Una carta abierta para Buzzfeed

Bye bye.
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No aguanto más. Llevo meses con esta inquietud y llegó el momento de expresarles lo que siento.

Al principio lo traté de ignorar; evitaba la noticias desfavorables, los comentarios negativos, las conversaciones incómodas. ¿Cómo no hacerlo? Estaba perdidamente enganchada a ustedes, o mejor dicho, lo que representaban.

Sí, había un límite de ridiculeces que podía soportar. Habían cosas que trataba de obviar. Videos sin sentido, o peor… aburridos. Titulares amarillistas, quizzes que sin importar la cantidad de veces que los tomaba, nunca lograban descifrar mi gusto de películas, la década en que nací, o la clase de hombre que me atraía. Ya no soportaba más ver el mismo contenido, replicado una y otra vez de manera predecible. “Niños prueban chocolate por primera vez”, “Adultos fuman marihuana por primera vez”, “Mujeres ven porno por la primera vez”... No podía más.

Pero lo hice, lo soporté. Ignoré todo lo malo mientras esperaba un video que me hiciera reír como los de antes. O una historia que me hiciera llorar. Algo.

Pasaron los meses, nada.

Fui inocente. Pensé: “Mira a Gaby y a Alisson, ¡Bien por ellas! Tienen un canal propio”. O “Es Brittany, ¡Aparece en el trailer de Gente-fied!” No vi más allá. Al igual que muchas personas, no supe hasta que el video de por qué Kenny renunció a su trabajo en Buzzfeed se volvió viral.

Kenny corroboró todo lo que venía sintiendo desde hace unos meses. Habló de como perdieron el interés por producir contenido bueno, porque Buzzfeed prefiere cantidad en vez de calidad. Habló de cómo su creatividad fue disminuyendo a medida que su tiempo fue robado por las horas incontables que pasaba en la oficina. Y peor, expresó que no estaba clara la razón por la que muchos de sus colegas no tenían los beneficios que tuvo él. Kenny, a diferencia de muchos, le permitieron trabajar en proyectos propios e independientes a la empresa, mientras a otros sí se lo prohibían.

Me rompió el corazón. Por eso no puedo quedar callada.

Después me empecé a dar cuenta (un poco tarde, admito) que mi sentimiento era compartido por muchas personas. Haters como yo alrededor del mundo demostraron su descontento hacia el medio de publicación popular. Incluso Diego Urdaneta, un escritor actual de la empresa, expresó en una entrevista en el blog para Animal Tropikal que “acá hay un ligero conflicto de intereses porque he escrito para ellos. De igual forma diré lo que quieren leer: putas listas y putos gatos de mierda.”

Harsh, but true. 

Renuncio, Buzzfeed. Ya no más entraré a tu página ni a leer noticias. Más nunca intentaré una receta de Tasty, ni mucho menos perderé el tiempo viendo tus videos en YouTube. Sí, es verdad, están en todas partes y no será tan fácil. Espero no tener que renunciar a las redes para zafarme de ustedes, realmente sueño con que su monopolio de contenido al menos valga de algo en el futuro. Ojalá puedan conseguir productores tan buenos como Brittany, Ally, Jenny, Kenny y las demás personas a quienes botaron o renunciaron este año. Ojalá, algún día me recuperen como fan.

Atentamente,
Mots