Amenaza a muerte por una broma, seriously?

¿A quién se le puede ocurrir que va a perder su trabajo por “írsele de las manos” un chiste y además ser amenazado de muerte? Lamentablemente este ha sido el caso de la humorista Kathy Griffin, ya que al presidente Donald Trump no le hizo la más mínima gracia que publicara una foto de ella sosteniendo la cabeza ensangrentada del mandatario.

"Kathy Griffin debería avergonzarse de sí misma. Mis hijos, especialmente el de 11 años, Barron, están pasando momentos difíciles por esto. ¡Enferma!", escribió Trump a través de un tweet.

Lo que Griffin no justifica es que por su foto sangrienta (al mejor estilo de Game of Thrones) iba a recibir amenazas de muerte y ataques por internet: "Esto es Estados Unidos y no deberías tener que morir por esto. Las amenazas de muerte que recibo son constantes, detalladas, serias y específicas", expresó. "Hoy soy yo, pero mañana podrías ser tú".

Un poco excesivo para alguien que incluso pidió disculpas y reconoció que “cometió un terrible error” y que incluso fue despedida como presentadora del programa de año nuevo de CNN y que además le han cancelado varios shows.

De acuerdo con un artículo del diario El Mundo, la comediante dijo entre lágrimas: “No creo que tenga una carrera después de esto. Voy a ser honesta, me dejó en la quiebra." Además, Griffin aseguró que: "El presidente en ejercicio de Estados Unidos, sus hijos mayores y la Primera Dama están personalmente tratando de arruinar mi vida para siempre.”

El montaje trataba de hacer una parodia sobre las críticas de Trump a la periodista Megyn Kelly, pues el jefe de Estado dijo sobre ésta, tras moderar un debate electoral, que tenía "sangre saliendo de sus ojos, sangre saliendo de todos lados".

Sin embargo, la humorista no está sola ya que según el portal de noticias People Jerry Seinfeld salió en defensa de ella, pues no entiende la polémica del asunto: “Yes, it was another bad joke. Every comedian tells bad jokes,” luego aseguró que: “We all do it. That’s how we find the good jokes. So someone told a bad joke, so what, I don’t understand the big deal.”

Desde que Trump figurara como candidato para las elecciones presidenciales de Estados Unidos y más tarde fuera electo presidente en noviembre de 2016, ha ganado un gran número de opositores entre ellos actores, periodistas y humoristas.

Al parecer no les enseñaron a los seguidores de Trump que “nadie es monedita de oro para gustarle a todo el mundo”, ni siquiera el presidente de los Estados Unidos, y es parte de la libertad de expresión compartir opiniones y el humor es una vía de expresión de éstas, aunque causen disgusto.