Y otros terrores mundiales

Hay muchas cosas a las que temer en este mundo moderno.

Un ataque nuclear por parte del presidente de los Estados Unidos y/o/u por parte de un gordito norcoreano que está obsesionado consigo mismo.

Una cultura obsesionada por rendir pleitesía a personas que exponen todos los aspectos de su vida personal en redes públicas y medios de comunicación. Personas que además crean mercancía y la venden a precios exorbitantes, aprovechándose de su fama e influencia para hacer más dinero en vez de no se, abogar por personas y situaciones mundiales críticas.

Una era en la que los índices de obesidad superan las tasas de desnutrición y no de una manera sana y equitativa, sino de una forma en la que los que sufren de inanición siguen muertos de hambre, y la población nutrida ahora está sobrealimentada y necesita sillas de descanso en las escaleras.

Vivimos en tiempos en los que niños que viven en situación de guerra suben las manos en rendición ante una cámara fotográfica porque piensan que es un arma.

Hay lugares en los que las niñas son envueltas en el tráfico sexual, son abusadas, matan a sus agresores como defensa personal y en vez de buscar reinsertarlas sanamente en la sociedad, las condenan a una vida tras las rejas.

Se desfilan en la calle carteras y abrigos de piel que son admirados por todos mientras irónicamente se hace viral el video de un oso polar a punto de morir a causa del calentamiento global.

Hay personas que usan la religión como excusa para abusar de las mujeres en su sociedad, hay adolescentes que escriben comentarios feos en internet solo porque pueden, hay dictadores que se bañan en chamapaña mientras un país entero solo tiene imaginación para saber cómo luce la Navidad y hay personas que no dan paso a los peatones en la calle porque “qué fastidio esperar 20 segundos más en el carro”.

El mundo es feo y hay gente mala, pero como una pepa que se intenta tapar con capas y capas de base, maquillar las situaciones o ignorarlas no las hace más “pasables”, hace que crezcan, les salga pus, duelan hasta el cerebro y que te dé pena salir de tu casa.

¿Qué debería avergonzarnos como seres humanos más que tener una pepa en la frente con vida propia?

Que el supremacismo blanco exista y lo veamos tan normal como el hecho de que el 3 viene después del 2.

¿Ajá y qué es eso?

Si has visto cualquier película sobre la esclavitud negra en Estados Unidos, no te costará entender lo que es la supremacía blanca.

En pocas palabras es una ideología política (en casos económica y social) que se sustenta en decir que los blancos son mejores que los negros. O que los gays, o que los judíos, o que los comunistas, o que los demócratas, o que los que juegan Pokemón Go, o que quienes se lavan el pelo.

Distintas organizaciones se arropan bajo el velo de la supremacía blanca y aunque cada una tenga sus variantes, el principio clave de esta ideología es considerar la raza blanca pura como mejor, más capaz y merecedora de gobernar por encima de cualquier otra etnia.

Pero, ¿por qué?

Bueno, porque sí.

Por orden social, por determinación biológica, porque se consideran más bellos o porque simplemente alguien se fumó una mata de mamón ligado con chimó y decidió establecer que eso es así.

Lo que quiero decir es que obviamente no existe argumento válido que sustente el discurso de ningún grupo supremacista blanco y su argumento de ser una raza superior, porque lo único en lo que son mejores es en saber usar el corte Nazi y tener pinta de que huelen a cerveza fermentada bajo condiciones insalubres.

Ya va, ¿esto no es que si que lo que decía Hitler?

Bueno sí, es que si que lo que decía Hitler.

Los Nazis son un grupo supremacista blanco. Sin embargo luego de un pequeño eventico llamado La Segunda Guerra Mundial que cobró la vida de millones de inocentes porque demasiada gente siguió un ideal supremacista blanco, una organización de muchas naciones llamada algo así como la ONU, declaró rechazar cualquier tipo de comportamiento de este estilo.

Entonces ya no hay Nazis.

No, esa es la mejor parte.

Ahora hay una cosa nueva llamada Neo Nazis que son básicamente lo mismo pero con otro nombre.

Por eso es que estamos hablando del supremacismo blanco, porque evidentemente no quedó sepultado con las abominaciones de La Segunda Guerra Mundial, el odio se mantuvo y por ahora, persiste.

¿Cómo que persiste?

Bueno la historia de Estados Unidos ha estado gravemente marcada por una lucha de la raza blanca por intentar (y lograr) posicionarse por encima de los negros.

Todo empezó cuando la esclavitud se abolió y los dueños de los esclavos vieron una alteración en su orden económico-social. O sea, ellos iban a tener que pagarle ahora a la gente por trabajar, digamos recogiendo algodón bajo el sol durante 16 horas y eso evidentemente afectaba sus ingresos podridamente groseros.

Por esta razón súper simplificada es que nace el Ku Klux Klan (KKK), cuando un grupito de blancos picados empiezan a disfrazarse de fantasmas de caídos en la guerra de Secesión para asustar a los negros (ya no esclavos), aprovechándose de su actitud supersticiosa.

El Ku Klux Klan se dio cuenta entonces de su poder social y comenzaron a formar parte activa y violenta contra los negros. En algún momento se prohibió su existencia, pero volvieron a surgir y luego volvió a decaer.

En Sudáfrica el Apartheid también fue un caso de supremacía blanca y odio social y el caso se replicó mundialmente también en Asia, otros países africanos y en la época de colonización de América.

Pero yo me acuerdo de algún tema del Cucuclan en una película de Martin Luther King Jr.

Sí, porque la tercera formación de este grupo fue durante la lucha de los derechos civiles en EEUU durante los 5's y 60's.

Aquí es cuando el grupo decidió abrir los brazos a más odio y en vez de solo querer aniquilar negros, ahora también querían acabar con los gays, personas que aplicaran una sexualidad abierta y básicamente cualquier otra cosa que no sea aburridamente conservadora y amargada.

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¿Esos son los que se ven súper creepy?

Sí, usaban antorchas, batas blancas y quemaban cruces. Como Marilyn Manson pero realmente peligrosos.

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El punto es que en teoría una vez que los negros logran “equidad”, el Klan se disuelve de nuevo y pensamos que hasta allí había llegado el rollo.

Hasta que cierto presidente anaranjado reavivó las llamas del odio y la xenofobia y empezó esta crisis terrorista de nuevo.

¿Trump?

Yep, ese mismo.

Muchas teorías sustentan que durante su campaña presidencial y su posterior gerencia como presidente, Donald Trump ha fomentado un discurso de odio y nacionalismo absurdo que fue como echarle gasolina a los loquitos que piensan que el color de piel dicta capacidad mental.

Una ideología basada en aceptar el odio y repudiar a todo aquello que “no sea americano” fue lo que llevó a Trump a su gloria y lamentablemente lo que ha solidarizado centenares de grupos de odio en su país.

¿Grupos de odio?

748 para ser exactos. Más de setecientos grupos dedicados a más nada que odiar. Así de grave.

¿Pero qué tan peligrosos pueden ser estos grupos de odio?

Irónicamente tan peligrosos como los grupos islámicos a los que tanto le teme el mundo.

Son grupos que amenazan con matar a los negros, los comunistas y a todas aquellas personas que no piensen como ellos. Personas que incentivadas por las redes sociales son capaces de organizarse cibernéticamente solo para gastar energías en el odio.

¿Cuál es el problema si el odio es solo por internet?

Bueno, porque cualquier tipo de odio es peligroso en primer lugar.

Por otra parte, porque el objetivo de un grupo que quiere dominar al resto debe, lógicamnte, moverse al espacio público.

En agosto eso fue lo que sucedió en Charlottesville, Virginia y el resultado fue más odio, personas heridas y un muerto.

Wow.

Exacto.

La peor parte de todo fue la clara aceptación y luz verde que le dio Trump a este comportamiento terrorista.

Mira esto para que entiendas lo que te estoy diciendo:

Entonces esto es solo un problema de Estados Unidos.

Lamentablemente no.

De hecho los grupos supremacistas en Estados Unidos siguen muchos ejemplos de grupos de la misma índole muy populares en toda Europa, que frente a la crisis migratoria de los países árabes, han desarrollado una xenofobia extrema y un apoyo sorprendente por parte de una considerable cantidad de personas (y políticos).

¿Entonces?

No podemos ignorar realidades oscuras como estas. Todo atentado contra la humanidad y discurso de odio es peligroso, viniendo de un yihadista que grita "Allah" o de un tipo de Alabama cargado con 7 pistolas y dispuesto a usarlas contra quienes no piensen igual que él.

No maquillemos el acné del mundo, Roacután con los crímenes.