Don't tweet hate or don't hate the tweet?

El acoso por las redes sociales es más severo cuando se trata de mujeres, maltrato que no siempre se le pone un fin porque las leyes del acoso por internet son algo relativas.

Todos utilizan el internet para escribir mensajes de odio, maltrato y amenazas a mujeres, personas famosas y figuras públicas. Según The Guardian, incluso las mujeres jóvenes son el mejor target para los navegadores con malas intenciones.

Leslie Jones, popular comediante de Saturday Night Live fue en recientes meses víctima de mensajes abusivos y amenazas de muerte, razón por la que había dejado Twitter, plataforma a la que volvió el domingo.

En julio Leslie fue objeto de insultos racistas y tweets que variaban dentro de una gama de cosas sin sentido y locuras aterradoras. Esta ola de odio comenzó a raíz de la participación de Jones en la nueva versión de Ghostbusters que, por ser una película emblemática ahora protagonizada por un elenco de mujeres multirraciales, sirvió en bandeja de plata las “razones” para insultos pasados de moda y de siglo.

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Los mensajes de odio que le fueron hechos a la comediante la llevó a bloquear a más de 305.000 usuarios y a tener una disputa personal con Milo Yiannopoulos (odioso activo del feminismo y de Black Lives Matter, forma parte de Breitbart) tan controversial que hizo que Twitter lo sacara de su plataforma por violar sus leyes de uso.

Ok, es excelente que le pongan un parado a las personas que no buscan mejor oficio que insultar por internet y resguardarse detrás de una pantalla en la comodidad de sus casas. Pero es atemorizante que cierren cuentas como las de Yiannopoulos y dejen abiertas miles de cuentas que apoyan movimientos terroristas como el del Estado Islámico. Sirviendo esto como ejemplo, una vez más que las leyes del acoso por internet son borrosas y aplicadas casi a preferencia.

Y aunque Twitter haya anunciado en febrero que ha desactivado más de 120.000 cuentas que promueven el terror, parece ser que si no se llega hasta un nivel tan abusivo como el que sufrió Leslie Jones, el proceso de bloqueo no es tan rápido como se necesita. También hay que considerar que la actriz es una figura pública y que esto debe influir en la atención que se le brinda a su caso.

La suspensión de Yiannopoulos también abrió paso para que los usuarios de Twitter cuestionaran la libertad de expresión que se permite en la red social. La crítica fue apoyada por Wikileaks con este Tweet:

Por otra parte, la situación obligó a Leslie a dejar la red social y lo anunció con este otro Tweet:

Jones se unió a Twitter de nuevo poco tiempo después, viajó a Río de Janeiro para las olimpíadas y recibió mucho apoyo de sus fans.

Sin embargo, su cuenta de iCloud y su página web fueron hackeadas posteando fotos de ella desnuda e información personal, razón por la cual dejó la plataforma a finales de agosto de nuevo y muy disgustada.

Pero regresó a Twitter, otra vez, el domingo 4 de septiembre. 

Sus súper mensajes de aliento eran de Golden Girls y un comercial medio raro de Cinnamon Toast Crunch junto al anuncio de su semana de cumpleaños y diciendo que (she will) “ALWAYS GET BACK UP”

Pero apartando el caso de Leslie y llevando el caso a la vida de mortales comunes, el artículo de The Guardian expone que 70% de las mujeres encuestadas decían que el acoso por internet es un problema bastante serio en 2016, 60% de ellas también alegaban que era un problema que crecía y que solo se pone peor.

Pero 38% de las que lo han sufrido decidieron ignorarlo, dejando a solo un 10% que lo declaró ante la policía sin tener muchos resultados.

Por esto, dejamos en pie una pregunta importante ¿Se puede y/o se debe controlar la “libertad de expresión” en las redes sociales?