#AsíProtestoYo: Mamás

No todos los héroes llevan capa.
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Hace unos años, ser mamá era un reto; pero no porque tenías que aprender a rendir los pañales de tu hijo, ni porque era un desafío encontrar sustitutos de leche porque una persona externa quería cobrarte el triple de su precio, ni porque cada tosecita significaba una cacería por la ciudad en busca de medicamentos. Antes, ser mamá era un reto que podías sobrepasar sin tener que preocuparte por las raciones de comida o los pañales que tenías disponibles para tu bebé.

Ser mamá en Venezuela no es fácil, no solo porque la vida de alguien más depende de ti, sino porque la escasez, la inflación y la inseguridad que vive el país son factores que en un entorno normal, no deberían determinar la calidad de vida de tu hijo, pero en Venezuela lo hacen.

Sin embargo, aunque los tiempos han cambiado, las mamás siguen haciéndole tributo a la connotación heroica que tienen: siguen encontrando las llaves que se pierden en otra dimensión, siguen trabajando y cuidándonos al mismo tiempo y, por 43 días seguidos, han salido a la calle para exigir un mejor futuro para nosotras y sus colegas mamás que aún no han podido ver a sus hijos crecer en un país en el que el sueldo mínimo es más que suficiente para vivir.

Son las mamás, las que lloran cada perdida como si fuese suya y mantienen la cara en alto incluso en los momentos más difíciles, las que tienen los ovarios para convertir a Venezuela en el país que queremos. Porque como me confesó una de ellas entre risas, Venezuela tiene nombre de mujer. 

Iolande Narváez

Soy mamá de dos niñas, y aunque en la casa tenemos entradas económicas mayores al sueldo mínimo, igual nos vemos afectados por la situación; estamos prácticamente racionados. Como madre he tratado de “cuidar” a mis hijas para que no les falte nada, de cierta forma uno se pone un poco “egoísta” para garantizar que ellas no se vean afectadas por la situación, cuando en realidad ellas igual la viven solo que en vez de hacer caso omiso como yo, buscan una solución para ayudar.

En un preescolar en el que se supone deben darle dos comidas, muchas veces omiten días y varios niños no comen. Después de lo que me dijo mi hija abrí los ojos, fue una cachetada. Hay que actuar, ayudar con algo, pero ayudar. Así es como aprendí de mi hija de 4 años.

Quizás no todos los días pueda hacerlo, pero mirar al otro lado no es la solución.

Iliana Barreto

Yo siento que protesto de muchas maneras; lastimosamente la sensación que tengo es que no es suficiente, pero realmente no sé qué más hacer. Marcho, llevo 20 años haciéndolo intermitentemente, trato de combinar mis responsabilidades como mamá y como trabajadora con las marchas. Rezo mucho, confirmo y reenvío informaciones, hablo con la gente en la calle para que tomen conciencia y saber cómo piensan.

Creo que especialmente, como buena mamá gallina, lo que hago es tratar de cuidar a todo el que pueda. A mi familia, a los chamos guerreros que veo, los aconsejo, los encomiendo a Dios, les tapo la cara, los oriento, muchas veces los llevo a sus casas o los acerco a lugares donde estén más seguros después de las marchas. Ayudo con el bicarbonato, le tiendo una mano a los que están ahogados por el gas. También en mis planes está comenzar un curso de primeros auxilios. En conclusión, soy fiel a mi labor de madre para ayudar, de alguna manera, a todos los que pueda.

Zully Zambrano

Aunque me gustaría asistir a muchas más marchas de las que he podido asistir, siempre que voy llevo comida para los guerreros, colaboro económicamente con ellos y oro por su bienestar. Pero principalmente, he tratado de servir como mediadora para abrirle los ojos a la parte de mi familia que aún cree que el gobierno está bien. Comparto mis pensamientos y difundo la información que deberían estar pasando los canales venezolanos. 

Lilita Rodriguez

Te vas a reír de mí, pero yo no soy de las mamás que rezan y llevan comida, soy de las mamás que está ahí en medio de todas las bombas, en las primeras filas, luchando en el sitio de los hechos. A veces voy en moto, pero casi siempre trato de ir caminando por lo peligroso que es huir de las bombas con la moto. Llevo más de 15 años en esto y siempre estoy protestando, cada vez que puedo saco la bandera en la moto y trato de asistir a todas las marchas. Soy una mamá guerrera jajaja.

Llenando Corazones - Mariemilia Chapellin y Costanza Procaccio

No somos mamás, ¡aún no! Pero hemos recibido un apoyo inmenso de parte de las mamás, muchas nos colaboran y ayudan; cuando hemos organizado jornadas y puntos de recolección nos donan y traen a sus hijas para que nos ayuden a repartir todo. Además de que nuestras propias mamás también nos tienden una mano y respaldan totalmente el proyecto. Cuando comenzamos esto, hace un mes, jamás nos hubiéramos imaginado que tantas personas nos ayudarían. Nada hubiese sido posible sin las mamás. ¡Hemos repartido hasta 150 platos de comida en un día!

María Luisa, Rosella y María Alejandra

“A cada marcha voy acompañada por amigas y familia, salimos caminando desde nuestro sector, 3 o 6 kms, o más, no nos importa. Es un grupo que se robustece en cada marcha. Nos apoyamos, nos asistimos y nos agradecemos poder estar unidos. Somos una imagen del país que queremos: esperanzado, valiente, alegre, rompiendo metas día a día. Y cada vez podemos caminar más y mejor hasta lograr lo que queremos: LIBERTAD” -María Luisa

“Puedo decir que se siente una energía enorme en las marchas, salimos siempre con optimismo, se respira el amor que le tenemos a Venezuela, se siente solidaridad entre todos los participantes, es como si todos nos conociéramos porque en realidad nos ‘reconocemos’ en uno al otro” -Rosella

"Podría agregar que cada una de nosotras ha roto muchos paradigmas para ir a las marchas, porque siempre nos hemos visto como profesionales o de otra manera; pero con cada día que pasa nos sentimos orgullosas de estar allí” - María Alejandra.

Y así es como las mamás venezolanas aportan su granito de arena y nos demuestran que, si hay alguien que puede sacar a Venezuela adelante, son ellas.

#AsíProtestanLasMamás

Ahora cuéntanos, ¿cómo protestas tú?