El sueño paradisíaco que terminará en los tribunales.

Hace unos meses el Fyre Festival prometía ser la nueva cita musical de la gran élite. Bajo el título del “festival más caro del mundo”, modelos como Kendall Jenner, Hayley Baldwin, Bella Hadid, Alessandra Ambrosio y Emily Rajatowski (junto a 400 influencers en las redes sociales que los creadores contrataron) participaron en la promoción del evento, que en pocas semanas ya había vendido todas las entradas. 

Lo que se veía como una gran fiesta en una isla privada y paradisíaca de las Bahamas (que una vez le perteneció a Pablo Escobar) durante la última semana de abril y la primera semana de mayo, resultó en un desastre de principio a fin: ni la comida fue la exquisitez gastronómica que prometían, ni el viaje fue cómodo, ni la estancia digna de una suite de lujo. Fue todo lo contrario, tomando en cuenta que cuando los asistentes llegaron, ni siquiera la organización estaba lista.

Largas horas de espera para salir de la isla y un montón de asistentes molestos, la experiencia “inolvidable” en las Bahamas no parecía mejorar. 

Pocos días después del majestuoso colapso del Fyre Festival, los investigadores federales comenzaron a indagar entre los escombros, solo para descubrir que el cerebro de todo, Billy McFarland, todavía estaba haciendo promesas. Según el empresario de 25 años, la culpa no recae en sus hombros, sino en otros factores como el “tiempo” y la cobertura “sensacionalista” que se le ha dado al festival.

Sin embargo, la lluvia de demandas millonarias no han parado, alegando fraude e incumplimiento de contrato, por inversionistas que fueron engañados, empleados que no han sido pagados, asistentes al evento que buscan la devolución de la entrada y servicios de tickets que no han recobrado su pago.

Ahora que el FBI está involucrado “el nuevo Coachella” es foco de una investigación criminal, con las autoridades federales en busca de posibles fraudes de correo, cibercrimen y unidades de fraude, con el apoyo de la oficina del abogado de los Estados Unidos para el distrito meridional de Nueva York.

Mientras tanto, el rapero Ja Rule y Billy McFarland, las mentes detrás del proyecto, siguen apegándose a su historia: “Debido a circunstancias ajenas, la infraestructura no estaba preparada a tiempo para cumplir con las expectativas que ofertaba”.

En declaraciones a Billboard, los dos creadores “se han hecho responsables” y prometen compensar a todos los afectados con pases VIP gratuitos para el Fyre Festival de 2018, que evidentemente, viendo cómo sucedieron las cosas en la primera edición, no creemos que sea la solución más apropiada.