No es un "quién" primero que nada.

Entonces en 2016 se materializó la pesadilla de cualquier bacilofóbico.

Imagínense ver el mundo como un comercial de Oral-B en el que todo está lleno de gusanitos verdes justo antes de que el cepillo de dientes haga de las suyas.

Existen personas que sienten que todo a su alrededor está contaminado por estos gusanitos estilo larva, que aunque el ojo no los percibe están allí, amenazando la salud de toda la humanidad.

Todos conocemos a un bacilofóbico de mayor o menor gravedad. En este paquete se incluye a tu amiga loca que carga con un desinfectante de manos (o 7) en la cartera y que espera a que alguien más quiera entrar al baño público para no tener que tocar la manilla.

El punto es, que desde el año pasado, los que le tienen fobias a las bacterias y bueno, el resto de la población venezolana pensante, vive en pánico sabiendo que hay suelta una enfermedad de alto riesgo contagioso que tiene un fin mortal, la difteria.

¿Quién es difteria?

No, difteria no es un “quién” es un “qué”.

Aunque suene al nombre de una banda maracucha matona que solo roba a los que escuchan bachata con los vidrios abajo en cola, la difteria es una enfermedad seria que hizo su comeback en 2016, luego de haber sido erradicada hace 24 años.

En 1992, se pasó de 3 casos de difteria entre 100.000 habitantes a 0 infectados, declarando que para el siguiente año, no existía ninguna persona afectada por la enfermedad.

Esto se pudo lograr por un espectacular esfuerzo en vacunar a todas aquellas personas de alto riesgo (niños, personas mayores de 60 años y mujeres embarazadas) además de proveer la vacuna de manera gratuita al resto de la población.

Pero como dije antes, en 2016 hizo su regreso y la gente le tiene tanto pánico como a la moda de los 90’s.

¿Pero por qué volvió?

caraota digital

Bueno si vives en Venezuela, es casi tan obvio decirte que el 2 viene después del 1 como resaltar que la lucha por conseguir medicinas en este país parece una escena de The Walkind Dead.

Si no vives en Venezuela, entonces te sirvo de desayuno que aunque aquí se haga cola literalmente para comprar todo, no existe tal cosa como hacer cola para comprar medicinas, porque los anaqueles de las farmacias están vacíos.

Organismos no gubernamentales han declarado a Venezuela en crisis humanitaria por falta de insumos para atender a enfermos de todo tipo.

Como podrán comprender, cuando personas con hipertensión sufren de ACVs por no conseguir medicinas o cuando niños con cáncer no pueden recibir su tratamiento de quimioterapia, la preocupación por vacunar a la población contra la difteria es casi nula, porque de nuevo, no existe la vacuna y en teoría “habían casos más graves que atender”.

Lo que sucedió fue que no se contuvo la expansión de los casos de difteria y por tanto, esta se propagó (como muchas otras enfermedades erradicadas) en una población sin métodos con los que protegerse.

Ah fino, ¿Y cómo nos dimos cuenta que esto estaba pasando?

El caso es curioso, porque contrario a lo que uno imagina que debe ser la propagación de una epidemia, sabes, noticiarios en furor, gente en caos, una ola de artículos al respecto y tu abuela explicándote cómo se cura eso sin tener que ir al médico, pareciera que en este país no estuviese pasando nada.

En 2016 se registraron los primeros casos de difteria desde el 92’. Unos 3 niños que vivían en el kilómetro 88 del estado Bolívar que murieron pocos días después de ser diagnosticados.

Esta información fue dada de manera extraoficial porque, ¡sorpresa! el gobierno de Venezuela no había emitido información al respecto.

Solo una vez han pronunciado cifras al respecto y estas no coinciden con varios informes que ha publicado Cuba (Sí, la Cuba opresora de Fidel, no la isla bonita de Havana de Camila Bello).

Desde la detección de estos primeros casos en Bolívar han habido 3 cambios de gestión en el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), lo que significa que 3 personas han pasado por el puesto, hasta que Luis Salerfi López Chejade quien asignado en mayo, fue el primero en proporcionar información al respecto.

Este boletín en cuestión que se montó en la página del ministerio (la cual llevaba 22 meses sin compartir ni un like en Facebook) no hacía alusión a la cantidad de muertes por difteria.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos nosotros?

Bueno, primero que nada vacunarse, o hacer el intento.

Un operativo de vacunación contra la difteria inició a principios de noviembre. El comunicado por el MPPS decía que se estaban trayendo 9 millones de vacunas para atender la situación.

Chévere, considerando que en Venezuela hay nada más y nada menos que 36 millones de personas.

Y aunque se calcula que la propagación de la difteria ha llegado a 17 estados, aquí está la nota que te ubica los centros de atención en 9 estados del país.

¿Cómo sé que no me estoy muriendo de difteria ahora?

Primero que nada, espero que no.

Segundo, te explico un poco como es la enfermedad para que prevengas.

La transmisión digamos que es tan fácil como aprenderse la canción de Cumpleaños Feliz (muy fácil). Con tan solo un estornudo o contacto de salvia, digamos compartiendo un vaso o cayéndote a latas con alguien enfermo, es certero el contagio.

En cuanto a los síntomas existen 3 posibilidades:

1. Que se afecten la nariz y la garganta

En este caso hay muchísimo dolor de garganta, fiebre e inflamación en los ganglios de la garganta.

2. Que se manifieste en la piel

Se hacen lesiones dolorosas en la piel de pinta hinchada y enrojecida.

3. Que no presentes síntomas

Exacto.

Ya va. Si la cuestión es como una gripe y a veces no hay síntomas, ¿Qué la hace tan peligrosa?

La difteria hace que crezcan como unas membranas feas en las mucosas y es posible que estas cierren las vías respiratorias y mueras por asfixia. Aquí una foto desagradable al respecto:

Vzla Today

Por otro lado afecta las vías circulatorias y por tanto puede ser que comprometa órganos vitales como el corazón y los pulmones.

Ajá ¿Y ahora?

A vacunarse como puedas, a crear consciencia a los que tengas cerca y a exigir sin tomar esta situación como algo normal que se brinde a la población venezolana información y atención frente otra realidad fatal de este desastre que parece ser el parque de juegos de Lucifer.