Pero tampoco caben en los vagones

¿De qué se trata? 

Si crees que el metro parece una lata de sardinas en hora pico, no has visto nada. Si fueses medium sabrías que hay tantas ánimas en pena que podríamos fundar un pequeño país y tener el doble de población -ancestral- que India. Además, no estamos hablando de fantasmas comunes y corrientes, son todos productos de incontables rituales satánicos, masónicos, y santeros que se han practicado en los túneles a lo largo de las décadas.

¿Qué tan demente es?

5.6/10 dos de esos puntos son extras por el hecho de que las personas quieran hacer pasar todo esto por una teoría conspirativa en vez de una simple historia de terror.

Las “pruebas”

Todas estas historias salen de narraciones de supuestos trabajadores del metro, todos en una sospechosa condición de anonimato. Además en vez de atribuir todo esto a parte del folklore venezolano que nos trajo La Llorona, todos estos fantasmas tienen una historia elaborada y real que contó “el primo de la odontóloga que atiende a la vecina, y él nunca miente”. Seems legit.

Los rituales súper verdaderos de los que no hay pruebas

Desde que empecé a escribir Té Con Reptilianos, mis búsquedas de Google se han vuelto cada vez más preocupantes, pero nunca había pasado nada especialmente raro hasta que investigué esto. El día que empecé encontré un blog de los años 1500 (es decir, 2004) detallando una historia mal redactada sobre cómo la historia del metro de Caracas está plagada de hallazgos relacionados a santería y satanismo.

Lo que se quedó en mi memoria es el recuento de una supuesta fuente anónima que habla de cómo los trabajadores frecuentemente deben limpiar grafitis satánicos. Incluso hablaban de tener que reforzar al personal que se encarga de cerrar el metro todas las noches porque más de una vez se han encontrado bandas a punto de empezar sus rituales.

En algún momento entre esa búsqueda y el día que me senté a escribir, la página salió del aire. El blog post como tal, no existe, y la página ahora solo da una advertencia de que un virus está entrando a tu computadora.

De cualquier modo, de esa teoría se desprenden varios fantasmas. Como uno en Petare que da alaridos ensordecedores y solo es visto a través de monitores, el duende/niño que deambula en La Rinconada, el mecánico fantasma de Capitolio, y el pasajero que aparece y desaparece caminando en las vías de Los Dos Caminos.

Los suicidas que quedan vagando

La historia que más se repite de fuente en fuente es la de la novia de Colegio de Ingenieros. Hace años una novia a punto de casarse fue dejada en altar. En su duelo fue al metro y se lanzó por el riel. Las estadísticas de arrollamiento (como se le llama a los suicidios) no ayudan a confirmar si alguien alguna vez murió en esas circunstancias. Pero la novia nunca se fue de Colegio de Ingenieros y el personal nocturno la ve frecuentemente.

Como ella, hay un fantasma en Petare. Supuestamente murió en circunstancias aún menos comprobables que la novia abandonada pero también por lanzarse al metro. Este fantasma también agobia al personal de la estación.

Según los trabajadores anónimos, que no suenan para nada como escritores aburridos que inventaron todo esto, los fantasmas aparecen porque al cometer suicidio las almas quedan en pena, y si encima de eso lo hacen en el metro, luego no saben cómo salir.