‘Te robaron porque eres mujer’

Como es costumbre de esta ciudad, en cualquier espacio donde se tenga que esperar o hacer cola para recibir un servicio o producto, siempre suele surgir la conversación entre los civiles relacionada con los altos precios, la inseguridad, o la gestión de nuestro gobierno.

Entre chismes de señora cafetalera y mentadas de madre al cielo, los venezolanos pasamos gran parte de nuestro tiempo de espera en espacios públicos, compartiendo y comparando nuestras miserias del día a día y así desahogar con la señora detrás de ti en la cola del mercado, todos tus problemas personales a pesar de que ni siquiera se sepan sus nombres. 

Se llama hacer catarsis de toda esta situación, y como buena venezolana, me encontraba hace dos semanas en la sala de espera de un consultorio, echando chismes con los demás pacientes sobre anécdotas de inseguridad.

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Entre cuento y cuento, lancé una anécdota cotidiana caraqueña, donde a una amiga, dos sujetos en moto le tocaron el vidrio del carro con una pistola, le pidieron su celular, ella lo buscó en su cartera y se terminaron llevando el bolso entero. Todo esto en un plazo de veinte segundos, en la avenida principal de La Trinidad.

Todos los que estaban en el consultorio compartieron mi indignación hacia el cuento, hasta que un señor de escasos 50 años me interrumpió diciéndome:

Al instante puse mi buena cara de shock, buscando empatía con demás indignados en el consultorio, pero nada. Todos estaban de acuerdo con ese comentario. A lo que inmediatamente respondí en mi cabeza:

Fue lo que contestó un joven cuando le contaron que una chama estaba llegando a su casa del trabajo, la intentaron robar y la terminaron violando.

Fue lo que respondió un señor al cuento que estaba echando una mujer, donde en el metro le jalaron la cartera.

Esta miserable situación de vida que llamamos Venezuela nos ha destrozado tanto en veinte años de socialismo, que el simple hecho de caminar por la calle a cualquier hora es un riesgo. SEAS HOMBRE O SEAS MUJER.

Lo que definitivamente no hemos logrado entender es que todos, sin excepción, somos víctimas de una delincuencia absurda ya que, sin importar que tengas un par de tetas o no, si vas caminando con el celular en la mano por la calle probablemente te lo vayan a robar.

Es lo que deben estar pensando todos en este momento, lo que podría ser verdad hablando de fuerza y contextura; pero en un país como este, donde te toca tener tres trabajos para sobrevivir, nosotras mujeres no podemos quedarnos encerradas en casa a cuenta de que los choros en las calles pueden «knockearte» de un solo c*ñazo.

¿Que es un riesgo siempre? Pues claro, pero no podemos quitarle peso a una violación en este país, solo porque la niña caminaba sola por la calle en la ciudad más insegura del mundo. 

Así que vuelvo con usted, señor con panza de 50 años que probablemente agradece no ser mujer, si a mi amiga le robaron la cartera, fue porque un grupo de narcotraficantes hace veinte años decidió robarse todas las reservas del país petrolero más rico del mundo; no porque decidió manejar con un bolso en el asiento del copiloto.  

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