Festival Nuevas Bandas en tiempos de crisis - The Amaranta
Quizás la música aún puede salvarnos

El Festival Nuevas Bandas es un emblema de la escena musical venezolana desde hace casi tres décadas. Ha dado la bienvenida a muchísimas de las bandas que hoy consideramos hitos de nuestra música, y presenciado las despedidas de miles más que solo viven en videos en el fondo de YouTube y páginas de MySpace que nadie quiere recordar.

Esa tarima es casi un personaje por sí solo. Uno súper trágico, que tuvo que superar épocas decadentes en las que el “nú metal” era cool, todos usábamos demasiado delineador y nos creíamos reyes de las tinieblas. Afortunadamente es el 2017. Avril Lavigne parece ser la única que no ha superado el delineador negro, y la época de nú metal aparentemente solo fue entrenamiento para el exceso de patria que nos cayó encima a todos.

Chavez puto

Esto es lo que pasó con el Nuevas Bandas este año:

El festival que por fin se apropia de la palabra

Félix Allueva, el presidente de la Fundación Nuevas Bandas, tomó el micrófono al final del última día para resumir el festival de este año en dos palabras: “resistencia cultural”. En un país con una dictadura que nadie reconoce como tal, crear cultura requiere “un camión de bolas”, y ser la plataforma de impulso de esa cultura que se crea requiere varios camiones extra de dinero, mucha planificación, y las ganas de reinventar y rebuscar.

Por eso el Nuevas Bandas dejó de ser solo un día de tarima y se extendió a lo largo de una semana con charlas en Lugar Común, música en Greenwich (Aka. El abuelo de los locales de Caracas), y conversatorios y talleres en El Banco del Libro.

Si Venezuela no me hubiese enseñado a no tener esperanzas, me emocionaría porque todo esto podría ser el inicio del sustituto inalcanzable de Por El Medio de La Calle.

A lo largo de 27 años la Fundación Nuevas Bandas ha recolectado muchísimo más que una lista inmensa de artistas increíbles que se han montado en la tarima. Son 27 años de hacer un festival en un país que cada vez está peor, y apoyando algo en lo que muy pocos han creído, el rock venezolano. Eso es un cúmulo de cuentos a nivel gerencial, de registro histórico nacional, y de experiencia al momento de saber sobreponerse a millones de obstáculos. Resistencia en serio, no a lo Paulo Coelho y Henry Ramos Allup. Este año por fin sacaron provecho de todo eso, lanzaron a sus figuras a la calle a esparcir el conocimiento que han estado reuniendo.

Por otro lado está lo que podría mejorar…

Lanzarte un festival al aire libre que empiece a las 10:00a.m. y termine a las 6:00p.m., requiere tomar más en cuenta las necesidades del público. Nadie va a poder calarse ese sol durante 8 horas a menos que pienses vender tanto protector solar como cerveza, o vayas a ofrecer algo más que una plaza abierta con unos cuantos bancos de concreto. Además fue un poco injusto con las bandas que tocaron a primera hora, la gente empezó a aparecer después del mediodía.

Creo que todos podemos concordar con que, tristemente, ya no estamos en días en los que la cola para entrar al Nuevas Bandas sería más grande que para comprar harina, pero aún así la reducción del espacio, no ayuda y tener varios eventos en simultáneo y un sonido deficiente es contraproducente. El anfiteatro de Altamira Sur, es mínimo, lo que hizo difícil encontrar un lugar donde se pudiera ver algo y al mismo tiempo escuchar. Apenas te alejabas unos pasos la música pareciera estar viniendo de algún celular en el metro, para nada de una banda en vivo.

También hubo muy poca información acerca de cuáles eran las otras actividades que tenían pautadas para el domingo. En Greenwich había una feria de vinilos y una “zona de djs”, pero no mencionaron a ninguno en ninguna red ni en vivo. El flyer oficial hablaba de “talleres” en el Banco del Libro pero el día del evento solo promocionaron uno que era a la misma hora que estaban tocando las primeras bandas. También, tanto en las redes como en el evento, mencionaron una zona VIP en la sala Cabrujas, pero en ningún momento explicaron qué iban hacer en ella. Por parte de la animación, por primera vez en mi vida extrañé a Ramón Castro como presentador, algo que nunca pensé que pasaría.

En fin, en cuanto a comodidad y experiencia de usuario, hay mucho que arreglar.

Sigue siendo un boy’s club

El FNB nunca ha sido un sitio particularmente machista y siempre ha parecido estar interesado -así sea inconscientemente- en la representación igualitaria. Aunque detrás de bastidores la representación femenina ha sido obvia, en algunos momentos la tarima parece un festival de salchichas. Y, de los 7 jurados que eligen al ganador del festival, adivina cuántos son mujeres. Voy a ser optimista y asumir que no tengo que explicar porqué tener un jurado más diverso es necesario.

Me cuesta creer que el jurado tenga que ser tan innegablemente fálico y no creo que haya una justificación real para eso. Históricamente, hay mujeres que han participado activamente en el rock en Venezuela. Creo que todos recordamos a Sur Carabela, Ingrid Dreissig, y a Nana Cadavieco, como mínimo. Aunque es cierto que la representación femenina no ha sido ni fuerte ni constante a través de los años.

De hecho, la última vez que una mujer se paró en la tarima a recoger el premio fue en el 2005 cuando Mochuelo resultó ganador.

La primera vez fue un año antes. Lo recuerdo porque era la primera vez que estaba yendo a un Festival Nuevas Bandas. En ese momento era solo para mayores de edad y yo tenía como 14 años así que necesité de una cédula falsa que estoy segura que no engañó a nadie. Ese fue el año que ganó Skin, una banda que no entendía porque soy demasiado hippie como para escuchar una banda que no sea solo un montón de guitarras acústicas y gente con barba. El punto es que Skin era casi exclusivamente de mujeres y que además estaban tocando música para hacer pentagramas en el suelo e invocar al señor de las tinieblas, algo que nadie asociaba con “música de niñas”.

Todos los ganadores después de ese momento han sido hombres. No creo que sea para nada culpa de la fundación, sino otro reflejo más de la sociedad en la que estamos.

Búho Galindez, bajista de la banda concursante Gran Radio Riviera, recordó que Aída Rojas participó en los circuitos, pero opinó que “ciertamente creo que debería haber más bandas de mujeres y o más mujeres en bandas…”.

De hecho, luego de las clasificaciones, Carmen “Pixie” Dávila de 23 años, vocalista de Frankenstein V8, terminó siendo la única mujer concursando. Al final del evento, pude hablar con ella y preguntarle qué se siente ser la única mujer concursando. 

“No me había dado cuenta de las pocas mujeres que participan en esto, hasta que estaba en el backstage y me di cuenta que son un poco de chicos y dije ‘wow, soy la única chica acá’. En el caso del circuito 1 de Caracas solo estábamos Aída Rojas y yo. Es interesante ver eso, más que decir ‘qué chimbo’, es una oportunidad para que más chicas se integren. Más chicas deberían aventurarse. De hecho nosotros participamos en el Viva Rock Latino de Hard Rock Café y había un poquito más de chicas pero sí, uno se siente un poquito sola aquí. Al mismo tiempo te da más ganas de seguir, de decir ‘yo también estoy aquí igual que los chicos haciendo exactamente lo mismo que ellos’ y no me tengo que cohibir por nada. Todos somos iguales, todos somos músicos”. - Carmen “Pixie” Dávila

En cuanto a lo que podemos hacer para que más mujeres se sientan incentivadas a participar, según Carmen es una cuestión de dejar el miedo y hacer con los críticos lo mismo que ellos hacen con los derechos de las mujeres: fingir que no existen. O en sus palabras más dulces y menos belicosas, “Simplemente, ¡de verdad! Animarse y no tener miedo. Yo recuerdo que cuando estaba más chica quería aprender a tocar bajo y me dijeron ‘no deberías aprender a tocar bajo porque eres una chica y eso se ve feo’, y mi reacción fue ‘¿qué te pasa? No, yo voy a tocar porque a mi me gusta y puedo tocar el instrumento que yo quiera’. De hecho, puedes tocar el instrumento que quieras porque los instrumentos no tienen sexo, ¡Los instrumentos son para que los toquen las personas! Lo único que necesitas es tener tus sentidos abocados a eso y esforzarte por realmente producir algo bueno. Que se haga una música hermosa porque todo lo que hagas con amor es música hermosa”.

Por otro lado, está Luis “Tafio” Méndez, bajista de la banda invitada Henry The Horse, a quien, en contraste, nunca le dijeron que su falo era impedimento para tocar algún instrumento, y quien pareciera haber tocado en todas las bandas de Venezuela en algún punto. En cuanto a la representación de las mujeres dentro del festival, opinó “sigue siendo poco frecuente, aunque nunca ha faltado la presencia femenina en el festival. Siento que hay más allá afuera, mujeres que quisieran la oportunidad, igual creo que quienes trabajan en la fundación están bien pendientes de eso”.

Con respecto a qué se puede hacer para atraer más mujeres, cree que es una cuestión de representación, “Creo que cuando uno es chamo y ves a una banda, te dices “quiero ser como ellos” nunca te cuestionas que parte de la razón es que son chicos, como uno, y pues uno se identifica. Creo que eso es clave: más role models femeninas. Gente que rompa moldes e inspire a otras mujeres a agarrar una guitarra o cantar, aquí en Venezuela necesitamos una ícono femenina. Creo que lo más cercano es que si Karina o algo así. La escena necesita una oleada de chamas que entrompen e inspiren. Sé que hay muchas. ¡Solo tienen que salir al ruedo!“.

Todos estamos más que listos para ver quién más puede acompañar a Aída Rojas y a Pixie el año que viene.