La nueva ley que pelea contra el tráfico sexual no la pensó bien

Al parecer uno de los beneficios de tener a Trump como presidente de Estados Unidos es que nunca nos quedamos sin ideas para artículos. Es como un vieja confiable dentro de nuestra lista semanal de propuestas.

Esta vez  hablaremos nuevamente de FOSTA. Si estás pendiente de nuestras noticias, sabrás que Beatriz escribió al respecto hace un par de semanas. Sin embargo hay muchísimo más que decir al respecto porque a decir verdad este tema tiene a mitad del mundo asustado, incluyendo a la población de internet.

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Recuérdame qué es FOSTA

FOSTA es el acrónimo para Fight Online Sex Trafficking Act y es una ley que Trump firmó el pasado 11 de abril para “luchar” contra el tráfico sexual. Solo que al parecer estaba tan atorado de hacer algo (como cosa rara) y terminó aprobando una propuesta que además de ser vaga y en extremo volátil en su interpretación, dejó desprotegidos a miles de trabajadores sexuales.

La impulsividad creó otra vez un monstruo estúpido y peligroso.

A pesar de las consecuencias, tuvieron razones para hacerlo. Por si no te acordabas de lo que dijo Bea, antes de todo este rollo existía la sección 230 del Communication Decency Act de 1996 que básicamente protegía a los dueños de websites y redes sociales de cualquier contenido que publicaran sus usuarios. Pues si ellos traficaban niñas menores, exponían desnudos sin consentimiento o lo que sea, los dueños estaban libres de cualquier culpa.

FOSTA, sin embargo, se encargó de crear un pequeño apartado en el que hace a los dueños de las páginas responsables de cualquier tipo de contenido sexual. Y tenía sentido porque si haces una rumba en tu casa y los invitados terminan destrozándola, tirando en los cuartos y comiendo toda la comida, yo digo que eres al menos un poco responsable de ese desastre.

Ajá, y ¿qué tiene que ver con el internet?

Bueno, pues resulta que esta pequeña modificación de la sección 230 es solo el comienzo de la muerte de la libertad que ofrecía el internet desde su nacimiento. Ahora, como las plataformas son responsables de la información que se comparta, estarán registrando todo...TODO.

En un principio, esta ley estaba particularmente dedicada a Backpage, una página donde los trabajadores sexuales y prostitutas podían hacer públicos sus servicios. Lo que daba cabida a tráficos sexuales y a publicidad falsa. No obstante, esta página fue tumbada el 6 de abril, antes de ser aprobada la ley. 

En cierta parte, FOSTA nació para combatir los servicios sexuales ilegales, pero más bien afectó a toda una comunidad. Castigando así a todo tipo de servicio sexual, tanto ilegal como legal y tanto consensual como no consensual. Además le pusieron una advertencia al resto de las páginas web para que estén pendiente de todo lo que decimos y hacemos.

Entonces mientras luchamos contra este delito, también estamos negando la libertad de expresión en una plataforma que se supone que protege ese principio. Ahora se convirtió en una especie de mamá diciéndote que puedes ir a la casa de tu amigo pero con una videollamada de ella para poder vigilarte, ¿cuál es la gracia entonces?

Supongo que aquí aplica el dicho: por uno pagamos todos.

Y debería interesarme por…

Claro que no es tu problema que los trabajadores sexuales ahora tengan que salir a la calle y exponerse a un millón de peligros, incluyendo los policías más encima de ellos. En realidad te interesa porque apenas está comenzando la cacería de brujas del internet. Y quién sabe si en algún punto tú serás uno.

Ya Facebook, Google, Yelp acordaron que no quieren ser una plataforma que “facilita la prostitución” así que si yo fuera tú, iría borrando esas nudes que le mandaste a tu novio o culito. Porque existe la posibilidad de que en un futuro sea un delito compartir ese tipo de contenido gráfico. Y ¿quién sabe?, tal vez escale un poco más y evite el contenido político porque atenta contra “la paz”. Oh wait, eso ya está pasando acá.

El punto es que esta ley dejó de hacer el internet tu lugar seguro, aunque es probable que en ningún punto lo haya sido. Pero uno sabía en qué se estaba metiendo, ahora, por otro lado, no tenemos idea de en qué nos están metiendo.