¡Qué bueno y qué malo es tener un horario de la tarde! - The Amaranta
Porque hay que probar los dos

A mis escasos 21 años y justo en la mitad de mi carrera, he aprendido muchísimas cosas que solo se pueden obtener dentro de un campus universitario; desde la creatividad de los estudiantes en los graffitis de los baños, hasta cómo buscar un libro en una biblioteca. Al ser un espacio gigantesco con muchísimas personas, en las universidades se aprende, se conoce, se disfruta y hasta sentimos “identificación” cuando decimos “estudio en tal universidad”.

Con tres años movilizándome todos los días al otro lado de la ciudad para recibir clases, me conozco de arriba a abajo el campus, tengo un grupo de amigos, el señor del café sabe cómo me lo tomo y ya no paso tanto tiempo procrastinando en la feria en vez de entrar a clases.

A pesar de sentirme empapada en la vida universitaria y en lo que me brinda el campus, este semestre ha sido bastante distinto. Hace unos meses, me encontraba trabajando en una emisora de radio en el programa de la mañana; o sea, de 6:00a.m. a 10:00a.m. Por lo tanto, como tenía que empezar la universidad y no quería dejar de trabajar, me vi obligada a probar algo que nunca había hecho; meter un horario de la tarde.

Ya con dos meses de clase y sin trabajo matutino, mi experiencia en la universidad ha sido completamente distinta a los semestres anteriores; y como todo en esta vida tiene sus lados positivos y negativos voy a hablarles un poco de cómo funciona la cuestión.

Positivos:

No conoces a nadie

Te estás obligando a hacer amigos nuevos; eso siempre es bueno.

Tienes toda la mañana libre

Puedes dormir, hacer ejercicio, si rumbeas no tienes que madrugar, puedes estudiar para lo que tienes en la tarde, trabajar con la mente fresh; pero solo se logra si de verdad evitas el botón de snooze porque sabes que tú eres la única presión para que te pares de la cama.

Almuerzas en la universidad

No hay nada que le pueda ganar a la comida recién hecha de tu casa; así que cero punto positivo.

Hay menos gente

Siempre hay puesto de estacionamiento y la mayoría de los estudiantes son mayores (y bellos).

Vives en Venezuela

Y como los repuestos de carros cuestan 42910382 millones de salarios, hay menos rodando en la calle, por ende, al no ser hora pico, llegas en tres canciones a la universidad.

No te tienes que parar cuando es de noche

Da muchísima flojera ir en vía a la universidad escuchando el Himno Nacional porque sales a las 6:00a.m.

Negativos

No conoces a nadie

Seguramente tienes todos los semestres anteriores con las mismas personas y ellos no cambian su horario por el de la tarde ni que les acorten las horas a la mitad. Por lo tanto, te toca hacer amigos nuevos.

Tienes toda la mañana libre

Y si no te organizas terminarás parándote a las 11:00a.m. y sintiéndote como una marmota luego de dos semanas de clase.

Almuerzas en la universidad

De verdad que es un infierno llevar comida a cualquier lado; usar los microondas es sinónimo de enfermedad, la comida no llega tan bonita como salió de tu casa, y es un fastidio eterno andar con una lonchera para todos lados. O sino, aplicas la de gastar en comida y eres completamente pobre al final de la semana.

Hay menos gente

Y te hacen falta tus amigos cuando tienes un hueco entre clase y clase y la universidad está vacía.

Vives en Venezuela

Y pensar que te puedes quedar accidentado en una autopista a las 7 de la noche da terror.

No te tienes que parar cuando es de noche

Pero cuando terminas parándote a las 10:00a.m. te sientes más marmota que el propio Hermann Escarrá.

Como el mundo entero empieza a partir de las 7 de la mañana, si no estás cumpliendo con un trabajo matutino, definitivamente es mucho más práctico cumplir con un horario mañanero porque sales de tus obligaciones en la primera parte del día. Ojo, si eres un flojo como yo. Pero sino, siempre está el que tiene más disciplina que un USNAVY y puede cumplir religiosamente con sus actividades en las mañanas y estudios en las tardes. En cambio, el resto terminamos durmiendo 12 horas al día y dejando todo a última hora como siempre.