DIY significa Deja-eso-asÍ-Ya

Los regalos hechos a mano son adorables cuando un infante hediondo a viruta de creyón, sudor de fútbol y manos chiclosas con rastros naranjas de Doritos; entrega a su madre una escultura semi húmeda arcilla de la copa del mundial de la FIFA porque ignorante a los gustos de su progenitora, piensa que ella tanto como él, disfruta de un buen Argentina vs. Brasil.  

La madre, entusiasta de la cocina e ignorante a cualquier deporte, toma en sus manos el endeble premio y con lágrimas en los ojos le da un beso al niño en la frente y luego lo exhibe en la sala de la casa justo en frente del cuadro con más valor. 

Porque sí, en ese momento, el arte más prestigioso del mundo es el cucurucho mal pintado con excusa de copa. Y es que a pesar de no saber la diferencia entre una tarjeta verde, roja o azul, la intención de su hijo es lo que cuenta, el tiempo que dedicó y las ansias de que su mamá viera el detalle.

Los padres cuelgan dibujos en neveras, las tías mandan a hacer carteras con retratos cuasi Picasso de ellas y los hermanos mayores desfilan las llaves de sus carros con los llaveros hechos por los pequeños de la casa, porque “ay qué tierno”.

¿Cómo negar que es tierno?, cuando un bebé tiene hipo o un panda se rasca la espalda.

Sin embargo, los detalles hechos a mano siendo adultos y entregados a la persona a la cual se le profesar amor, ¿tiene el mismo efecto de expresión derretida y ojos llorosos?

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Con todo el sentido del mundo deberías entrar en pánico, porque antes de declarar amor con pega y tijera deberías considerar los siguientes factores:

  • ¿Tienes más de 18 años de edad?
  • ¿Tus habilidades en manualidades son equiparables a las de un niño zurdo y medio ciego de 6 años?
  • En una escala del 1 al me-van-a-terminar-por-cursi, ¿que tan meloso es tu regalo?
  • ¿Puedes sustituir tu DIY por otra cosa?

Si después de reflexionar sobre esos puntos llegas a la conclusión de que tal vez las tijeras de punta redonda y la escarcha are so 2008, déjalo y empieza de nuevo.

No cabe duda que dedicar tiempo para construir algo con tus manos, con temas y detalles que te recuerden a tu relación es una manera muy honesta de decir “me importas y te quiero”, sin embargo no siempre cae muy bien un álbum de fotos impresas con marcadores de neón. 

Si no lo sabes hacer bien o digamos rayas la extremadamente fina línea de un buen trabajo artesanal y un detalle de niña demasiado co dependiente y medio suicida de 15 años; vas a causar pánico en quien lo reciba. 

Entiendo que el dinero puede estar justo, sobre todo si vives en un país donde la hiperinflación te persigue a pasos de correcaminos en Molly, pero si lo que quieres es crear con tus manos algo, entonces idéate otra opción alejada del silicón frío para lograr el mismo efecto. 

Esta sería la segunda vez que sugerimos la cena romántica porque de nuevo, la comida no solo entra por la barriga y llega al corazón. Cocinar es un acto que involucra olfato, ojos, gusto y tacto. Es una actividad que además de poder ser cooperativa, es divertida y crear algo para literalmente alimentar a quien amas es uno de los actos más puros del romance.

Si se te quema el agua hervida y el cereal se te pasa de cocción, entonces piensa en un plan, un concierto, aprender a tocar un instrumento o intentar un nuevo deporte.

Apoyo la línea de pensamiento en el que a veces lo hecho con cariño y buena intención puede sacar de homerun un regalo impersonal y material. No obstante, las calcomanías y la cartulina corrugada sirven mejor guardadas en la gaveta.