Este podría ser el final de la moda en la Casa Blanca - The Amaranta
Los diseñadores no quieren vestir a la próxima Primera Dama.

Oh Melania, desde el statement del pussy bow, la moda ha tenido problemas tratando de lidiar contigo. Los sentimientos encontrados y los difusos planes de acción sobre los resultados de las elecciones tienen a todo el mundo haciendo un esfuerzo para entender la nueva realidad de Estados Unidos.

Aunque es válido pensar que Melania es la más inocente del clan Trump, en el momento en el que su esposo decidió lanzarse a presidente perdió toda su individualidad y recibió el título de “la esposa de Donald Trump”. Ahora, que ya no es un candidato sino el próximo presidente de Estados Unidos, el cargo de Melania se limita a ser la Primera Dama; no diseñadora, empresaria, ni modelo. Y no es culpa de los medios o estereotipos, la misma Melania Trump estuvo a bordo del cambio cuando sacó del aire su pagina web “melaniatrump.com” y redireccionó su dominio al website oficial de Donald Trump, desapareciendo de la plataforma tanto su línea de ropa como la de accesorios y cuidado.

La industria de la moda no es la única que tiene problemas aceptando a la próxima Primera Dama. Según una encuesta realizada por Washington Post y ABC News, Melania es la esposa “menos querida” desde Hilary Clinton en 1996. Y los protagonistas en el mundo de la moda fueron los primeros en vociferar su desacuerdo una vez se conoció que la eslovena ocuparía el puesto de First Lady

Todo comenzó con un post en Facebook de la revista Gayletter, que amenazaba a todos los diseñadores que quisieran trabajar con Melania Trump.

Por más de que no es la primera vez que la familia Trump ha experimentado este escenario, las compañías del ahora electo presidente, sus hoteles y hasta la marca de accesorios y ropa de Ivanka Trump han enfrentado boycotts durante toda la campaña electoral. Si Melania Trump no hubiese dejado de lado su marca, lo más probable es que estuviese pasando por lo mismo en estos momentos; en cambio, los diseñadores están discutiendo sobre entrar o no su closet.

La misma Coco Chanel impulsó la moda de vestir a personalidades con sus piezas, y hoy en día se ha convertido en un método común para las marcas reconocidas, desde Versace hasta Louis Vuitton, ya sea para referirse a sus posiciones políticas o atraer la atención del público a sus colecciones. Pero esta vez, fue Sophie Theallet, una diseñadora que ha vestido en muchas ocasiones a Michelle Obama durante los últimos ocho años, la que se manifestó en contra de vestir a Melania e invitó a sus colegas a seguir sus pasos.

Durante la campaña electoral, Hillary contó con el respaldo de Vera Wang, Jason Wu, Marc Jacobs, Joseph Altuzarra, Thakoon, Donna Karan, Calvin Klein, Diane von Furstenberg, Prabal Gurung, Michael Kors y Georgina Chapman; incluso varios diseñadores recaudaron fondos con franelas de apoyo a Clinton para patrocinar la campaña presidencial. Pero aunque todos mostraron su incomodidad con los resultados del 8 de noviembre, aún no han dicho si se unirán a la decisión de Sophie Theallet.

Según las predicciones de Carolina Herrera, todo el mundo estará vistiendo a Melania, porque “ella representará a Estados Unidos”, aún cuando Herrera no mencionó si ella sería una de las colaboradoras.

Mientras tanto, Marcus Wainwright de Rag & Bone cuestionó la dualidad de no vestir a la próxima Primera Dama. Para él, sería “hipocresía” no ponerse del lado de los Trump:

“Si decimos que somos inclusivos y queremos hacer que las industrias estadounidenses sean mejores, entonces tendremos que poner ese deseo por encima de nuestras creencias personales y políticas” declaró en una entrevista con The New York Times.

Pero fue Tommy Hilfiger el que causó conmoción cuando salió en defensa de Melania Trump. Según su posición, la moda no debería mezclarse con la política; “cualquier diseñador debería sentirse orgulloso de vestir a la Primera Dama”. Así que, después de recalcar lo hermosas e inteligentes que eran Ivanka y Melania, confirmó que sin duda vestirá a la familia.

El internet se ha mostrado un poco más comprensivo a la postura de Jeremy Scott, director creativo de Moschino, cuando le dijo a Vanity Fair que le daría el beneficio de la duda a Melania.

A raíz de todo esto, Vanessa Friedman, editora de la sección de moda de The New York Times, relacionó la victoria de Trump con el fin del vínculo entre el poder y la moda. Y aunque no sabemos qué tan cierta es esta afirmación, al final del día Melania puede comprar cualquier pieza que se acomode a su presupuesto (que podemos imaginar, no es ajustado) y vestir de cualquier diseñador que quiera, aun cuando no se alinea con sus ideales.