La realidad de enfrentarte a tu extraño parecido con los villanos de tu infancia - The Amaranta
La Carla de 5 años estaría molesta conmigo

Hace unos doce años, mi rutina de fin de semana consistía en lo siguiente: despertarme de golpe a las 6 de la mañana e ir corriendo al cuarto de mis papas para despertarlos. ¿Acaso moría de hambre?, ¿había tenido una pesadilla? No. Era momento de cumplir su deber sagrado como papás míos: ponerme una película de Disney en el VHS.

Cuando era feliz y no tenía que mandar correos a primera hora de la mañana.

Me fascinaba ver a niños convertirse en héroes, enfrentar obstáculos y rescatar a la pobre víctima del villano. Porque ese era otro asunto. Crecía un odio cómplice con el protagonista hacia el cruel villano de la historia. Y literal podría dedicarse a cualquier cosa, podía ser un pastelero, un hombre que hace zapatos Louboutin, o incluso alguien que hacía ensayos gratis para clases, pero si contaba con la rivalidad del protagonista, BAM, estaba jod*do.

Los más famosos fueron una hechicera que quería ser bella para siempre, un pulpo femenino que solo quería vengarse del rey de mar, un respetado visir de las tierras orientales que pensaba que el sultán era un mediocre retrasado, y una fanática de la moda que quería un abrigo de dálmatas. Tenían deseos como cualquiera solo que aplicar la propuesta maquiavélica de “el fin justifica los medios” no les salió bien.

O así lo veo ahora. Doce años después de haberlos odiado tanto. Ahora los entiendo. Con 21 años comprendo lo que sufrieron los villanos. Los héroes tuvieron su final feliz, pero a cuesta de una niña sirena que estaba enamorada de un obvio fuckboy, un ladrón mentiroso que quería empatarse con la princesa y una niña linda que parecía retrasada y confió en siete enanos random del bosque.

Excepto por la pareja que se quedó con más de cien perritos. A ellos los justifico hasta la muerte. Pero de resto, me pongo ahora del lado de lo villanos.

Porque qué fastidio tener que lidiar con ese tipo de gente. Ya a mi edad (sueno como de 90 diciendo esto) la vida nos ha puesto el pie para irnos con la cara al piso unas cuantas veces. Las suficientes para sentirte identificada con los villanos.

Pero no solo de Disney.

En mi caso, me siento la versión reencarnada de Vicky. ¿Se acuerdan? La niñera de Timmy en Los Padrinos Mágicos que se comía toda la comida, amaba ver televisión y odiaba lidiar con niños fastidiosos que llenan el mundo de cucarachas y lo convierten en una versión comiquita del mundo de los simios gracias a un cupcake. Ugh. Pobre Vicky.

La verdad es que esos personajes fueron creados para enseñarles una lección a los niños y ofrecernos un hombro comprensivo cuando llegamos a la horrible adultez. Donde la venganza, regañar a un niño que hace estupideces y tener una nueva prenda de ropa (pero no de perritos, dude) puede ser la cura perfecta.

Porque los villanos y nosotros vivimos en el mundo real y coye, hay que echarle pichón acá.

Vicky and Cruella, I feel ya'.