Momentos en los que sufres de paranoia una vez que sales de Venezuela - The Amaranta
Sacar tu iPhone, ¡¿en el Metro?!

Poner un pie fuera de Venezuela es darte cuenta de todo lo mal acostumbrado que estabas a subsistir, y vivir momentos que fuera de las fronteras de la tierra de Servando y Florentino, en realidad no son nada normales y te hacen sentir como un sudaca más:

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1. Cuando huyes de las motos

Unirse al mundo en el que las motos son solo medios de transporte y no vehículos que llevan personas totalmente dispuestas a matarte, es desconcertante.

El ruido de una moto solo significa que viene alguien en una moto, no que tienes que ponerte el celular en los ovarios como estabas a punto de hacer.

2. Cuando no sabes qué ordenar

Ir a un restaurante en Caracas conlleva a dos momentos terribles: el primero es cuando piensas en que estás gastándote dos sueldos mínimos en una hamburguesa con refresco y sin contar las papas. El segundo es cuando ves las 15 páginas del menú y te preguntas cuáles son los únicos 4 platos disponibles gracias a la escasez.

Una vez que sales el pánico es otro, tienes un menú de dos páginas en el que seguramente todo está disponible y eres como una rata en un laberinto tratando de elegir entre todos los quesos.

3. Cuando escondes el celular en la calle

El estado de “rata de laboratorio confundida” no se acaba una vez que comes.

Si sales a la calle celular en mano siguiendo instrucciones de Google Maps, de repente te sientes híper venezolana y te dices “¿qué carajo haces con el celular en la mano?”, entonces te lo guardas bajo alguna de tus capas de ropa, y luego te das cuenta que eso fue estúpido porque no sabes dónde queda nada y tienes que seguir el mapa. Automáticamente sientes que tu coeficiente intelectual llega al inframundo y tu autoestima desaparece.

4. Cuando los carros te dan paso

Tipo que así no haya un semáforo los carros se detienen para que pases y nadie te grita “¡¿estás asegurada, pajua?!” mientras te toca corneta.

En las intersecciones y pasos peatonales, los carros se detienen y cuando ven tu expresión de confusión mezclada con temor ante el mundo, te hacen gesto de que pases y esperan pacientemente a que llegues al otro lado.

5. Cuando puedes planificar

Los seres humanos que viven en sociedades que los tratan como tal, pueden decidir qué hacer con el tiempo que tienen porque no dependen de que llegue el agua, o se vaya la luz, o que haya una lacrimógena en el metro. En Venezuela, tu tiempo es otra de las cosas que pueden robarte incluso sin salir de tu casa.

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Consideraciones criollas que deberías tomar en cuenta antes de dejar algo a última hora

Hacer la transición a un sitio donde eres dueño y señor de lo que haces con tu vida, es raro. Puedes acceder a compromisos hasta con una semana de anticipación, pero tu cerebro intenta inútilmente pensar en los posibles obstáculos solo para terminar en un syntax error que te deja unos 3 segundos sin saber qué decir, antes de finalmente poder decir que sí.