Y además hará que todos sus compradores firmen un compromiso “antifascista”.

Desde que Donald Trump tomó el poder, e incluso mientras estaba en campaña, hemos visto cualquier tipo de protestas contra su mandato; diseñadores revelando sus ideales políticos, piezas en la pasarela con bordados explícitos y soundtracks menos amistosos para el nuevo Presidente de Estados Unidos.

Aun así, cuando la marca de cosméticos Illamasqua anunció su nueva metología de compra, la mayoría de nosotros tuvo que leer la noticia dos veces, porque de todas las formas de protesta que hemos visto estos últimos seis meses, esta definitivamente es la más directa.

Aunque no habíamos escuchado de Illamasqua antes, la compañía de maquillaje llegó al mercado a finales del 2008 gracias a Julian Kynasto, que sin ninguna experiencia en maquillaje, incursionó en el mundo cosmetológico para reflejar su pasión por todas las cosas subculturales. En el 2010, Joseph Corre, el hijo de Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, se unió a la compañía para darle más forma a la visión de Kynasto, y desde ese momento la marca ha adquirido mucha más fuerza, pero no fue hasta hace un par de semanas que alcanzó los titulares de los medios más reconocidos.

En una carta abierta, el fundador de la marca británica indicó que para pertenecer a su comunidad y comprar sus productos, los clientes debían firmar un compromiso contra el fascismo.

“Illamasqua believe in the freedom of expression, equality and diversity. That’s why we are horrified by President Trump’s actions to date”.

En un esfuerzo por no “mantenerse callados” mientras la situación política en Estados Unidos se agrava, decidieron tomar una posición pública y se negaron a vender “conscientemente” sus productos a personas que apoyan las políticas de Donald Trump; que según lo establecido en la declaración, van en contra de los valores del Fundamentalismo Humano.

pledge

En su página web, Illamasqua pide que antes de comprar sus productos te comprometas a:

1. Nunca discriminar contra raza, color, nacionalidad, origen étnico, sexo, edad, discapacidad, orientación sexual o religión.

2. Aceptar la responsabilidad que conlleva desafiar los problemas sociales y climáticos.

3. Hablar por aquellos que no pueden hablar por sí mismos.

4. Respetar los principios de la caridad S.O.P.H.I.E., una iniciativa que surgió tras el fallecimiento de Sophie Lancaster, una víctima del crimen de odio en el 2007. Entre los valores principales del proyecto está acabar con los prejuicios, la intolerancia y el odio.

Además, Julian Kynasto reconoció que ya que no es legal prohibir la adquisición de sus productos a cierto público, por lo menos podían maximizar sus ideales bajo la premisa de que todos lo que no toleran los prejuicios, el sexismo y racismo deben unirse para convertirse en “el cambio que quieren ver”.

“We’re realistic. We know we can’t stop anyone buying our products. But we also know that no matter how hard some people work to make themselves beautiful on the outside, make-up can never hide the ugliness inside. So please, if you don’t agree with the above DON’T BUY US”.

Por más de que negarle la compra de sus productos a un grupo de personas basándose en sus ideales políticos es prácticamente un reflejo de la visión de Trump, la marca de belleza admitió que su medida no tiene vuelta atrás y que las demás personas que se identifiquen con sus valores deben unírseles. Veremos cómo funciona eso.