de obra estadounidense. En especial las de Indonesia, Bangladesh, India, Vietnam y China, que son increíblemente baratas y para nada éticas.

“Women Who Work”

Tomando en cuenta que Ivanka Trump sacó un libro llamado “Women Who Work”, con la intención de empoderar a las mujeres emprendedoras y defender sus “derechos”, uno se esperaría que la hija del presidente de los Estados Unidos vería en su proyecto personal una forma de incluir a las mujeres de una manera justa.

Pues, es todo lo contrario.

La línea de Ivanka Trump está hecha en su mayoría por mujeres mal pagadas en fábricas del extranjero, que han reportado horarios de trabajo ilegales, horas extraordinarias sin pagar, cargos por deudas, y restricciones para que solo puedan visitar a sus hijos una vez al mes. Justo lo que su libro defiende.

“Seguridad laboral”

Aunque la seguridad laboral es uno de los temas favoritos de Trump, solo cuando se trata de trabajadores americanos, nada de inmigrantes ni clase obrera de otros países, la seguridad no es una prioridad en las fábricas en donde se producen las prendas de Ivanka.

Las mismas fábricas están en mal estado, algunas ni cuentan con vías de aire, ventanas o cualquier solución para evitar los sofocos, los trabajadores son explotados, no tienen los beneficios de pertenecer a una corporación y muchas veces se exponen a largas jornadas de trabajo a cambio de sueldos que ni siquiera se consideran “propinas” en Estados Unidos.

Puede que los Trump tengan un mensaje claro de lo que se debe hacer para “Make America Great Again”, pero si ni ellos pueden seguir sus propios ideales, menos se lo pueden exigir a las compañías que siguen sus pasos.