¿La televisión tiene un pase autista?

"No es inteligente, solo tiene Asperger's"
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Hablemos de Sheldon Cooper. Como personaje es tan superficial como Kylie Jenner en la vida real. Gracias a escritores sorprendentemente flojos, toda su esencia puede ser resumida en tres palabras: inteligente, narcisista, y “autista”. Esta última requiere las comillas más grandes del planeta porque los escritores de la desgracia de serie que Sheldon protagoniza nunca han aceptado que Sheldon está en el espectro. No por respeto hacia las personas que sí lo están, sino porque no identificarlo como autista les permite hacer una parodia del trastorno y transformarlo en una caricatura, o desaparecerlo y hacerlo aparecer según sea conveniente.

Los escritores se dan permiso de crear personajes con hábitos horribles y características odiables (como la total misoginia del Dr. Cooper), siempre y cuando luego le agreguen una pequeña señal que insinúa que el personaje está en el espectro. Lo que terminan creando es una representación débil y reductiva de personas con autismo o con Asperger's, pero en cuanto a representación de masculinidad tóxica sí lo están haciendo perfecto. Ponen a todo el mundo en una situación incómoda porque no podemos decir que Sheldon es un imbécil porque “solo es autista”.

Casi toda representación del espectro que vemos en pantalla toma a las personas autista como personas con identidades monolíticas. Son autistas. Y ser autista es solamente ser quirky, inteligente, y awkward. Todas las facetas de estos personajes están únicamente definidas con base al espectro. No tienen oportunidad de ser o reflejar nada que no los reduzca a una serie de características que parecen sacadas de una hoja de diagnóstico. Así como Sheldon no es un tarado sino “solo autista”, tampoco es inteligente sino “solo autista”. No puede ser nada que no esté definido por el espectro y eso es absurdo.

Hasta Abed Nadir, uno de mis personajes favoritos de una de mis series favoritas, es culpable de esto. Abed no es inteligente, “solo tiene Asperger's”. No está obsesionado con la cultura pop, “solo tiene Asperger's”. No está aprendiendo a relacionarse con sus compañeros, “está sobreponiéndose al Asperger's”. Es absurdo. Imagínate un personaje con depresión y que todo su comportamiento fuese explicado con “es que está deprimido”, estaría siendo crucificado por unidimensional antes de que terminara la primera temporada.

Y esto es en los mejores casos, los que crean los escritores que se preocuparon por leer al menos un panfleto sobre Asperger's y autismo. En el peor de los casos tenemos la figura retórica más fastidiosa de la televisión: el douchebag asexual. Como Sherlock y Sheldon. A lo mejor Hollywood cree que nadie cuyo nombre empiece por s, h, y e, puede tener interés en el sexo.

En un mundo hipersexualizado la representación asexual es necesaria, pero es básicamente un insulto cuando en cada serie es básicamente un sinónimo de “persona rara y antipática con la que jamás querrías hablar”. Es casi como una insinuación de la supuesta asexualidad no se debe del todo a que no quieran tener sexo sino a que nadie estaría dispuesto a tolerarlos lo suficiente como para llegar a acostarse con ellos.

Muy lejos de estos personajes horrendos, está Sonya Cross (Diane Kruger), protagonista de The Bridge (2013-2014). Primero, es raro ver a una mujer autista representada en televisión, pareciera otra de esas cosas que el mundo ha decidido que solo tienen los hombres. Como derechos sobre sus cuerpos y la posibilidad de ganar sueldos más altos. Segundo, Sonya es mucho más que un diagnóstico.

Sonya es una detective y cuando la serie empieza sabes que hay algo fuera de lo común en ella, pero no sabes exactamente qué. No tiene un cartel que dice “Hola, tengo Asperger's así que voy a ser antipática”. Lentamente a lo largo de la serie vemos cómo va a develando ciertas características, como parte de su personalidad total, que nos dejan ver que está dentro del espectro. Al mismo tiempo, vemos cómo las personas a su alrededor están tan confundidas como los que la vemos a través de una pantalla. Su nuevo compañero mexicano no sabe si le parece extraña solo “porque es gringa” o si sucede algo más.


Tal vez porque los escritores de The Bridge tenían a Alex Plank, conocido defensor de la comunidad autista, como ayudante y consultor durante la producción. Lo cual asumo que es porque tienen al menos 2 gramos más de integridad que cualquier persona relacionada con la creación de The Big Bang Theory.