La historia y evolución de los uniformes femeninos en las Olimpiadas - The Amaranta
El smokey eye y los brillos no siempre estuvieron presentes en los Juegos.

Toda la locura rodeando los Juegos Olímpicos en Río 2016 nos tiene preguntándonos: ¿Las olimpiadas siempre han sido así? 120 años de vigencia (solo tomando en cuenta la era moderna) significaron muchos cambios sociales que al final del día se reflejaron en los uniformes de los participantes, y revolucionaron la percepción del mundo sobre el deporte femenino.

En 8 fotos (y un poco más) te resumimos los cambios más relevantes de la evolución olímpica, desde los peinados hasta los vestuarios que llevaron a este histórico momento de brillos, colores intensos y spandex. 

1896 -1908

Las mujeres no fueron incluidas en los juegos sino hasta 1900, y solo podían participar en deportes como tenis, croquet y golf, que eran conocidas actividades para mujeres de clase alta que no requerían “mucho esfuerzo” y no ponían en duda su "feminidad". 

La regla principal (impuesta en los juegos de 1908 en Londres) era cubrir el cuerpo de las participantes tanto como fuese posible. Largos vestidos abotonados y mangas largas con un tacón bajo eran la opción segura. De lo contrario, las atletas podían ser automáticamente descalificadas. 

1912

Ese año la controversia reina en la edición de Estocolmo. En una muestra del show las gimnastas vistieron faldas cortas hasta la rodilla y fueron catalogadas por “vulgares”. También, al incluir la natación y buceo para atletas, se desataron discusiones sobre los traje de baños sin mangas y hasta el muslo.

Podríamos pensar que en toda la problemática EEUU se consideraba más liberal a pesar de la fecha, pero resulta ser que los americanos eran todo lo contrario. Prohibieron que todas las nadadoras femeninas participaran en esa edición porque consideraban los uniformes “inmorales”. 

Primera Guerra Mundial

Los tiempos duros derrumbaron las barreras de la feminidad antes de la practicidad. Con la forzosa entrada de las mujeres al trabajo para asumir los puestos de sus esposos, pioneras como Coco Chanel priorizaron los atuendos que le dieran libertad a las mujeres de movilizarse y poner a un lado el corsé. 

Las atletas lucharon por borrar las líneas exclusivas de las olimpiadas y las actitudes negativas. La ropa deportiva creó un gran cambio en la sociedad con telas de punto elástico, y la actividad física se puso de moda. Las mujeres abandonaron los ideales, participaron en las mismas actividades que los hombres y se atrevieron a lucir cabellos cortos inspirados en el look masculino. 

1920 - 1968

Los escotes, las faldas y mangas cortas fueron vestimentas completamente normales en las participantes de los Juegos. Los traje de baños eran más ágiles y la practicidad y comodidad le permitieron a las atletas alcanzar su mayor rendimiento. En 1922 se creó la Fédération Sportive Feminine International (FSFI), que presionó a la sociedad para que se tome en serio el deporte femenino. 

En 1932 la Gran Depresión no permitó que todos los países pudieran viajar a los Juegos. Los uniformes eran totalmente aceptados como vestuario fuera del campo y se convirtieron en un símbolo de patriotismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial los trajes de las mujeres eran similares a los de los hombres. Se introducieron nuevas telas y materiales para mejorar la elasticidad y las marcas como Puma y Adidas promocionaron sus productos con los atletas olímpicos. 

1972 - 1996

Los leotardos (bodysuits) personalizados hicieron su gran aparición en los juegos de 1972. Antes de este año las vestimentas tendían a ser de colores básicos y sin mayor arreglo. Larisa Latynina fue la pionera cuando en 1964 utilizó un body rojo brillante con el emblema de su país en el frente, pero no se popularizaron sino hasta las olimpiadas del ‘72.

Las siluetas de los trajes no dejan mucho a la imaginación, ya que perfilaron el cuerpo de las atletas. Las marcas se interesaron aún más en patrocinar las olimpiadas y los atletas vistieron uniformes fuera del campo para identificarse, con trajes parecidos para los dos géneros de cada país. 

2000 - 2012

Los diseñadores agregaron mejoras que favorecen el desempeño de los participantes. 

Se crearon los “swiftsuit”, una fábrica ideal para deportistas porque facilita el movimiento, y aunque no deja ver mucha piel, es ajustado (una pesadilla para los creadores de los Juegos en 1896). 

El high-tech incrementa en cada olimpiada y los brillos, logos o símbolos patrióticos se estampan en el vestuario.

 

2016

Christian Louboutin para Cuba

Christian Louboutin para Cuba

El año de los brillos. Es común vestir los colores de la bandera en el vestuario y uñas. Por más de que las fábricas y la tecnología siguen teniendo un papel importante, cada vez el uniforme de las atletas se asemeja más a los vestuarios de espectáculos. Cada participante personaliza con colores fuertes y brillos los leotardos, hasta el punto de que los trajes de patinaje sobre hielo y los de gimnasia están fuertemente vinculados. Grandes diseñadores se encargan de vestir, no solo para las presentaciones, sino para la inauguración y clausura a los deportistas. Como es el caso de Christian Louboutin y los representantes de Cuba. 

Alexa Moreno durante su participación en las eliminatorias de Gimnasia artística en los Juegos Olímpicos de Río 2016. EMMANUEL DUNAND AFP

Alexa Moreno en las eliminatorias de Gimnasia artística en los Juegos Olímpicos 2016. Emmanuel Dunand