Si tienes más de 35 años, básicamente eres abuela.

Hace poco salió una película, The Big Sick, de la que absolutamente todo el mundo está escribiendo por atreverse a hablar de las relaciones interraciales e interreligiosas.

Está basada en la historia real de la escritora Emily V. Gordon y su esposo, el comediante, Kumail Nanjiani. Los dos se conocieron mientras él hacía un stand up, empezaron a salir, él la ocultó de sus padres musulmanes que querían organizar un matrimonio arreglado, ella cae en un coma inducido, eventualmente se despierta y son felices para siempre.

Para estas alturas creo que ya todo el mundo ha sacado un artículo de opinión al respecto. Que si es una historia hermosa y que merecía ser contada sobre cómo es una relación entre personas de sociedades tan contrastantes; o que si ¿no basta ya de sólo mostrar parejas interraciales cuando uno de ellos es blanco? Y a pesar de que me encantaría discutir ese último punto con una cerveza en una mano y bien sentada en algún bar, lo que me hizo ruido de esta película es un tema de edad para nada relacionado con la trama.

Kumail en la vida real tiene 38 años y Emily V. Gordon tiene alrededor de la misma edad (Su año de nacimiento es innecesariamente misterioso). Kumail se interpreta a sí mismo en la película, Emily no. Totalmente válido tomando en cuenta que no tenemos récord de que Emily sepa actuar. Mi problema es que su personaje es interpretado por Zoe Kazan, de 33 años. Es decir, que es 5 años notoriamente más joven que Kumail.

Al parecer, ese es el standard en Hollywood, donde ningún hombre heterosexual de más de 30 es capaz de salir con una mujer que tenga su edad o no más de 3 años menos y si la actriz tiene más de 30 la diferencia de edad tiene que aumentar a más de 20 años. Como la diferencia de 26 años entre Helen Hunt y Jack Nicholson en As Good As It Gets, o la de 20 años entre Steve Carell y Anne Hathaway en Get Smart.

Bajo esa lógica, todos los novios cuarentones de Emma Stone tendrán que despedirse de ella dentro de un año cuando cumpla 30. Además a Bradley Cooper (42) sólo le quedan unos 3 años para seguir haciendo de pareja de Jennifer Lawrence.

Es un doble standard increíblemente raro. Pueden decir que Ryan Gosling es hermoso, atractivo y deseable a sus 36,  -Argumento que jamás me atrevería a contradecir- pero a Reese Witherspoon a los 41 solo la unen a un elenco como la abuela de alguna actriz de 29 años. 

Reese Whitherspoon según Hollywood

La diferencia de edades no está argumentada de ninguna manera. Casi nunca es relevante para la trama y tampoco es un caso del arte imitando a la vida. La pareja promedio de Estados Unidos para hace unos años tenía una diferencia de edades de 2.3 años, y el hombre era mayor.

El mensaje es claro: Por un lado, si eres hombre, tus canas son sexys y cualquier mujer joven mataría por estar contigo. Hollywood, FYI, como alguien que personalmente estuvo en una relación con alguien más de 10 años mayor que yo, puedo decir que no hay ningún atractivo que sea inherente a la edad y definitivamente no hay ningún plus. Por otro lado, si eres mujer deberías romper en llanto apenas encuentres una pata de gallo porque todo lo que a la sociedad le interesa de ti es tu físico… pero solo si refleja jovialidad y juventud.

Por eso las novias de pantalla de Tom Cruise son cada vez más jóvenes, y actrices como Courtney Cox y Nicole Kidman recurren al botox transformarse en la reencarnación de Joan Rivers conservar el “forever young” que les exigen los productores.